“¡Toikove Paraguái!”, exclama fervientemente una mujer, repitiéndolo varias veces. Significa “Que viva Paraguay”, en la lengua guaraní. Con el cuerpo envuelto en la bandera de Paraguay, se tiende sobre las baldosas frías de la Plaza de la República, besando el escudo albirrojo y apuntando hacia el Obelisco. Después de unos momentos de trance, se seca las lágrimas y deja perplejo al reportero. “Estoy sola, permíteme este abrazo”. Tras unos segundos, se disculpa. A su alrededor, cientos de paraguayos celebran brincando, danzando y cantando.
Celebración Inédita
La noche helada ya ha pasado las diez cuando se observa una reunión sin precedentes alrededor del Obelisco. Cerca de doscientos paraguayos comenzaron a arribar tras el inesperado triunfo de este lunes, cuando en los 16avos del Mundial, el equipo liderado por Gustavo Alfaro superó a la poderosa Alemania en penales, luego de un empate 1 a 1 tras ciento veinte minutos de juego.
Un Triunfo Inolvidable
“Este es el logro más grandioso en cuanto a fútbol que he experimentado en Argentina. Llevo más de veinte años viviendo acá y no hay otra victoria igual”, comenta Dolores del Valle (43), la señora del abrazo, ahora más tranquila. “Vine hasta aquí desde Longchamps en colectivo, casi una hora, y me dije a mí misma… ‘¿Por qué no el Obelisco? Es una victoria digna de este monumento, ya que todos nos habían desahuciado”, dice la empleada de comercio, apasionada seguidora del Olimpia.
Muchos se acercan a celebrar, a acompañar, mientras que otros, por curiosidad, desean presenciar el festejo por la hazaña guaraní frente a un rival como Alemania, que ha sido verdugo de Argentina en pasados mundiales (1990, 2010 y 2014). Los bocinazos y el “aguante Paraguay” resuenan desde cada vehículo que circula por la 9 de Julio.
“Ustedes -los argentinos- nos subestimaron desde el principio, pero nunca deben menospreciar a un equipo paraguayo”, declara el decorador de interiores Oscar Cañiza (56), luciendo orgulloso una vieja camiseta que menciona a Tacuara Cardozo. “Este triunfo es digno del pueblo paraguayo, sufrido y valeroso. Era vencer o morir y aquí estamos, protagonizando la victoria más impactante del Mundial hasta ahora”.
La noche transcurre apacible, los aficionados disfrutan la celebración sin altercados. Sin embargo, varios policías advierten a algunos paraguayos. “Váyanse, no son de aquí. No queremos problemas”, se oye a una voz uniformada, quizás un tanto dramática. No obstante, los hinchas continúan cantando y festejando mientras toman mate y tereré sin provocar desmanes: “Ay, ay, ay, el que no salta, es alemán”.
Hernán Aquino (20), su novia Sofía Márquez (16) y el amigo Emanuel Chávez (16) no cesan de besar y acariciar la bandera. “Te aseguro que lo presentíamos, al terminar el primer tiempo le dije a mi novia que esto era posible, que el equipo transmitía algo poderoso y nos hacía soñar”, relata Hernán. “Lo vimos en casa y sufrimos como hace mucho no nos sucedía. Pero era el sufrimiento de un equipo que aspira a grandes cosas, no de uno que será abatido”, añade Sofía.
El gélido viento que atraviesa la 9 de Julio no intimida a los hinchas paraguayos: “Que de la mano, del profe Alfaro, toda la vuelta vamos a dar”, entonan con valentía. “Es beneficioso contar con un intelectual como director técnico. Gustavo Alfaro parece un profesor de Historia y creo que esto mejora la habilidad del jugador. Escuchar a un maestro como Alfaro hace que el futbolista piense diferente. Pero él no solo habla bien, tomó al equipo en una situación complicada en las Eliminatorias y desde entonces no ha perdido, derrotando incluso a Argentina y Brasil”, piensa Sergio Gaona (55).
Costanza Ardissone (27) y su amiga Valentina Arancedo (28) coinciden en que “la victoria frente a un poderoso como Alemania coloca a Paraguay en el escenario internacional. La noticia ha dado la vuelta al mundo, y mucha gente hoy sabe los nombres de los jugadores y dónde se encuentra nuestro país”.
Costanza relata que estaba en clases cuando “no pude evitar un grito en medio de la clase. Por suerte, la profesora estaba distraída hablando con una compañera y no solo mis compañeros entendieron, sino que me felicitaron”. Valentina, sola en su departamento, celebró a su manera. “Empecé a saltar y a cantar mientras veía las imágenes en televisión”, cuenta esta actriz y directora de cine.
Jacinto Palacios (54) expresa gratitud por tener al argentino Alfaro como técnico. “Como dice el profe, entraron 26 guerreros y salieron 26 leyendas. Ahora vamos por todo, que venga Francia, estamos listos, aunque ya hemos ganado el Mundial en nuestro corazón. Este triunfo fue tan épico que en Paraguay se ha declarado feriado nacional. Lo logrado por este equipo jamás se olvidará y siempre será agradecido”, afirma rodeado de hinchas que aplauden su mensaje.
Pasadas las once, la Plaza comienza a vaciarse bajo la mirada vigilante de la policía. “No entiendo por qué no nos dejan celebrar en paz, no estamos causando problemas”, se quejan algunas mujeres mientras comentan: “Ya es tarde, mañana hay que trabajar”. La noche fue breve pero intensamente vivida, y se retiran inmersos en una alegría inmensa, abrazados por sus banderas albirrojas. Miran hacia el Obelisco y se atreven a lanzar un último y poderoso “¡Toikove Paraguái!”.
