En la actualidad, estamos siendo testigos de un fenómeno fascinante en el mundo de las bebidas: una nueva tendencia que combina los caminos del vino y la cerveza hacia opciones más ligeras, adaptándose a la cultura wellness. Este cambio es parte de la era NO&LOW, donde la reducción o eliminación del alcohol es el protagonista.
El vino y la cerveza históricamente han contado con el alcohol como su principal componente. Sin embargo, recientemente hemos observado cómo surgen variedades de vinos con baja o nula graduación alcohólica en el mercado. En el terreno de las cervezas, marcas como Cervecería Quilmes ya habían incursionado en la categoría sin alcohol con Liberty y Lieber; hoy representa un importante mercado en crecimiento, con participación de cervezas industriales y artesanales.
Qué es la tendencia NO&LOW
El término NO&LOW se refiere esencialmente a vinos cuyo contenido de alcohol ha sido reducido significativamente. Según el Código Alimentario Argentino, un vino sin alcohol tiene menos del 0,5% de graduación, mientras que el término “low” se reserva para vinos con graduación levemente superior. Cada vez más aparecen también nombres como vino liviano, bajo alcohol, NA, y 0% para estos productos innovadores.
Las nuevas categorías son vistas como una oportunidad en un mercado donde el consumo de vino ha disminuido en un 22,6% durante los últimos cinco años, según el Instituto Nacional Vitivinícola. Un análisis de Worldpanel encargado por el Fondo Vitivinícola Mendoza muestra cómo el vino ha cedido espacio a bebidas como aperitivos, sidras y cervezas, incluyendo aquellas sin alcohol que ya cubren un 2% del mercado de cervezas.
Motivaciones detrás del cambio
Además de las medidas legislativas como la ley de alcohol cero en la Provincia de Buenos Aires, existen razones sociales más profundas detrás de este movimiento. Worldpanel destaca un cambio hacia el bienestar integral después de la pandemia, lo que impulsa a los consumidores a buscar productos más saludables. Este fenómeno se manifiesta a través de nuevos hábitos como la actividad física regular y el deseo de mantener una dieta balanceada.
El interés por reducir calorías también impulsa la demanda de cervezas sin alcohol, que pueden contener entre un 30% y 50% menos calorías que sus contrapartes tradicionales. Los vinos bajo en alcohol, por su parte, mantienen un menor contenido calórico, alineándose con los estilos de vida fit.
La creciente aceptación de la cerveza sin alcohol
La categoría de cerveza sin alcohol se encuentra en expansión. Según Matías Canziani, de CCU, este segmento representa ya un 2% del mercado total y está ganando popularidad. Productos como Heineken 0.0 y Imperial Golden sin alcohol son ejemplos de la ampliación de la oferta cervecera hacia opciones sin etanol, respaldadas por avances tecnológicos que mantienen un sabor auténtico y familiar.
Incluso las cervezas artesanales, como las de Antares, están aventurándose en esta categoría. Con técnicas innovadoras, producen cervezas sin alcohol como su IPA, lo que refleja el potencial y la demanda de estos productos en el mercado actual.
Estrategias vitivinícolas para la nueva demanda
Las bodegas reconocen la necesidad de adaptarse a las expectativas cambiantes de los consumidores y han comenzado a explorar el potencial del vino sin o con bajo contenido alcohólico. Productos de diversas regiones exhiben etiquetas con contenidos alcohólicos reducidos, ofreciendo una variedad que satisface diferentes preferencias y ocasiones de consumo.
Ejemplos como los vinos de baja graduación Santa Julia Tardío o el Amalaya Liviano Torrontés destacan cómo las bodegas están innovando para atraer a una base de consumidores diversa. Agustín Silva del Catena Institute subraya la sofisticación en los procesos de desalcoholización, diseñados para preservar los aromas y el cuerpo característicos del vino, sin sacrificar calidad.
Este enfoque representa una tendencia cultural significativa, con proyecciones de crecimiento en el mercado global de NO&LOW, según Delfina D’Alessandro de Nieto Senetiner. Las bodegas están cada vez más interesadas en integrar estos productos en su portfolio, anticipando un aumento en la variedad ofrecida a los consumidores en el futuro cercano.
Finalmente, aunque todavía se enfrenta con escepticismo en algunos sectores, el movimiento NO&LOW está estableciendo un nicho importante en el mercado internacional, llevando a las bodegas a considerar la adaptación a estas demandas como un paso estratégico clave para el futuro de la vitivinicultura argentina.
