La perspectiva de un guía sobre turistas que solo buscan selfies en el Lanín

La severa complicación médica del chef Christian Petersen (56) mientras intentaba ascender al volcán Lanín, en la provincia de Neuquén, ha capturado la atención de muchos y provocado que la Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM) brinde explicaciones. Este incidente también ha inspirado a uno de los guías de montaña a reflexionar sobre el creciente fenómeno de los turistas que sólo buscan capturar selfies, sin seguir los procesos adecuados para alcanzar la cima.

La repercusión en redes sociales

El Hospital Alemán emitió un comunicado acerca del estado de Petersen el 2 de enero, informando que “el paciente se encuentra clínicamente estable, sin complicaciones”. Mientras tanto, en las redes sociales, se compartió ampliamente el mensaje del guía Roberto “Ro” Catalá.

Catalá, quien trabaja con “Mirá cómo lo hago”, una de las empresas autorizadas para coordinar aventuras en el volcán Lanín, realizó un video que ha sido ampliamente difundido. Con 48,000 “Me Gusta”, más de 3,500 comentarios y 1,300,000 visualizaciones, Catalá expresa: “Lo que se busca es la fotografía, el reconocimiento inmediato, una façana de heroísmo vacía”.

Con gorra y gafas, el guía transmite un mensaje contundente: “El incidente con Petersen es doloroso, pero también revela algo incómodo: la nueva tendencia de intentar alcanzar la cima sin pasar por el debido proceso”.

El ascenso al volcán Lanín

El volcán Lanín, que se eleva a 3,776 metros sobre el nivel del mar, es considerado un desafío iniciático en la Patagonia para aquellos que desean avanzar del trekking al montañismo.

Este ascenso se ha convertido en un “clásico” en el mundo del montañismo, pero recibió atención mediática desde el cambio súbito en la salud de Petersen durante su ascenso a principios de diciembre, según los guías.

Tras haber llegado a la base y ser trasladado a la ciudad, Petersen sufrió una grave descompensación, resultando en una falla multiorgánica que requirió su hospitalización en estado crítico en el hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes.

Reflexiones sobre la tendencia actual

En el texto que acompaña el video de Catalá, desde la empresa de aventurismo destacan: “Lamentamos profundamente que una situación de salud tan crítica —y personal— haya sido expuesta públicamente”. Aclaran que el mensaje no pretende criticar a una persona en específico.

El mensaje continúa con un llamado a la reflexión sobre la montaña, sus peligros inherentes y una creciente tendencia de subir para mostrarse, alcanzar la cumbre solo por la foto, sin respetar los procesos, los límites ni la preparación necesaria.

El chef Christian Petersen experimentó una grave descompensación en su intento de escalar el volcán Lanín.

Conclusión: El valor de la vida sobre la fotografía

Finalmente, concluyen: “La montaña no es un lugar para exhibirse. La cima no es un premio. Y ninguna selfie justifica arriesgar una vida”.

El incidente de Petersen no es un simple rumor. No es un espectáculo para las masas. Es una llamada de atención. Un hombre conocido, una montaña desafiante, un cuerpo que sucumbe, y de pronto, todos ponemos nuestra atención en ello. Pero seamos honestos: no comenzó en lo alto, sino mucho antes. La montaña se volvió un escenario, la cumbre una prueba social, y subir dejó de ser una experiencia para convertirse en algo para mostrar.

Hoy en día, hay individuos que van a la montaña no para entrenarse, ni para escuchar a su cuerpo, ni para respetar la altitud; van en busca de una fotografía, una selfie, una historia para contar, un “Yo estuve allí”. Las montañas no entienden de “me gusta”, no reconocen quién eres, no les importa tu fama ni negocian con el ego. Porque cuando alguien sufre malestar a gran altura, no es cuestión de mala fortuna, es una cuestión fisiológica, falta de una correcta aclimatación, apresuramiento, y un orgullo disfrazado de coraje. ‘Eh, mira cómo lo hago’.

Lo expresamos claramente: alcanzar la cima no es el objetivo, el verdadero objetivo es regresar. Pero eso no es lo que vende, lo que se busca es la imagen, el aplauso fácil, una heroica vacía de significado. Advertimos que no solo quien sube corre riesgos, sino también el guía, los rescatistas, el personal médico, y la familia que espera abajo.

El caso Petersen es doloroso, pero también expone algo incómodo: existe una nueva tendencia en el mundo del montañismo de desear la cumbre sin atravesar el proceso, buscando el éxito sin el entrenamiento, la gloria sin asumir responsabilidades.

La montaña no te debe nada. Absolutamente nada. Si piensas en subir solo para capturar una fotografía, ¡detente! La montaña siempre estará ahí. Tu vida no vale una selfie. Ni la de quienes podrían salir a buscarte vale una selfie. Entrena adecuadamente y demuestra respeto.

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