Una pareja transforma su vida: dejan la monotonía y viajan en motorhome con sus mascotas buscando emoción y novedad

El 20 de julio de 2020, mientras muchos discutían cómo celebrar el Día del Amigo durante la pandemia, Gustavo Scian encontró en Instagram un video que cambiaría su vida. Era la historia de una pareja en Estados Unidos que había transformado un autobús en una casa sobre ruedas. “¿Eso es real? Quiero hacerlo”, pensó y se lo comentó a su compañera, Johanna Galguera.

Aunque no sabían nada sobre la vida en un motorhome, algo comenzó a resonar en ellos. “Ceder al sueño de tu pareja puede ser maravilloso. Si llevamos 35 años viviendo de una forma, ¿por qué no intentar algo nuevo?”, cuenta Johanna.

De la estabilidad a la aventura con sus mascotas

Gustavo Scian (36) y Johanna Galguera (39) se dedicaban a dar clases particulares en línea. Desde hace más de tres años, han estado explorando el país en compañía de sus dos perros, Edimburgo y Pitufina, y sus tres gatos, Adolfa Aurelia, Mandalay e Indiana. Todos juntos viajan en “El Bicho”, el motorhome que levantaron con esfuerzo propio.

Hace diecisiete años, sus caminos se cruzaron en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Avellaneda, donde ambos estudiaban Ingeniería Química. Aunque inicialmente no se llevaban bien, un gesto sencillo de Gustavo cambió todo. “Me regaló dos chocolates, me hizo reír y aquí estamos”, recuerda Johanna.

Gustavo logró terminar su carrera de Ingeniero, mientras que Johanna estuvo a punto de hacerlo. Actualmente enseñan materias como matemáticas, física, química y álgebra, “aquellas que a pocos les gustan”, dicen con humor.

En 2012, se establecieron en Quilmes, disfrutando de una vida cómoda con trabajos estables y una rutina saludable. Aun así, sentían que faltaba algo. “No nos encantaba vivir allí”, comenta Gustavo. Johanna añade: “La rutina no era lo nuestro; nos faltaba esa chispa, la sorpresa, la adrenalina”.

Construyendo el camino hacia lo desconocido

El deseo de Gustavo de no pasar toda su vida en Quilmes los llevó a soñar con mudarse al interior, considerando lugares como San Luis. Sin embargo, las dudas sobre el empleo los detenían. Pero la pandemia y el destino se encargaron de cambiar el rumbo. Al poco tiempo de ver el inspirador video del motorhome, Gustavo ya había planeado el sistema solar de su futuro hogar móvil.

Johanna, acostumbrada a las ocurrencias de Gustavo, vio cómo la idea cobraba fuerza. “Empezó a ver autobuses en la computadora. Fue entonces cuando supe que iba en serio”, cuenta. No era solo una fantasía; Gustavo estaba calculando paneles solares y consumo eléctrico. Johanna se unió al proyecto, inspirada por videos sobre conversiones de motorhomes. “Fue emocionante pensar en construir tu propia casa”, señala.

El colectivo costó 2.200 dólares y, con un presupuesto ajustado, se lanzaron a hacerlo todo ellos mismos: desde la electricidad hasta la carpintería. En dos años y medio, con mucho esfuerzo, lograron terminarlo. “Lo único que no hice fueron las cortinas, un regalo de mi mamá”, dice Gustavo con una sonrisa.

Once completado “El Bicho”, se dirigieron al campo de un amigo en Chascomús, donde se prepararon para la nueva vida que les esperaba. Las primeras noches planteaban preguntas difíciles. “Dejamos la comodidad, pero nos enfrentamos a la incertidumbre de dónde dormiríamos en la calle”, explica Johanna.

El motorhome, equipado con todas las comodidades necesarias, fue su hogar mientras comenzaron su viaje en Córdoba. Las primeras noches fueron un reto. “Dormíamos en estaciones de servicio. Me pregunté: ‘¿Es esta nuestra nueva vida?’, revela Johanna. No obstante, con el tiempo, descubrieron que era posible vivir de esta manera, aunque requirió adaptación.

El mes de prueba se convirtió en una estancia de siete meses por el país. Día a día, se acomodaban más a esta forma de vida. “Teníamos miedo al principio, pero ahora no quisiéramos regresar. Vendimos todo y ahora, cuando regresamos a un lugar, es porque nos apetece, no por obligación”, afirma Johanna.

Gustavo y Johanna han recorrido casi todas las provincias. Su deseo de conocer el mundo los mantiene en movimiento: “Cuando empiezas a saber la rutina del lugar, es hora de marcharse”, dicen. Siguen explorando y continuarán haciéndolo mientras el entusiasmo los acompañe.

Una aventura llena de desafíos y recompensas

En Mendoza, vivieron una de sus experiencias más emocionantes con el famoso viento Zonda. “Nos dijeron que no nos preocupáramos, pero esa noche fue aterradora”, recuerda Johanna. Las ráfagas de viento los inquietaron durante horas.

Las incertidumbres y las noches sin dormir fueron parte del proceso, pero también lo fueron los momentos de felicidad. Disfrutan de una jornada diaria equilibrada entre el trabajo y el placer, viviendo en armonía con sus preferencias personales.

Johanna y Gustavo instan a otros a seguir su ejemplo si sienten el impulso por el cambio. “No hay excusas. Hay personas de todo tipo que adoptan este estilo de vida”, comenta Gustavo. Para él, la experiencia vale la pena y es una historia enriquecedora para contar.

Hoy en día, son libres y felices con su hogar rodante, sus mascotas y una vida que finalmente se alinea con sus sueños. Viven una existencia acorde a sus deseos, sin ataduras, enfocados en crear recuerdos valiosos y experiencias auténticas.

“Si tienes ganas de hacerlo, el momento es ahora”, concluye Gustavo, alentando a quienes desean cambiar a dar el primer paso.

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