Ozempic pierde patente en importantes países, disminuyen los costos y se revelan datos inéditos

La patente de la semaglutida, componente activo de los inyectables Ozempic y Wegovy, expira esta semana en los dos países más poblados del mundo: India y China. Brasil, Sudáfrica, Turquía y México se unirán a ellos, permitiendo la producción de versiones genéricas más asequibles de los fármacos GLP-1.

Impacto Global Potencial

Estas seis naciones juntas abarcan el 40% de la población mundial, por lo cual se anticipa un efecto significativo en la salud pública a nivel global. En tanto, en Estados Unidos y Europa, la expiración de la patente se pospondrá hasta inicios de la próxima década, debido a que el propietario ha conseguido extender la protección de la propiedad intelectual mediante sus tácticas de negocio y las normativas locales vigentes.

Situación en Argentina

En Argentina, el medicamento nunca se registró oficialmente y ya existe una versión local más económica. Gracias a las políticas de apertura económica del Gobierno, los genéricos provenientes de India podrían convertirse en competidores serios, aunque la iniciativa inicial lanzada por Federico Sturzenegger perdió impulso después de que Mendoza realizara una compra inicial.

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La Revolución de los Fármacos GLP-1

Los medicamentos GLP-1 representan un avance significativo en la industria farmacéutica en años recientes, ya que los pacientes que los utilizan han logrado mejoras metabólicas más allá de los diagnósticos de diabetes y obesidad que suelen mencionarse en las prescripciones.

Registrada en 2006 por Novo Nordisk, la semaglutida recibió la aprobación de la FDA estadounidense en 2017. Desde ese momento, una auténtica revolución epidemiológica se ha gestado, ampliada por el Wegovy, cuyos efectos positivos son evidentes hasta hoy.

A pesar de los beneficios, los informes de reacciones adversas se han divulgado lentamente. Mientras la euforia por los resultados positivos obviaba esta realidad, un reconocido diabetólogo argentino lo resume con: “Si no hace nada, no hace nada”. Pero el inusual crecimiento en el número de usuarios de la semaglutida ha agilizado los retos de la farmacovigilancia.

La paradoja es que justo cuando este medicamento empieza a “democratizarse” a gran escala, especialmente en India donde varios laboratorios se preparan para fabricar copias económicas, surgen con fuerza inesperada estudios académicos, artículos en revistas científicas y advertencias de seguridad por parte de gobiernos y entidades sanitarias sobre efectos secundarios.

Una de las preocupaciones principales deriva de la disminución de masa muscular y fuerza, junto con la reducción de grasa corporal al usar estos inyectables. Aunque este efecto fue documentado en los primeros ensayos clínicos, la expansión de sus aplicaciones terapéuticas parece exigir una revisión de la evidencia existente.

También ha salido a la luz un reporte de la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos que alerta sobre un posible mayor deterioro de la salud ósea, un riesgo aumentado de osteoporosis y lesiones en los tendones en aquellos que han consumido semaglutida.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Berlín y la Universidad de California, publicado en Cell, concluyó que la pérdida de masa muscular no resultó desproporcionada comparada con la reducción de peso. Sin embargo, la investigación presenta debilidades, como que la evidencia se basó en ratones (sólo machos) y uno de los autores mantiene relaciones con un fabricante de medicamentos GLP-1.

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Previamente, los casos aislados aunque serios de pancreatitis ya habían captado la atención, incitando a Gran Bretaña y otros gobiernos a emitir advertencias de salud. Además, la Organización Panamericana de la Salud advirtió sobre el uso excesivo y sin supervisión médica de la semaglutida, aumentando el riesgo. La FDA también puso en alerta a Novo Nordisk por no informar adecuadamente sobre “efectos adversos graves inesperados”.

En contraste, un estudio de la Universidad de Washington en Misuri confirmó que la semaglutida no solo suprime el deseo de comer, sino también la adicción a sustancias como alcohol, nicotina y opioides, ofreciendo esperanza para tratar adicciones. Otro estudio en una clínica de San Diego, EE.UU., reportó casos de pacientes que pudieron disminuir la frecuencia de las inyecciones para perder peso sin recuperarlo.

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Sería necesario un sistema para ordenar este flujo de noticias mixtas en tonos alegres y dramáticos, de los cuales surge una pregunta clave cuya respuesta -objetiva- despejaría gran parte de las dudas actuales sobre el uso de estos fármacos GLP-1: quién los consume, de qué forma y por qué. Es probable que mientras las celebridades de Hollywood sigan promoviendo Ozempic en eventos como los Oscars, el equilibrio entre costos y beneficios sanitarios permanezca descompensado.

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