En las primeras horas del día, el complejo habitacional Estación Buenos Aires, parte del plan ProCreAr, se convirtió en un escenario de caos y desolación. El colapso forzó la evacuación de cientos de residentes que ahora enfrentan una realidad inesperada: no tienen certeza sobre dónde pasarán la noche ni el destino de sus hogares. El alivio por estar a salvo se mezcla con la angustia de haber perdido su refugio seguro.
Testimonios desde la Tragedia
Luz y Lourdes, hermanas y dueñas de una vivienda, relataron a Clarín con crudeza: “Pasar de tener un hogar seguro a no tener nada y no saber a dónde acudir, ¿cómo se maneja una situación así?” Con ellas vivían sus cuatro hermanos, cuatro perros y dos gatos. Apenas pudieron rescatar a los animales y algunas pertenencias en los escasos minutos que les concedieron los bomberos.
“Es nuestro hogar, el fruto de años de esfuerzo. No sabemos si hemos perdido todo o no porque la incertidumbre es abrumadora”, señalaron.
El Valor de la Vida sobre lo Material
Roberto, residente de la Torre A, intenta mantener la calma: “Lo fundamental es que no hubo pérdidas humanas. Lo material es secundario, pero la angustia persiste. Somos cuatro en casa, con mi esposa, mis dos hijas y nuestra perrita, y aún no sabemos dónde dormiremos esta noche”. Explica que solo horas después pudieron subir a recoger lo indispensable: teléfonos, documentos, alguna ropa. “Nos dieron entre cinco y seis minutos. Algunos vecinos dejaron incluso sus gatitos”, rememora.
Elizabeth, también propietaria, se quebranta al hablar: “Al principio intentábamos no perder la calma, sin embargo, al pasar las horas te das cuenta: es nuestra casa, nuestro techo, y estamos ahora sin un lugar donde ir”. Su familia, con dos perros y un coche afectado en el garaje, enfrenta la misma incertidumbre: “Recopilaron nuestros datos, números telefónicos, cantidad de personas y mascotas, pero hasta ahora no hay una solución clara”.
Los vecinos del complejo permanecen en la calle, sin un lugar a donde ir. Entre la espera y la incertidumbre, aguardan una respuesta oficial sobre dónde pasarán la noche y qué sucederá con sus viviendas.
La Necesidad de Soluciones Inmediatas
Hasta el momento, la respuesta oficial en el lugar se ha limitado a censar cuántas personas y animales han sido afectados. Después, según informaron, se comunicarán vía WhatsApp. Los residentes esperan instrucciones sobre si serán alojados en hoteles, carpas u otros espacios temporales. “Nos dijeron que esperemos. Nada más”, repiten.
Entre los afectados, las situaciones varían. Algunos han encontrado refugio en casas de familiares o amigos, pero muchos otros no tienen dónde ir y están a la espera de una solución. Esta diferencia agudiza la sensación de incertidumbre: mientras algunos tienen un techo provisional, otros siguen sin saber dónde dormirán tanto hoy como en los próximos días.
A pesar de estas diferencias, todos comparten la misma inquietud: el futuro de sus hogares. Nadie tiene aún claridad sobre si podrán regresar, si las viviendas serán reparadas o si tendrán que empezar de nuevo en otro sitio. Esta incertidumbre permea cada testimonio y aviva la ansiedad.
Por su parte, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, comunicó en X: “Frente al derrumbe ocurrido en la madrugada en el complejo Estación Buenos Aires del plan ProCreAr, aseguraremos el alojamiento de cada uno de los afectados. Desde el primer momento pusimos en marcha el operativo de emergencia junto a Bomberos, SAME, la división K9, el Grupo Especial de Rescate, la Policía de la Ciudad, Agentes de Tránsito y la Red de Atención, evacuando preventivamente el complejo” (GCBA).
Una pareja del complejo Estación Buenos Aires se desplaza con su perro y las pocas pertenencias que lograron salvar de su departamento. Se dirigen a casa de familiares, mientras esperan definiciones sobre el futuro de su hogar.
La empresa Constructora Sudamericana, responsable del proyecto, emitió un comunicado lamentando lo sucedido y se comprometió a investigar. No obstante, los vecinos exigen una mesa de diálogo con el Gobierno y el Banco Hipotecario para decidir cómo proceder.
La contradicción recorre cada palabra, cada mirada y cada lágrima: el alivio de estar vivos se entrelaza con la angustia de no saber dónde dormirán esta noche ni qué futuro les aguarda después de haber trabajado tanto por su vivienda.
