El potencial intelectual desaprovechado

En algún momento, alguien comentó que Buenos Aires tenía “suerte”. Su terreno plano disimula las zonas más desfavorecidas (no basta con mirar hacia arriba). Esto le da una apariencia de ciudad un poco deteriorada, pero aún encantadora y atractiva.

Vivimos en una sociedad de dos ritmos: aquellos que pueden progresar con relativa facilidad teniendo casi todo al alcance, y aquellos que no. Se destaca aquí la notable ausencia del Estado. Si un área es vulnerable, ¿no deberían los maestros o médicos recibir mejores salarios por enfrentar tareas más difíciles? Y las medidas de emergencia, como comedores populares o subsidios, ¿no deberían ser temporales en lugar de perpetuar un estado de cosas?

La necesidad de políticas útiles

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¿Cómo lograrlo? Una acción gubernamental activa podría lograr que las personas con menos oportunidades tengan mayores chances de igualdad. Por ejemplo, se podrían ofrecer beneficios fiscales a las empresas que contraten a personas de barrios con necesidades insatisfechas. Convertir las instituciones educativas en centros comunitarios que no solo impartan enseñanza, sino que también sirvan como puntos de encuentro, crecimiento personal y talleres de formación profesional. Otorgar becas a jóvenes interesados en estudios superiores y que, según un estudio social, vivan en hogares con recursos limitados. Asimismo, se requiere una fuerza policial que trabaje en beneficio de la comunidad, enfrentando el narcotráfico cuando constituye tanto negocio como modo de vida.

Por un cambio necesario

Entiendo que puede parecer un sueño. Muchos dirán que nuestro Estado es ineficaz y corrupto. Es cierto, pero si no iniciamos el cambio en algún momento, la situación no mejorará por sí sola. Ninguna nación puede privarse del talento y de la creatividad de su población. Tanto a nivel individual como colectivo. Buenos Aires puede no tener montañas, pero quizá no sean necesarias. Las desigualdades que generan dolor se perciben, no es necesario exhibirlas en las alturas.

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Algunos han conseguido, gracias a un esfuerzo excepcional, alcanzar un grado de mayor igualdad. Intentemos que muchos más lo logren y que nuestros cien años de soledad no se perpetúen.

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