Los Últimos Argentinos en Mauritania
Daniel Cabrillana, en compañía de su esposa Gabriela y su hijo Abdías, son actualmente los únicos argentinos que residen en Mauritania. “Hubo un tiempo en que éramos más, pero ahora solo quedamos nosotros”, comenta Daniel, quien es originalmente de Mendoza, mientras que su esposa proviene de Rosario.
Una Vida en el Sahara
Originario de Mar del Plata y criado en Mendoza, Daniel describe cómo es habitar en un país donde la mayor parte del territorio está cubierto por el desierto del Sahara: “Este momento es especial para el país y para mí, ya que Mauritania se está haciendo visible en la prensa mundial, lo cual representa un avance significativo. Me considero una parte de este país hospitalario y amable”.
Con una apariencia que, por su barba y rasgos, puede ser confundida con la de un libanés o marroquí, Daniel ríe al recordar que su abuelo era alemán. Laboralmente, Daniel entrena a un equipo de fútbol juvenil en un correccional, lo cual le da un gran sentido de satisfacción: “Es impresionante cómo el deporte puede transformar y unir a las personas, borrando las divisiones sociales”.
Ruta de Vida en el Desierto
Desde 2022, la pareja vive en Mauritania, y ambos coinciden en que se sienten muy cómodos allí. Con la reciente notoriedad de Mauritania por un partido amistoso en Argentina, Daniel destaca que muchas personas desconocen la ubicación del país pero que su economía está en un auge positivo. En la clínica de una ONG donde también colabora Gabriela, realizando masajes, Daniel cumple funciones administrativas.
El destino les unió cuando ambos visitaron Mauritania por razones distintas antes de conocerse. Ahora residen en Nuakchot, una ciudad edificada sobre la arena a pocos kilómetros de las dunas del Sahara. La vida aquí puede ser calurosa y desafiante en pleno desierto, pero ellos lo afrontan manteniéndose protegidos del clima extremo siempre que es posible.
Amante del fútbol argentino, especialmente del club Independiente Rivadavia de Mendoza, Daniel sigue al equipo con entusiasmo y recuerda sus vivencias al ver jugar a figuras como Ariel Ortega y Jorge Vivaldo. Además, Daniel comparte su propio camino en el mundo del deporte, habiendo completado un curso de director técnico y dirigiendo en la segunda división local.
En un país de mayoría musulmana, Daniel asegura que la vida es tranquila y puede vestir con libertad, aunque con respeto a las tradiciones locales, al igual que Gabriela que ajusta su vestimenta según el contexto local por respeto.
Gabriela comparte que la generosidad aquí es partícipe de la vida diaria; incluso con la pobreza existente, nadie pasa hambre ya que compartir es un hábito común. Comparada con otras zonas, la seguridad es considerable, aunque con algunas precauciones.
Relatando la pasión por el próximo partido, Daniel describe la emoción colectiva con el evento deportivo, cuya confirmación fue recibida con incredulidad y posteriormente con fiestas en las calles. Destaca que Mauritania viene ascendiendo en calidad futbolística, lo cual se hará evidente en esta confrontación.
Fanática del club Newell’s Old Boys, Gabriela espera que el partido sea una oportunidad única para mostrar al mundo el talento de Mauritania. La expectación es alta y la nación se prepara para no perderse este encuentro importante, con pantallas gigantes instaladas en la capital.
La pareja describe la vida en Mauritania como equilibrada y sin las prisas habituales de otros lados. Su vida es sencilla y aunque no tienen grandes abundancias, trabajan suficientes horas para vivir cómodamente.
“El alquiler es razonable y nuestro hijo está bien adaptado, aprendiendo el idioma y disfrutando de actividades locales”, dicen sonriendo. El regreso a Argentina no está en sus planes inmediatos, ya que se sienten en casa en Mauritania.