La escopeta 12/70, utilizada para caza, posee cañones independientes y dos percutores. “He tenido enfrentamientos y la he usado. Da miedo”, comentó a Clarín un oficial de policía con más de cuatro décadas de servicio.
Esta fue el arma empleada por G.C., un joven de 15 años que el lunes pasado privó de la vida a un estudiante de 13 años e hirió a otros dos alumnos en la Escuela 40 Mariano Moreno, situada en San Cristóbal, al norte de la provincia de Santa Fe.
La escopeta carga dos cartuchos. Cada vez que se presiona el gatillo, los perdigones son disparados. Mientras más lejos llegan, más peligro provocan, ya que el área de impacto se incrementa con la distancia.
Incidente en la escuela
Carlos Vottero, el fiscal regional de Rafaela, explicó que la escopeta 12/70 que usó el adolescente tenía “dos caños superpuestos” y “se realizaron cuatro disparos”.
Esto significa que recargó una vez. Durante la segunda recarga, el portero Fabio Barreto intervino, evitando así una tragedia mayor, ya que el atacante tenía más de 30 cartuchos alrededor de su cintura listos para disparar.
Vottero desmintió rumores que indicaban que el arma estaba en un estuche de guitarra. G.C. la llevó en su mochila y la cubrió con un buzo mientras los estudiantes se alineaban en el patio, cerca de las 7:10, para el inicio de la jornada y el izamiento de la bandera.
El fiscal añadió un detalle significativo. El abuelo del joven informó esa misma mañana que el arma había sido robada de su residencia, que está a unos 60 metros del domicilio del chico, donde vive con su madre.
Néstor Oroño, abogado de la familia del menor, declaró que el padre reside en San Jaime de la Frontera, Entre Ríos, a una distancia de 516 kilómetros.
Cuestionado sobre quién instruyó al joven en el manejo del arma, ya que el portero dijo: “era muy hábil para abrir, recargar rápidamente y disparar, claramente tenía práctica”, Oroño contestó: “No lo sabemos. De verdad, no tenemos esa información”.
Lo que se ha sabido es que ese fin de semana fue a cazar con alguien de la familia. Se mencionó que podría haber sido el abuelo, pero no se ha confirmado.
De acuerdo a Vottero, G.C. fue al baño de la escuela para armar el arma, colocarse el cinturón de cartuchos y preparar el ataque. Allí adentro hirió a Ian Cabrera Núñez, estudiante de primer año, en el brazo con el primer disparo.
Reacciones de los presentes
Posteriormente, salió del baño y avanzó aproximadamente cinco metros. Disparó de nuevo y terminó con la vida de Ian con un tiro en el pecho; Ian era hijo único de un trabajador municipal y una educadora. Otros dos estudiantes también resultaron heridos.
Luego se acercó a una ventana que daba a un patio externo, sin herir a nadie, momento en el cual Barreto intervino para desarmarlo.
“Todos corrimos. Fue entonces cuando el portero se abalanzó, le quitó el arma y le preguntó ‘¿qué hacés?’. Y el joven solo le respondió ‘fui a cazar el fin de semana’ y nada más, parecía no comprender nada”, relató a Clarín un alumno que fue testigo del horror.
Barreto recalcó sobre ese instante: “Salió del baño con la escopeta disparando tiros. Lo vi, me enfrenté a él, se detuvo y me apuntó, pero no lo dejé disparar porque no le di tiempo. Lo detuve y le quité el arma. Pensé en proteger a los otros chicos”.
Los testigos indicaron que el joven atacante estaba “en trance” y “confundido”.
Futuro del agresor
Actualmente, G.C. se encuentra resguardado en un lugar cuyo paradero es confidencial, incluso para los internos del centro donde está bajo protección. Esto se debe a una medida legal dentro del proceso penal juvenil.
Según fuentes oficiales, al ser un menor, el incidente se maneja bajo un régimen especial: la reforma de la ley establece que los menores responsables están sujetos a un proceso penal particular, en el cual las acciones adoptadas son de protección, y no punitivas como es en el caso de los adultos.
El joven está acompañado por su madre, quien actúa como figura de apoyo emocional y asume la responsabilida legal según lo permite el Código Procesal Penal de menores. Es uno de los derechos del acusado debido a su edad.
Vottero mencionó que “esta persona permanecerá en confinamiento hasta la audiencia del viernes, se integrarán informes, y un juez decidirá sobre las medidas que protejan al menor, así como la integridad física y mental de las víctimas”.
Colaboró: Emmanuel Dalbe. Enviado especial a San Cristóbal.
EMJ
