Se suele comentar que nuestro país tiene una naturaleza altamente cambiante, difícil de comprender sin vivir en él. No obstante, más allá de estas conjeturas, el reciente informe de Estadísticas Vitales revela que Argentina ha cambiado notablemente en comparación a hace una década. Se observa una disminución en los nacimientos mientras que los matrimonios se mantienen y las muertes aumentan. Las cifras sociales sorprenden. Se confirma también un preocupante aumento en la mortalidad infantil, contrariando la tendencia a la baja de años anteriores.
Disminución de la natalidad
En 2024, nacieron con vida 413.135 argentinos, lo que significa una caída del 47% en la tasa de natalidad desde 2014, cuando nacieron 777.000 bebés.
Esta notable caída en los nacimientos está acompañada por una baja en la tasa de fecundidad, que mide el promedio de hijos por mujer en edad fértil y que también ha disminuido en Argentina. A principios de los 2000, las mujeres argentinas tenían un promedio de 2,5 hijos, cifra que se redujo a 2,3 para 2014, y en 2024 casi se ha reducido a la mitad, situándose en 1,23.
¿Qué implica esto? El promedio está por debajo de la tasa de reemplazo de 2,1, que es la cifra necesaria para que una población no disminuya en tamaño.
“Estos números muestran un cambio significativo en la percepción sobre la maternidad. No basta con analizarlo desde el ámbito demográfico sin considerar los profundos cambios que afectan a nuestras sociedades y familias”, explica Mario Sebastiani, obstetra, investigador y autor del libro “La caída de la natalidad: lo bueno y lo malo” de la Universidad Hospital Italiano.
Las cifras oficiales muestran que la natalidad sigue en descenso.
De acuerdo con el experto, “este fenómeno es global”, ya que la tasa de fecundidad en Argentina es similar a la de varias naciones europeas, como Italia (1,21), y se debe a “la reorientación de prioridades personales junto con condiciones estructurales que dificultan la planificación a largo plazo de la creciente”.
Estos factores sumados llevan a que muchas mujeres opten por tener menos hijos, o ninguno, o bien los tengan más tarde. Las estadísticas vitales del Ministerio de Salud para 2024 indican que las madres con más hijos tienen entre 25 y 29 años (25%), seguidas por aquellas entre 30 y 34 años (23%) y luego las de 20 a 24 años (22%).
“La tendencia a la baja en la natalidad ha sido constante en los últimos 10 a 15 años a nivel global. En Argentina ocurría algo peculiar: mientras la fecundidad en mujeres adultas disminuía, la adolescente no lo hacía. Esto cambió probablemente debido a políticas de acceso a la anticoncepción y la educación sexual integral en las escuelas, además de la legalización del aborto”, explica Silvina Ramos, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES).
La socióloga resalta que “tener o no tener hijos es un comportamiento social y cultural”, influido por otros procesos “más estructurales” como la falta de oportunidades percibidas por la juventud sobre su futuro, expectativas educativas, cambios en las relaciones de género y la percepción sobre la vinculación entre sexualidad y reproducción.
Como efecto contrario al aumento de primerizas tardías, la tasa de fecundidad adolescente se redujo más del 65% en la última década.
“Hoy en día, muchas generaciones jóvenes consideran que criar hijos es muy costoso y difícil de afrontar, especialmente al haber más oportunidades para el desarrollo personal y laboral”, sostiene la socióloga, y concluye: “No va a revertirse. La reducción de la natalidad llegó para quedarse, brindando una oportunidad para reorganizar la sociedad”.
¿Dónde nacen más y menos argentinos? Las tasas más altas de nacidos vivos por cada 1.000 habitantes están en Misiones (12,3), Chaco (11,9), Santiago del Estero (10,8) y Formosa (10,7). Por otro lado, la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego experimentan las tasas más bajas, ambas con 6,9, seguidas de Jujuy (8), La Pampa y Río Negro (8,1), y la provincia de Buenos Aires (8,4).
Matrimonios estables
De acuerdo con un estudio del Ministerio de Salud, los matrimonios se han mantenido estables. La tasa de nupcialidad fue de 2,8 en 2014 (119.266 matrimonios) y de 2,7 en 2024 (122.798 matrimonios), lo que sugiere que a pesar de la caída del 47% en nacimientos, las parejas en Argentina continúan casándose. Así, hay un aumento en la cantidad de personas casadas sin hijos.
Hace una década, la tasa de nupcialidad en la Ciudad era superior al promedio nacional, con 3,8, mientras que en la Provincia era de 2,8. En 2024, la tasa en la Ciudad bajó a 3,4, siendo aún la más alta del país, y en la Provincia subió a 2,9.
Tierra del Fuego solía tener la mayor tasa de matrimonios con 607, pero descendió de 4,1 a 3,1 en 2024. En Corrientes, el matrimonio es significativamente menos común, con una tasa de 1,4, la menor del país, pero mayor que el 1,1 de 10 años atrás.
Tendencias de mortalidad
En Argentina, las patologías cardíacas, el cáncer y los problemas respiratorios son responsables de más del 50% de las muertes, definiendo el perfil epidemiológico nacional con marcadas diferencias según la edad, género y provincia.
La tasa de mortalidad en 2024 alcanzó 8,1, en comparación con 7,6 de hace diez años. Sin embargo, este promedio oculta grandes disparidades cuando se analizan los grupos etarios.
Según las Estadísticas Vitales de 2024, las enfermedades del sistema circulatorio causaron 105.130 muertes. Les siguen los tumores, y después las neumonías e influenza, con 40.693 fallecimientos. Las enfermedades cerebrovasculares y la septicemia representan el 5,1% y 5,0% del total respectivamente, conformando las cinco principales causas de mortalidad en el país.
La diabetes causó 8.815 fallecimientos en 2024, cifra similar a los 8.201 de una década atrás, manteniéndose constante.
Incremento en la mortalidad infantil
En el informe más reciente y el de hace diez años, las muertes infantiles y adolescentes se deben principalmente a problemas en el periodo perinatal y malformaciones congénitas.
La tasa que registra el número de muertes de niños y niñas antes de cumplir un año subió de 8 a 8,5 por cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024. Las enfermedades crónicas tienen un impacto marginal, casi irrelevante en la mortalidad infantil. En 2024 se registraron 183 muertes maternas, frente a 147 en 2023.
El 60% de estas muertes fueron causadas por razones obstétricas directas, el 32% por indirectas, y el 9% por embarazos terminados en aborto. Ante el declive de los nacimientos, ¿qué significa este incremento en la mortalidad infantil y materna?
“Las muertes infantiles y maternales están vinculadas principalmente a factores sociales como ingresos económicos, nutrición, educación y condiciones de vida. Aunque el aumento de la mortalidad infantil parece marginal, es preocupante ya que rompe una tendencia a la baja observada durante más de 30 años, intensificándose especialmente durante la pandemia y posteriormente”, expresa Adolfo Rubinstein, director del CIIPS del IECS y exministro de Salud bajo el gobierno de Mauricio Macri.
En la juventud, los patrones cambian. Entre 15 y 34 años, los accidentes viales, suicidios y otras formas de violencia son las principales causas de muerte, representando más de un tercio de las muertes en 2024, con mayor incidencia en hombres. En este grupo, las enfermedades del corazón y el cáncer tienen menor impacto.
A partir de los 35 años, los patrones vuelven a cambiar. En la población adulta, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer se convierten en las principales causas de muerte. Entre 35 y 64 años, el cáncer representa una de cada cuatro muertes, mientras que las enfermedades cardíacas suponen cerca del 20%, con diferencias significativas entre sexos.
En las personas mayores, las enfermedades crónicas dominan. A partir de los 65 años, las patologías circulatorias concentran la mayor parte de las muertes. En los mayores de 80, estas enfermedades explican casi el 40% de las muertes, seguidas por los tumores y enfermedades respiratorias, que en conjunto abarcan más del 30% del total.
Las estadísticas también evidencian diferencias en la mortalidad según la región. Chaco, Formosa, Corrientes y Santiago del Estero cuentan con tasas superiores al promedio nacional, mientras que la Ciudad de Buenos Aires y algunas provincias patagónicas registran las más bajas.
SC
