Relato de un habitante de malvinas: su matrimonio con una argentina y retorno a buenos aires tras la guerra

Un Emotivo Hallazgo en las Islas

En sus primeras caminatas por las Malvinas, María Abriani (50) se topó con algo inesperado: los restos de un avión casi borrados por el tiempo. Aunque los británicos habían eliminado casi todas las insignias argentinas, un trozo de fuselaje aún conservaba la escarapela nacional.

Guardó ese fragmento durante 25 años. Pertenecía al avión del piloto Fausto Gavazzi, quien fue derribado por fuego amigo después de atacar al HMS Glasgow. El año pasado, se lo entregó a la hija del piloto, Victoria Gavazzi. “Estaba muy feliz”, recuerda María con serenidad.

Primer Viaje y Su Influencia

La entrevista se desarrolla en un bar conocido de la Ciudad de Buenos Aires. Aunque el ruido exterior es constante, María habla con una calma que evoca la tranquilidad insular. Nacida en Capital Federal, María estudió pintura y Bellas Artes, pero fue la fotografía la que la llevó al otro lado del Mar Argentino.

“Viajé para capturar imágenes y pintar, porque no conocía a nadie que hubiera documentado las islas”, dice sobre su primer viaje en 1999. Ese año, un acuerdo permitió vuelos entre Argentina y las Malvinas, y María no perdió la oportunidad.

Amor y Vida en Malvinas

Durante ese primer viaje, María conoció a quien sería el padre de sus hijos. La vida en las Malvinas fue inicial y verdaderamente desafiante. Vivir en casa de su suegra, una mujer que comprendía bien la historia, fue un apoyo. Eventualmente, la pareja se mudó a Pradera del Ganso.

A pesar de enfrentar prejuicios, María encontró maneras de integrarse. “Una vez en el supermercado alguien me dijo: ‘¿Así que vos sos la argentina?’. Le contesté: ‘Sí, pero no soy Galtieri’”, comenta con una sonrisa.

Retorno a Buenos Aires

La familia regresó a Buenos Aires en 2010 con la intención de pasar un año, pero la separación cambió todo. “Me separé y él se fue, y me quedé con los dos chicos”, cuenta María. Sus hijos encontraron un hogar en Buenos Aires, donde hicieron amigos y se integraron rápidamente.

Aunque María añora la paz y la naturaleza de las islas, se estableció en la capital argentina. Hoy estudia nutrición y es profesora de yoga, manteniendo un vínculo permanente con sus raíces malvinenses.

La Conexión con Ex Combatientes

María cultivó una profunda relación con ex combatientes. Sus historias la conmovieron profundamente. Durante su primer viaje, conoció a Coco Massad, un padre que perdió a su hijo en la guerra.

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Con el tiempo, María se volvió una fuente de apoyo. Aníbal, un veterano del Regimiento 7 de La Plata, es ahora un amigo cercano. La música rock los une, y con frecuencia asisten juntos a conciertos.

“Aprendí a respetar siempre las experiencias diferentes”, reflexiona María. “He visto el dolor en ambos bandos” concluye, encapsulando su viaje de empatía y entendimiento.

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