El evento que rodea la muerte de Miguel Ángel Berlini, un hombre de 64 años, ha conmocionado a muchos. Lo que comenzó como un intento de mejorar su apariencia dental en la Clínica Robles en Belgrano, terminó trágicamente con su fallecimiento en la sala de operaciones. A casi cuatro meses del incidente, las incógnitas superan las certezas sobre lo que realmente ocurrió durante el procedimiento. Recientes revelaciones de la autopsia han salido a la luz, y la familia de Miguel exige respuestas.
El misterioso desenlace de la cirugía dental
Los médicos acusados de homicidio culposo, el cirujano José Miguel Galiano (47) y el cirujano plástico Marcelo Fernando Robles (57), propietario de la clínica, fueron quienes llevaron a cabo la intervención el 19 de noviembre del año pasado. Se trató de una operación para instalar un implante dental que reemplazara múltiples piezas de una sola vez. Inesperadamente, esta intervención terminó con la muerte de Miguel, un ex comerciante de Villa Adelina que trabajaba como conductor de Uber.
En las primeras horas posteriores al incidente, Galiano y Robles fueron arrestados, mientras que el quirófano de la clínica ubicada en Virrey del Pino 2530 fue cerrado temporalmente. No obstante, ambos médicos continúan ejerciendo, mientras que la familia de la víctima sigue aguardando la verdad sobre lo sucedido, esperando justicia.
Comprendiendo las circunstancias en la Clínica Robles
Hace poco, Alejandra, hermana del difunto, fue acreditada como querellante en el proceso judicial, bajo la representación de los abogados Sebastián Alejandro Busso y Rodrigo Daniel Tripolone.
Busso, quien también es perito médico forense, expuso a Clarín que considera la actuación de los médicos peligrosamente negligente. En particular, subraya la ausencia de un anestesiólogo, un servicio por el cual Miguel había pagado previamente.
Según los resultados de la autopsia, las vías respiratorias de Miguel presentaban severos daños. Se observaron lesiones con sangrado en la parte posterior de la lengua, así como en la faringe y laringe. Pero lo más alarmante fue una herida traumática en el esófago de cerca de cinco centímetros, precisó Busso a Clarín.
La teoría que Busso maneja es que Miguel pudo haber experimentado una reacción adversa a la sedación, lo que llevó a un intento fallido de resucitación, complicando así la situación hasta finalizar en su muerte.
La fatídica elección para una sonrisa perfecta
Miguel siempre estuvo preocupado por su imagen y tenía un interés particular en la apariencia de sus dientes. Tras experimentar el desprendimiento de arreglos dentales provisionales anteriores, buscó una solución duradera. A pesar de haber investigado varias opciones, incluida una consulta en la Facultad de Odontología, se decidió por la solución del cirujano José Miguel Galiano, que implicaba la sustitución de múltiples piezas dentales en un solo procedimiento en la Clínica Robles.
Inicialmente, pagó 5,000 dólares por la intervención, que debía incluir la participación de un anestesiólogo. Sin embargo, el día de la cirugía, a pesar de haber realizado exámenes prequirúrgicos y sin afecciones preexistentes, Miguel estaba un poco nervioso. Se trasladó a la clínica en Belgrano desde su hogar en Villa Adelina, acompañado por su hermana y sus dos hijas.
Miguel ingresó al quirófano a las 8 de la mañana y se esperaba que saliera a las 12. Sin embargo, desde el inicio de la intervención, la familia no recibió más información. A eso del mediodía, Alejandra comenzó a indagar sobre el estado de su hermano.
Se les afirmó que todo había salido bien y que lo trasladarían a terapia intensiva para realizar un “escaneo”, lo cual les pareció extraño. Desafortunadamente, Miguel jamás salió de la sala de operaciones, donde el ambiente era caótico.
Miguel no despertó de la anestesia y la clínica solicitó la emergencia médica dos veces, cancelando el servicio posteriormente al constatar el fallecimiento del paciente. A las 17 horas, los médicos informaron a los familiares que Miguel había sufrido un “paro cardiorrespiratorio”.
Investigación y hallazgos críticos en la Clínica Robles
Durante las búsquedas realizadas en la Clínica Robles, la policía incautó dos laringoscopios con manchas de sangre, instrumentos necesarios para la intubación. Según Busso, en una operación regular solo uno es requerido y no debería estar manchado.
Esta evidencia sugiere una grave imprudencia, especialmente considerando que Miguel había contratado a un anestesiólogo, quien no estuvo presente. En lugar de intubarlo correctamente, los médicos optaron por una sedación.
El hecho de no hallar un historial clínico ni un documento de consentimiento informado también genera sospechas.
“Sin una historia clínica completa, solo ellos saben exactamente lo que ocurrió”, concluyó Busso.
Los análisis aún no han clarificado si Miguel experimentó un paro cardíaco o una depresión respiratoria durante la cirugía que requirió intubación, ni tampoco qué provocó tal necesidad, especialmente sin registros ni especialistas presentes.
“Pudo haber sido una sedación excesiva o una reacción inesperada del paciente”, explicó Busso.
Ambos médicos carecían de la capacitación necesaria para asegurar la vía aérea, agravando así la situación y provocando las lesiones mortales.”, agregó Busso.
