El emocionante reencuentro del árbitro de Villa Urquiza con su ídolo: “Hoy soy el más feliz

Observa el regalo con una mezcla de emoción e incredulidad. Frente a él, sobre la cama, descansan de manera impecable dos uniformes arbitrales… Las camisas, una en amarillo y otra en celeste flúor, no tienen una sola mancha y las muestra con orgullo. “La celeste la utilizo para el día a día, y la amarilla para momentos especiales”, aclara.

Fernando Ruiz, conocido popularmente como el “árbitro de Villa Urquiza”, volvió a ser el centro de atención. Hace diez días se hizo viral por dirigir el tráfico en la intersección de Álvarez Thomas y Monroe, y ahora está nuevamente en el foco tras reencontrarse con su ídolo, Nicolás Lamolina, a quien ya había expresado su admiración en una entrevista con Clarín.

El Impactante Encuentro

Fernando Ruiz finalmente vivió el sueño de conocer a su admirado “árbitro de Villa Urquiza”.

La noche del jueves se cerró la duodécima fecha de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) con un partido entre Argentinos Juniors y Lanús, dirigido por Lamolina. Como cuarto árbitro, participó Pablo Giménez, vecino y amigo de Villa Urquiza. Ruiz es célebre en el barrio, donde todos, desde los jóvenes hasta los vecinos en las plazas, disfrutan de su presencia, armado de silbato y tarjetas, siempre vestido con su uniforme negro.

Organización del Encuentro

Giménez, con experiencia en el fútbol de ascenso, fue quien proporcionó a Fernando el uniforme que nunca se quitaba. Ideó un encuentro sorpresa basado en una entrevista previa de Ruiz con Clarín, y lo orquestó antes del partido en La Paternal. “Leí el artículo y se lo mencioné a Nicolás (Lamolina). No dije nada a Fernando; solo le pedí que viniera a casa alrededor de las seis, para darle algo. Quizás pensó que recibiría una nueva tarjeta o silbato”, comparte Giménez.

“Estábamos conversando en la acera frente a mi casa, en Álvarez Thomas, cuando Fernando llegó puntualmente. De repente, un auto se detuvo cerca nuestro, y al ver bajar la ventanilla y vislumbrar a Lamolina, la reacción de Fernando fue increíble. Estaba realmente feliz. ‘¡Uy, es Lamolina! ¿Qué haces aquí, querido?’, fue su exclamación inicial. Luego, nos dirigimos a mi casa”, cuenta Giménez, quien facilitó el encuentro. “Nunca olvidaré la expresión de felicidad de Fernando”, comenta.

“Experiencias como esta te motivan a seguir adelante”, expresó Lamolina.

Clarín contactó a Lamolina, quien ya había visto los videos de Fernando, donde expresaba su aspiración de conocer al hijo de Pancho, famoso en los años noventa por su estilo convencido. “No esperaba que me mencionara con tanto aprecio en las imágenes, fue una sorpresa agradable”, admite Lamolina, quien se enteró de la historia por Mauro Vigliano.

Un Encuentro Inolvidable

Desde su trabajo en el comercio, ocupado y realizando turno doble el viernes, Lamolina se disculpa por las interrupciones. “No creo en la idolatría hacia los árbitros; los protagonistas son los jugadores. Sin embargo, fue una alegría inesperada, comprendiendo que Fernando encuentra en el arbitraje una pasión y quizás una inspiración en mí. Personalmente, esto me anima a seguir adelante”, reflexiona.

El emotivo abrazo entre Fernando y su ídolo.

Luego de leer la nota y ver los videos, Lamolina quiso visitar y sorprender a Fernando, por lo que, junto a Giménez, planearon el encuentro cuando les asignaron el arbitraje del partido entre Argentinos y Lanús. “Le aseguré a Giménez que haríamos el encuentro a la primera oportunidad. Dijo: ‘Tú ven a mi casa, yo me encargo de que Fernando esté allí a las seis'”, recuerda Lamolina.

“Ver la felicidad y asombro de Fernando al verme bajar del auto fue inolvidable. Nos abrazamos como viejos amigos y charlamos extensamente. Me narró su historia y lo respetado que es en su comunidad, además de su trabajo voluntario. Fue un placer conocerlo y quise recompensar su amabilidad con algunos regalos: dos uniformes de árbitro internacional, tarjetas nuevas, medias y una mochila de la liga”, relata Lamolina.

Lamolina entrega los obsequios a Fernando.

Durante el encuentro, Lamolina destaca los “sólidos conocimientos” de Fernando sobre el arbitraje. “Fernando está informado, estudia los movimientos y tiene conceptos claros sobre la historia del arbitraje. Me impresionó con su conocimiento sobre Héctor Baldassi y mi padre, Francisco Lamolina, quien también quiso enviarle un obsequio a través mío. Personalmente, aprecio la calidez y la integridad de Fernando como persona”.

Fernando se muestra entusiasta al teléfono: “No puedo creerlo, estoy infinitamente agradecido con ambos. Lamolina, por ser mi ídolo y una persona generosa, y Giménez, por organizar todo el encuentro. Siempre ha estado para apoyarme”.

“La felicidad que me dio Lamolina es indescriptible”, confesó el árbitro del barrio.

Tampoco olvida a Clarín, que publicó su historia. “Todos me han convertido en el hombre más feliz y el protagonista de una película en la que no quiero dejar de actuar”. Recuerda el shock de ver a Lamolina en el auto: “Sentí como si mi corazón se detuviera, era real… No podía creerlo, era Lamolina en carne y hueso. Sin duda, la alegría más grande de mi vida”.

En el mundo del fútbol, el arbitraje se considera una profesión ingrata, pero este fue un caso excepcional”, afirma Lamolina, sonriendo al recordar la felicidad de Fernando. “¿Viste su expresión de alegría en el video?”, pregunta emocionado. Lo que debía ser un breve encuentro se prolongó, no queríamos partir, pero tuvimos que apresurarnos para el partido en la cancha de Argentinos. Admito que llegué con una energía renovada por lo ocurrido”.

Estrenando su nuevo uniforme, regalo de Lamolina, Ruíz luce feliz.

Fernando compartió su experiencia con todo el barrio. “¡Vamos Gacela, sos un grande!”, comenta imitando al dueño del kiosko. “Gacela, te vas para arriba, no pararás hasta dirigir en la Bombonera”, simulando la voz del dueño del bar en la esquina.

Ruíz, conocido localmente como “la Gacela”, se pone serio: “Siento que lo que me sucede estos días es un merecido reconocimiento a mi trayectoria en Villa Urquiza. Como árbitro de raza, la justicia del destino también se aplica”, afirma, antes de despedirse para cenar con sus padres. Soy el hombre más feliz”, finaliza.

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