Reunión con su familia en Brasil
Agostina Páez, abogada argentina de 29 años señalada por presuntos actos racistas en un establecimiento de Brasil, se encontró nuevamente con su familia el sábado por la noche en Río de Janeiro. La joven denunció ser víctima de un gran acoso y expresaba sentir temor por su vida, asegurando: “Quieren matarme”, según destacó en sus declaraciones para TN, donde habló sin mostrar su cara.
Restricciones legales y amenazas
La abogada, quien sigue bajo acusaciones por parte de la justicia brasileña, se abrazó emocionadamente con su padre, Mariano Páez, y su hermana de 16 años, Justina, luego de estar separados por casi un mes. A pesar de que permanece imputada, el sistema judicial brasileño había ordenado inicialmente su detención preventiva, decisión que fue posteriormente revocada gracias a la gestión de su defensa. Ahora, ella debe cumplir con ciertas condiciones, incluyendo el uso de una tobillera electrónica y la prohibición de salir de Brasil.
Agostina manifestó una exposición mediática constante que amenaza su seguridad personal: “No quiero que mi rostro esté en ningún lado, al menos en Brasil. Hay una iniciativa antifascista con mis fotos. Siento que estoy en peligro, constantemente me llegan amenazas. No puedo salir a la calle porque estoy demasiado expuesta. Están usando mi imagen para hacer stickers por todas partes. Es abrumador”.
Proceso judicial en curso
El pasado viernes, la abogada fue llevada a la comisaría de la Policía Civil en Río de Janeiro, luego de levantar la orden de prisión preventiva debido a un incidente en un bar de Ipanema. Desde el 21 de enero se encontraba cumpliendo dichas restricciones, pero más tarde las autoridades brasileñas consideraron que existía riesgo de fuga, por lo que ordenaron su arresto preventivo, aunque poco después anularon esa medida.
Agostina explicó que la jornada en la que fue arrestada representó una pesadilla, con obstáculos incluso por parte de la Policía a pesar de existir la orden de liberación: “Me grababan y exponían mis pertenencias. Me siento desamparada, hay mucha gente que me odia”.
Proveniente de Santiago del Estero, Agostina no se refirió a los detalles del caso, pero negó haber engañado a nadie: “No puedo hablar sobre lo ocurrido. Solo diré que no he mentido. Hubo quienes aseguraron que dije otras ofensas, pero eso no es cierto. Hay mucho ensañamiento contra mí, quieren matarme. Me gustaría contar todo, pero no es posible”.
En cuanto a su situación legal, explicó que debe presentarse ante la justicia brasileña una vez al mes entre el 1 y el 10, sin haber una fecha definida para su posible regreso a Argentina. Su padre, Mariano Páez, también ofreció unas palabras al canal, manifestando alivio tras reencontrarse con su hija y enfatizando su preocupación por su seguridad: “Tuve mucho miedo por su vida. Ahora estoy más tranquilo al saber que está acompañada”.
La familia tiene planes de permanecer en Río de Janeiro algún tiempo: “Nos quedaremos en el mismo edificio por una o dos semanas. Nos reuniremos con los abogados y probablemente con el cónsul. Mi deseo es que ella pueda regresar al país. Fue un error involuntario y está profundamente arrepentida”.
Jorge Roitman, el abogado que la asiste en Brasil, y Sebastián Robles, el representante legal en Argentina, están a cargo de su defensa. Agostina enfrenta cargos por injuria racial, lo que en Brasil podría conllevar penas de dos a cinco años, comparado con Argentina donde el cumplimiento efectivo de las condenas comienza a partir de los tres años.
El incidente inicial tuvo lugar el 14 de enero, donde un video la muestra haciendo gestos catalogados como racistas hacia empleados de un bar en la ciudad carioca. Según Agostina, fue una reacción a provocaciones previas. Al final, un empleado la denunció y la investigación de la Policía Civil concluyó el 23 de enero al considerar que el video proporcionaba suficiente evidencia.
Evidencias y contradenuncias
Posteriormente, salió a la luz una grabación de las cámaras de seguridad mostrando a uno de los meseros gritándole y haciendo gestos indecentes en la calle, lo que llevó a la defensa de Páez a realizar una denuncia penal solicitando se investigue la conducta del trabajador involucrado.
