Mientras Emiliano recorre la ardiente arena de Playa Morgan, al norte de Mar del Plata, su estilo para manejar la bandeja ya llama la atención. Con ambos brazos libres y llevando la bandeja en equilibrio sobre su cabeza como una auténtica vendedora caribeña de acarajé de Salvador, Brasil, Emiliano exhibe su mercancía: crujientes y doradas roscas de chipa, el nuevo aperitivo playero que amenaza con desbancar a los tradicionales churros y bizcochitos de grasa.
La Estrategia del Vendedor
Emiliano utiliza una camiseta especial con un gran emblema en el pecho que no menciona su producto, pero sí destaca lo que se ha vuelto un valor diferencial en tiempos de comida saludable, menos procesada y más natural: “SIN TACC” es la consigna que aparece sobre un fondo rojo con una espiga de trigo tachada.
El Atractivo del Chipa Libre de Gluten
“Las principales compradoras son aquellas mujeres que cuidan su alimentación y, claro, también aquellos con celiaquía. Expresan su agradecimiento: es una maravilla que haya llegado aquí”, señala Emiliano García, oriundo de Pehuajó, quien arribó a la ciudad con el deseo de “hacer la temporada” comercializando chipa.
La celiaquía es una enfermedad crónica autoinmune que demanda una estricta dieta sin gluten, la proteína presente en el trigo, cebada, centeno y avena y sus derivados. Si no se cumple, se daña el sistema digestivo y se impide la correcta absorción de nutrientes, causando varios síntomas que varían entre las personas. Así, el chipa se presenta como una alternativa segura y preferida, incluso para quienes optan por una dieta libre de gluten sin ser celíacos.
El Alcance del Negocio
Emiliano no elabora el producto, lo adquiere y lo comercializa con bastante éxito. En días ventosos, él y sus compañeros suben a la costanera y extienden su recorrido hasta Punta Iglesia. “Con sol y tranquilidad en la playa, puedes vender una bandeja de cincuenta”, comenta el vendedor de chipa.
Diferencias Culturales y Popularidad
En las playas llega el chipa en forma de rosca, diferente de los bollos o buñuelos ofrecidos en panaderías o “chipacerías”, hecho con mandioca, huevos y queso, disfrutado mejor caliente. Cada rosca pesa alrededor de 200 gramos y tiene un costo de $ 5.000, o dos por $ 8.000 en oferta.
Sergio Torres, paraguayo residente en Mar del Plata desde hace 8 años y trabajador de una verdulería, explica: “Esa es la auténtica chipa, la de rosca”. Aclara que en Paraguay la llaman “la chipa”, contrario a lo que ocurre en Argentina. Aunque tiene su propia receta, de vez en cuando prefiere preparar “mbejú”, otra delicia de yuca y queso, similar a una tortilla, desconocida aún aquí.
Más allá de diferencias idiomáticas, este snack viene de antiguos orígenes guaraníes y es muy popular en Paraguay, Uruguay, sur de Brasil y las provincias del litoral argentino.
La creciente popularidad del chipa está evidenciada por el auge de negocios que lo ofrecen como producto principal en la ciudad: Los Chipa de la Tía, Chipa Caliente, entre otros, presentan distintas variantes, cada una con su propio estilo, textura y sabor.
“Estamos desplazando a los churros y bizcochitos”, menciona Emiliano, único argentino en una cuadrilla de vendedores paraguayos que distribuyen el chipa de “Chipería Nachito”, fabricado en Alto Camet. “Quien prueba, disfruta”, afirma mientras comienza su descenso a la playa, anunciando rítmicamente su producto: “Siiiin TACC, gluten free, calentito el chipá”.
Mar del Plata. Corresponsal
AS
