A la edad de dos años, Felipe Adamczuk enfrenta una lucha complicada desde que hace casi sesenta días se le detectó un neuroblastoma. Durante un viaje familiar a Florianópolis, junto a su hermano y su papá, este tipo de cáncer, que suele impactar a niños menores de cinco años, apareció en su vida.
Un rayo de esperanza
Inmediatamente, Felipe fue llevado al Garrahan para iniciar su tratamiento. Después de pasar 50 días en el hospital, su familia recibió una alentadora noticia. Un momento de alivio después de semanas difíciles.
Un nuevo camino
“Tras una revisión médica, los pediatras y oncólogos concluyeron que Felipe está lo suficientemente estable para recibir el alta y seguir su tratamiento de forma ambulatoria”, relata la madre, María de los Ángeles Solís. La madre también menciona que su hijo repetirá sesiones de quimioterapia aproximadamente cada 21 días, siempre y cuando su estado de salud lo permita.
Un día de alegría
Cuando Felipe salió del Garrahan, todos sonreían. Felipe podrá volver a disfrutar de la plaza y el sol, acompañado de sus padres. “Nos aseguraron que puede llevar una vida similar a la de cualquier niño de su edad, aunque debemos evitar aglomeraciones en espacios cerrados”, menciona Ángeles.
Iván y María, los papás de Felipe, se han establecido temporariamente en Buenos Aires, cerca del Garrahan. Iván pidió licencia de su trabajo en la Secretaría de Deporte de Chaco para apoyar a su hijo, mientras que María ajustó su escuela de patinaje para poder estar presente durante el tratamiento de Felipe en la capital.
Mirando hacia el futuro
“Nos asusta lo que pueda ocurrir fuera del hospital, pero intentamos disfrutar de tenerlo aquí, fuera del internamiento”, confiesa la madre con emoción. Aunque los médicos no pueden determinar una duración exacta para el tratamiento, en un principio se mencionó que podría extenderser por alrededor de un año. Por ahora, Felipe continuará su tratamiento de forma ambulatoria, asistiendo al Garrahan para sus sesiones de quimio.
La familia agradece el apoyo recibido: “Estamos agradecidos por las oraciones, el cariño y por darle visibilidad al cáncer infantil, una realidad que vemos más cercana ahora”, añade María de los Ángeles. “Detectar la enfermedad a tiempo puede simplificar muchos criterios”.
El diagnóstico que cambió todo
La travesía de esta familia comenzó el 24 de enero cuando Iván viajó con sus hijos Valentino y Felipe a Florianópolis para unas vacaciones. En pleno trayecto, el pequeño empezó a mostrar síntomas preocupantes. Allí confirmaron que Felipe sufría de varios tumores en la región torácica, los huesos orbitales y la médula ósea.
Antes de su traslado a Argentina, fue sometido a un procedimiento donde se le instaló un catéter para facilitar la administración de medicinas y alimentos, evitando punciones constantes. Este procedimiento fue alarmante para la familia, ya que Felipe tuvo dificultades para recuperarse de la anestesia. Sin embargo, esos angustiosos momentos ya pasaron.
Con ayuda de un avión sanitario, Felipe fue llevado al Garrahan, donde pasó 50 días internado antes de recibir su alta para tratamiento ambulatorio. Aunque queda un largo camino por recorrer, Felipe está respondiendo bien a las terapias.
