Agustín Mancini, el menor de tres hermanos, celebró sus 24 años el 5 de diciembre. Sin embargo, esta fecha tiene un nuevo significado después de que viviera una situación que casi le cuesta la vida. El lunes pasado, regresaba a su hogar en Bigand, en el sur de Santa Fe, cuando perdió el control de su vehículo mientras atravesaba un puente, precipitándose al río Saladillo. Su escape fue casi un milagro.
La Larga Espera en el Río
A pesar de sufrir fracturas, Agustín consiguió salir del Chevrolet Cruze, que quedó volcado con las ruedas hacia arriba, y logró llegar hasta la orilla. Allí, permaneció inmóvil durante casi 24 horas, con la mitad de su cuerpo en el agua y la otra mitad cubierta de pastos para protegerse del frío, mientras intentaba comunicarse con su novia.
Un ciclista, vecino de la zona, lo encontró el martes por la mañana. A lo lejos, divisó plásticos blancos sobre el asfalto que le hicieron sospechar que pertenecían a un vehículo accidentado.
La Búsqueda Frenética
Mauro, el hermano mayor de 41 años de Agustín, lideró una campaña intensa en las redes sociales para encontrarlo. También organizó un grupo de búsqueda que recorrió la ruta nacional 178 con la ayuda de reflectores. Sin embargo, los resultados del rastreo de su última señal del celular indicaban que estaba en Tortugas, a 140 kilómetros de Bigand.
Agustín había viajado a Oncativo, Córdoba, por un encargo de Mauro, quien trabaja en una empresa de genética porcina. Durante el viaje, había mantenido contacto con su novia y amigos, pero las comunicaciones se interrumpieron abruptamente.
El Encuentro Milagroso
Diego “Chicha” Cardoni, de 41 años y residente de Chabás, salió en bicicleta para entrenar cuando avistó las piezas del coche. Vio dos ruedas y un parachoques sobresaliendo bajo el puente, lo que le hizo darse cuenta de que el auto había caído al río.
Cardoni, quien conocía a Agustín, logró llegar a él, que estaba al borde del agotamiento y con hipotermia. El joven no podía hablar, solo movía los ojos en respuesta. En ese momento, pasó una camioneta con familiares de Agustín, quienes fueron alertados por los gritos emocionados de Cardoni: “¡Está con vida!”.
La ayuda llegó rápidamente y trasladaron a Agustín a un centro médico. Actualmente, se recupera en el Hospital Español de Rosario. Mauro comentó que su hermano sufrió un edema cerebral y varias fracturas, pero se encuentra fuera de peligro.
Amigos y familiares de Agustín creen que su supervivencia es algo casi inexplicable. Sorprendidos de cómo logró salir del auto sumergido, no encuentran respuestas claras; algunos incluso atribuyen el hecho a la intervención divina o la protección de su madre fallecida.
Al ser rescatado, una de las primeras preguntas de Agustín en el hospital fue sobre su participación en un torneo de pádel, ilustrando su espíritu inquebrantable. Este incidente no solo significa una segunda oportunidad en la vida, sino también una historia de resistencia y esperanza.
