El Desafío de Ser Padres Primerizos
Como padres primerizos, nos enfrentamos al desafío de la inexperiencia tanto con el primer hijo como con el segundo. Tal como expresaba nuestro pediatra, estos pequeños son como cachorros: todavía no pueden comunicarse verbalmente, lo que nos lleva a una urgencia por protegerlos. Sin embargo, ¿cómo establecer el equilibrio adecuado? ¿Cómo distinguir entre una preocupación legítima y una situación que demanda atención médica?
Lecciones Aprendidas de Experiencias Pasadas
Hubo una ocasión en que nos sentimos regañados en una consulta de urgencia debido a la tos de nuestro hijo. “Es solo una tos”, comentó el médico con una ligera burla. Nos quedamos algo avergonzados. En otra situación, todo lo contrario; el doctor se sorprendió al encontrar broncoespasmos que no habíamos notado. ¿Cómo diferenciar estas situaciones? Nos instruyeron y compartieron algunos consejos útiles. Nuestras carreras en ciencias sociales parecían interferir con cualquier aprendizaje en este campo. Cuando pensábamos que todo estaba bien, no era así, y viceversa. Finalmente, teníamos que ir y preguntar.
El Valor de la Intuición Parental
A pesar de su fama irregular, la intuición parental a veces da buenos resultados. Al cumplir tres años, nuestro hijo desarrolló conjuntivitis. Nos recetaron gotas y poco más. Sin embargo, cada día la situación empeoraba; el párpado se hinchaba y oscurecía. A pesar de que en oftalmología nos decían que mejoraría con el tiempo, nuestro hijo desarrolló fiebre. El pediatra, al verlo, se alarmó, indicándonos antibióticos fuertes y derivándonos a dos excepcionales oculistas, quienes trataron intensamente la celulitis ocular durante una semana. Esta enfermedad es grave, ya que puede afectar al cerebro, además de los ojos. Nunca comprendí al primer oftalmólogo, especializado en niños, que nos motivó a esperar. Tiemblo solo de recordarlo.
Buscar el Equilibrio en las Decisiones
Alcanzar el equilibrio perfecto entre la precaución y la acción es un ideal difícil de cumplir. Inevitablemente, cometeremos errores. Mi única tranquilidad es la conciencia de corregir a tiempo. Si algo, en nuestra percepción, se está descontrolando, vale la pena una consulta médica. Evitar el pánico pero tampoco asumir que todo está eternamente bien. Sería ideal, pero la realidad a menudo exige más que buenos deseos.
