Actualización de las Directrices para el Control del Colesterol
El American College of Cardiology (ACC), junto con la American Heart Association y otras nueve asociaciones médicas en Estados Unidos, ha lanzado una guía revisada que aborda el tratamiento de la dislipidemia. Esta condición se caracteriza por niveles anormales de lípidos o lipoproteínas en el torrente sanguíneo, entre los que se incluyen el colesterol y los triglicéridos. Contar con altos niveles de colesterol eleva las probabilidades de experimentar un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular.
Recomendaciones y Prevención
La guía integra recomendaciones respaldadas por evidencia para gestionar las dislipidemias en un único documento. El objetivo es disminuir el riesgo de que las personas desarrollen enfermedades cardiovasculares ateroscleróticas, que se producen por la acumulación de grasa en las arterias y son una causa principal de mortalidad a nivel mundial.
Este documento se publicó en las revistas JACC y Circulation. En él se categorizan los riesgos y, de acuerdo con esos niveles, se asignan las cifras de colesterol a las que deben aspirar los pacientes, bajo la vigilancia de un médico.
Intervenciones Tempranas y Herramientas de Evaluación
Dentro de esta guía se enfatiza la importancia de intervenir a tiempo adoptando hábitos de vida saludables. Mantener un peso adecuado, practicar actividad física regular, evitar fumar, dormir correctamente y tomar la medicación necesaria cuando un médico lo sugiera, son pasos cruciales.
Según Roger Blumenthal, presidente del comité que elaboró la guía y líder del Ciccarone Center para la Prevención de Enfermedades del Corazón en Johns Hopkins, la mayoría de las afecciones cardiovasculares pueden prevenirse. Destaca que un alto nivel de LDL, conocido también como colesterol “malo”, es decisivo en aquello. La nueva calculadora de evaluación del riesgo PREVENT ayuda a precisar mejor el riesgo de enfermedad cardiovascular, proponiendo objetivos basados en información clínica y antecedentes personales.
Las categorías de riesgo definidas por las ecuaciones PREVENT-ASCVD permiten ajustes terapéuticos como el uso de estatinas adecuadas. Estas permiten personalizar la estrategia según el nivel de riesgo individual y la necesidad de reducir los lípidos más temprano.
Estrategias de Reducción del Colesterol
La guía actualizada incluye metas para el colesterol LDL-C y no HDL-C. Para quienes desean evitar un primer infarto o accidente cerebrovascular, los niveles de LDL deberían situarse por debajo de 100 mg/dl si el riesgo es límite o intermedio, y menos de 70 mg/dl para aquellos con riesgo alto. Para los pacientes con enfermedades cardiovasculares severas, los niveles deberían ser aún menores.
La vicepresidenta del comité de redacción, Pamela Morris, subraya que lograr un LDL bajo es crucial, especialmente para individuos propensos a episodios graves de salud cardiovascular. Si hábitos saludables y estatinas no bastan para mantener los niveles deseados, la guía sugiere otras opciones terapéuticas como la ezetimiba, ácido bempedoico o anticuerpos monoclonales como el PCSK9.
Pruebas Complementarias
La revisión de la guía avanza en la consideración de más pruebas, cuando sea necesario, para comprender mejor el riesgo cardiovascular e incrementar los esfuerzos en la reducción de colesterol LDL y otros factores de riesgo. Entre las pruebas destaca la gammagrafía de calcio coronario, requerida en ciertos casos para determinar el nivel de riesgo de una persona.
Además, la medición de la lipoproteína(a) y de la apolipoproteína B adquiere relevancia para identificar riesgos subyacentes de enfermedades cardiovasculares, especialmente en personas con condiciones específicas como diabetes tipo 2 y sindrome cardiovascular-renal-metabólico.
