Niño de 2 años inicia tratamiento de quimioterapia en el Garrahan tras diagnóstico de cáncer durante sus vacaciones: “Es un día a día

“Felipe está bien, ayer fue su segunda quimioterapia”, comenta Iván Nicolás Adamczuk (33) en las inmediaciones del Hospital Garrahan a un reportero de Clarín. A Felipe, de tan solo dos años, le diagnosticaron cáncer cuando estaba de vacaciones en Florianópolis. Había viajado junto a su padre y su hermano Valentino desde Chaco.

Primeras etapas del tratamiento en Buenos Aires

Felipe fue trasladado en un vuelo sanitario hacia Buenos Aires y desde entonces permanece internado en el Hospital Garrahan, avanzando con su primer ciclo de quimioterapia.

Iván luce más sereno ahora, con una dosis de optimismo sobre el estado de salud de su hijo. Las últimas semanas han estado llenas de momentos difíciles y decisiones cruciales tras el impensado diagnóstico, pero hoy se vislumbran señales positivas.

Estructura y seguimiento del tratamiento

“Felipe está bien, no ha experimentado vómitos ni diarrea. Hoy completa su primer ciclo de quimioterapia. El siguiente está programado en 21 días”, señala su padre. El tratamiento está diseñado en ciclos, cada uno de tres días de quimioterapia, seguidos de un intervalo de descanso y revisiones médicas.

Durante el periodo de descanso, se le practicarán estudios médicos para entender mejor el origen del tumor y decidir qué medicación es la más eficaz para combatirlo.

Localización y extensión del cáncer

“En los próximos 21 días realizarán estudios para determinar con exactitud el gen y su ubicación, ya que sospechan que el tumor originario está en el mediastino”, explica Iván. El mediastino es una zona ubicada en la parte central del tórax.

Durante las vacaciones con su familia, fueron descubiertos varios tumores extendidos en el cuerpo de Felipe. A pesar de la complejidad del cáncer, los médicos confían en que el diagnóstico se realizó a tiempo.

El desafío de un largo camino por delante

La metástasis es una dispersión de pequeños tumores por varias partes del cuerpo. En su caso, se ha localizado en los huesos orbitales, la médula espinal y un poco en la vejiga. Afortunadamente, el problema se descubrió a tiempo para recibir tratamiento.

“La médica oncóloga en Brasil hizo un trabajo excepcional, lo detectaron con rapidez y estamos con fe, aunque no pueden garantizarme la cura, saben que queda tiempo para actuar”, añade Iván aliviado.

Felipe sigue las sesiones con una sorprendente normalidad para su edad: come bien y se mantiene activo, lo que es un alivio para su familia. “Está comiendo bien, tiene buen ánimo”, afirma su padre.

El camino es incierto y podría prolongarse: “Posiblemente necesitemos un año de internación o, si todo va bien, en cuatro meses podríamos estar de vuelta en casa”.

Iván puntualiza que todo dependerá de cómo el cuerpo de Felipe responde al tratamiento y que los próximos días y semanas serán cruciales. “Es una lucha diaria. A día de hoy, los avances son favorables”, asegura.

Iván y la madre de Felipe, María de los Ángeles Solís, decidieron asentarse en Buenos Aires mientras dure el tratamiento de su hijo. “Nos hemos trasladado aquí hasta que Felipe reciba el alta médica.”

Iván trabaja en la Secretaría de Deporte de Chaco donde solicitó licencia laboral. Mientras, María, profesora de patinaje, ha reorganizado su agenda para poder mantenerse junto a su hijo en el Garrahan.

El diagnóstico en Brasil y urgencia del traslado

Iván, junto a sus hijos, se dirigieron en autobús desde Resistencia, Chaco a Florianópolis, con la idea de disfrutar unas vacaciones. Sin embargo, el viaje dio un giro inesperado cuando Felipe comenzó a mostrarse decaído y con falta de apetito.

Felipe fue atendido en un centro médico y posteriormente llevado al hospital infantil Joana de Gusmão, donde se confirmó el diagnóstico: tumores en el tórax, huesos orbitales y médula espinal.

Previo al traslado a Argentina, Felipe pasó por una importante microcirugía que facilita la administración de medicamentos y alimentos sin continuar obteniendo pinchazos constantes.

Esa operación fue un momento de gran angustia. Su padre compartió: “Por poco lo perdemos en Brasil. No reaccionaba a la anestesia, fueron cinco horas tensas, pero gracias a Dios, ahora ya está en recuperación”, confiesa Iván.

Felipe fue llevado en un avión sanitario hacia el Hospital Garrahan, y aunque queda un largo camino por delante, la respuesta al tratamiento está siendo positiva hasta el momento.

Antes de ingresar al hospital, Iván expresa su agradecimiento por el apoyo que han recibido como familia desde el inicio del proceso. “Agradezco el respaldo recibido, lo cual posibilitó que Felipe obtenga atención en el Garrahan, en vez de ser un caso más sin atención específica”, concluye agradecido.

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