La vuelta a clases en la institución N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, ubicada al norte de Santa Fe, será diferente. Debido a ello, las autoridades locales y provinciales se dedicaron intensamente esta semana a brindar apoyo emocional a la comunidad educativa, que aún tiene reservas para retomar las actividades escolares tras la muerte de Ian Cabrera Núñez (13).
El lunes pasado, justo cuando el timbre sonó a las 7:15 marcando el inicio de la semana escolar, G.C., un alumno de 15 años del tercer curso de secundaria, disparó en el recinto.
Ian, situado a escasa distancia en el patio interior, fue alcanzado fatalmente. Ocho estudiantes adicionales salieron lastimados. Lo vivido sumió a la escuela en un caos instantáneo durante varios minutos.
El evento alteró profundamente la historia del lugar. Aunque los alumnos del “Mariano Moreno” fueron los más afectados, el temor, la angustia y el dolor se esparcieron por toda la comunidad educativa.
A lo largo de la semana, miembros de los Ministerios de Educación y Salud de Santa Fe coordinaron reuniones con estudiantes, docentes y directivos de la escuela N° 40 para ofrecerles apoyo emocional y trabajar en el retorno a la rutina escolar.
“El regreso será gradual, no será de un día para otro. Lo que ocurrió es extremadamente serio. Se debe seguir protegiendo el espacio escolar, a los docentes y a los estudiantes”, destacó una fuente del Ministerio de Educación de Santa Fe citada por Clarín.
Encuentros impregnados de tristeza
Pocas horas después de la tragedia, la Secretaría de Gestión Territorial Educativa del Ministerio de Educación inició esfuerzos para sostener a la comunidad de la secundaria afectada.
Las reuniones se llevaron a cabo en el Liceo Municipal, ubicado cerca de la municipalidad de San Cristóbal.
Ese lunes, se organizó una charla con el cuerpo directivo del centro educativo, al que asisten más de 300 alumnos solo en secundaria, y que también ofrece niveles inicial, primario y terciario.
El martes, las conversaciones se dirigieron a los estudiantes y profesores que vivieron el evento impactante de primera mano.
Durante ese día, psicólogos del área de Salud Mental del Ministerio de Salud provincial hablaron con los alumnos de primer año que compartieron clases con Ian.
Gran número de ellos también lo conocieron de la escuela primaria Manuel Belgrano o del Club Atlético Independiente, donde Ian jugaba como lateral. Ian era nuevo en la escuela, habiendo comenzado apenas tres semanas atrás.
En uno de estos encuentros surgió la idea de realizar un mural en homenaje a Ian.
Especialistas en salud también concertaron reuniones con estudiantes del tercer año, clase a la que asistía G.C., a quien el año anterior eligieron como “mejor compañero”.
El miércoles, el ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, visitó la escuela y dialogó con directivos locales y de otras instituciones educativas de San Cristóbal.
Según fuentes provinciales, estos encuentros buscaban crear un clima de diálogo y tranquilidad ante una situación compleja que afecta a todos con sufrimiento y tristeza.
“La vuelta busca ser de apoyo. Está prevista para el lunes, con la escuela disponible para ser habitada, aunque no representará un regreso normal a clases”, explicó una fuente del Ministerio de Educación a Clarín.
A pesar de esto, el viernes, la Justicia de Santa Fe, que lleva la investigación del caso, confirmó que la escuela “Mariano Moreno” permanecerá cerrada por pruebas pendientes en el sitio. Aún no hay una fecha clara para el regreso.
Acerca de las reuniones ya realizadas, la misma fuente comentó que “hubo mucha pena porque el joven (G.C.) no tenía antecedentes, ni advertencias en su expediente. Los docentes lo conocían desde hace años. No era posible prever, no porque se ignorara, sino porque no existía una alerta. Era un chico reservado, con amigos, que asistía a un club”.
Quienes estuvieron presentes compartieron que las reflexiones más comunes señalaban lo imprevisible del evento y el sentimiento de culpa por no haber advertido señales de advertencia.
Organizar la reanudación de las clases
Desde aquel lunes en la escuela, el tiempo parece haberse detenido. Todavía se observan las mochilas, más de cien bicicletas y la bandera argentina sin izar.
Algunos padres de estudiantes comentaron a Clarín la sugerencia de volver a las clases virtuales, como durante la pandemia de Covid-19 en 2020, a los directivos del “Mariano Moreno”.
Sin embargo, desde Educación se desestimó esta opción, mencionando que seguirán colaborando estrechamente con autoridades y alumnos de este y otros colegios locales.
Entre los docentes se propuso empezar las actividades más tarde para evitar la primera hora y no sonar la campana, con el objetivo de no rememorar el trágico acontecimiento. También se sugirió no ir directamente a los salones, sino realizar charlas en el patio de la escuela o en la Plaza San Martín, situada a una cuadra.
Continúan disponibles los equipos de psicólogos y profesionales de los Ministerios de Educación, Salud, Igualdad y Desarrollo para toda la escuela.
“Lo sucedido fue totalmente imprevisto. La escuela sigue siendo el entorno más seguro para los estudiantes. Este incidente fue absolutamente fuera de lo común”, explicó la fuente consultada.
Las áreas de Educación han anticipado que, debido a la gravedad de la situación, se contemplarán las ausencias de alumnos que aún no han recogido sus pertenencias de la escuela.
Temor en estudiantes y familias
El incidente en la escuela N° 40 ha tenido un eco nacional, impactando profundamente a estudiantes y padres no solo de esa institución.
En un recorrido realizado por Clarín, varios padres de estudiantes manifestaron que todavía temen enviar a sus hijos a clases, preocupados por la posibilidad de que algo similar ocurra en sus escuelas.
“Una madre relató que su hija volvió a dormir con ellos desde aquella noche tan crítica”, compartió con este medio una preceptora de un colegio cercano.
Por su parte, una mujer corrió precipitadamente luego de recibir un mensaje de su hija pidiéndole que la recogiera de la clase de inglés, después de que se divulgara un rumor sobre otra amenaza de ataque.
“San Cristóbal ha quedado con un gran temor”, señaló la progenitora de otra joven, mientras aguardaba la finalización de la clase de gimnasia de su hija frente al club.
