Investigación identifica la razón principal para rechazar la vacuna contra el Covid y encuentra un comportamiento inesperado

La resistencia a vacunarse se convirtió en un problema de salud pública evidente durante la pandemia de Covid y aún más después de ella. Enfermedades previamente controladas, como el sarampión, han resurgido con riesgos significativos debido en parte a la disminución en las tasas de vacunación. Este retroceso ocurre a pesar de que la vacunación rápida y masiva fue clave para contener la expansión incontrolada del SARS-CoV-2 a nivel mundial.

Gracias a la vacunación, fue posible flexibilizar cuarentenas y otras restricciones durante el primer año de la pandemia. Sin embargo, una parte de la población, incluidos algunas figuras reconocidas, decidió no recibir la vacuna contra el Covid. Una investigación llevada a cabo por la Escuela de Salud Pública del Imperial College de Londres, publicada en la revista The Lancet, ha identificado las principales preocupaciones detrás de esta resistencia a vacunarse.

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Tasas de reticencia a la vacunación

Un análisis previo en Estados Unidos determinó que una reducción del 1% en la reticencia inicial a vacunarse podría haber evitado 45 muertes por cada millón de habitantes durante la pandemia de Covid. “Las tasas de indecisión respecto a la vacuna contra el Covid eran más altas entre personas de minorías étnicas y aquellos con menor nivel educativo y peor situación económica”, afirma ahora el artículo de The Lancet.

Un resultado inesperado

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Un aspecto destacado de este estudio fue analizar el comportamiento posterior de las personas que inicialmente se mostraron renuentes a recibir la vacuna. Sorprendentemente, el seguimiento reveló que el 65% de quienes dudaban al principio terminaron por recibir al menos una dosis.

La encuesta involucró a 1,1 millones de personas adultas en el Reino Unido. De estos, 37.982 individuos (3,3% del total de encuestados) mostraron algún grado de reticencia hacia la vacuna. De ellos, 10.316 (0,9%) expresaron haber rechazado la vacuna contra el Covid o que planeaban hacerlo. Otros 27.666 encuestados (2,4%) no habían decidido aún si vacunarse o prefirieron no responder.

La percepción del riesgo asociado al virus fue una de las razones detrás de la incertidumbre.

La reticencia a las vacunas disminuyó con el tiempo, desde un 7,9% en enero de 2021 a un mínimo del 1,1% a inicios de 2022, aunque posteriormente aumentó al 2,3% en febrero y marzo de 2022. Las razones para rechazar la vacuna se categorizan en ocho grupos distintos.

Razones para la vacilación

El grupo A estaba compuesto por preocupaciones sobre la eficacia de la vacuna y los efectos adversos tanto a corto como a largo plazo. El grupo B se centró en preocupaciones logísticas sobre desplazarse al lugar de vacunación. El grupo C abarcó la percepción de bajo riesgo de Covid y la desconfianza hacia los desarrolladores de vacunas. El grupo D incluyó preocupaciones sobre la salud individual. El grupo E se refería al temor a las vacunas, experiencias previas adversas y un sentimiento antivacunas en general. El grupo F se enfocó en la fertilidad y la percepción de no necesitarla por haber tenido Covid previamente. El grupo G se centró en preocupaciones sobre el embarazo o la lactancia materna y respuestas como “Prefiero no decirlo”. Por último, el grupo H incluyó respuestas como “Otro” y preocupaciones sobre la disponibilidad de las dosis.

Las preocupaciones más comunes de indecisión se centraron en el grupo A (eficacia de la vacuna y efectos secundarios). De los 30.701 participantes que reportaron razones de indecisión específicas, 12.498 (40,7%) estaban preocupados por los efectos a largo plazo en la salud; 11.953 (38,9%) querían esperar y ver la efectividad de la vacuna; y 11.287 (36,8%) expresaron inquietud por los efectos secundarios.

La mayoría de las razones de vacilación siguieron un patrón similar: cifras elevadas a inicios de 2021, disminuyendo a principios de 2022 y luego aumentando nuevamente en febrero-marzo de 2022. Las razones del grupo C (baja confianza y percepción de riesgo) mostraron un incremento significativo en 2022, regresando casi a los niveles iniciales del estudio.

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La razón “No creo necesitar la vacuna ya que tuve coronavirus” (grupo F) experimentó un aumento considerable, duplicándose su prevalencia a inicios de 2022 en comparación con principios de 2021. Por el contrario, las preocupaciones del grupo A sobre la eficacia de la vacuna y la salud mostraron un aumento leve en 2022 en relación con los niveles de principios de 2021.

Para el análisis longitudinal de la situación de vacunación, se realizó un seguimiento a 847.914 participantes (74,5% del total del estudio) que dieron su consentimiento hasta mayo de 2024. La media de seguimiento fue de 1.076 días. De los 37.982 participantes que indicaron dudas, 24.229 (63,8%) consintieron en la vinculación con datos oficiales de vacunación, de los cuales 15.744 (65%) habían recibido una o más dosis hasta el 7 de mayo de 2024.

PS

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