El padre del estudiante que fue a Rusia y acabó en la guerra contra Ucrania teme por su vida

Había iniciado el viaje de sus sueños, pero el destino reservaba para él una jugada tan inesperada como sorprendente. Gianni Dante Bettiga, un joven de 23 años de la región fueguina, dejó su querida Ushuaia en febrero para adentrarse en la lejana Rusia. Lo cautivaba la oportunidad de aprender su idioma, explorar ciudades y conocer su rica cultura.

Se matriculó en la Universidad de Ekaterimburgo, localizada en el corazón de Eurasia, a unos 1.600 kilómetros al este de Moscú, donde vivió hasta agosto en el entorno universitario. Su viaje se amparaba en una visa de estudiante que expiraba en noviembre. Todo parecía desarrollarse como lo había planeado.

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Una oportunidad imprevista

Mirando al futuro, Gianni consideró prolongar su estancia y entonces surgió una alternativa inesperada. Dos compañeros de Sudamérica, conocidos de la universidad, le recomendaron unirse a una empresa privada que recluta soldados extranjeros, lo que no solo le aseguraría un ingreso mensual sino que también le otorgaría un permiso de residencia.

Aunque al principio dudó, Gianni aceptó la oferta con una condición: no vincularse al Ejército ruso implicado en la guerra contra Ucrania desde 2022. Sus amigos le aseguraron que las tareas serían administrativas y no militares. El conocimiento de Gianni sobre armas estaba tan distante como el viaje entre Ushuaia y Rusia.

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El contrato y el inesperado desenlace

Firmó un contrato, escrito en cirílico, a pesar de sus dudas, y el primer desliz ocurrió: lo que debía ser un año se convirtió en tres. Su sueño de dominar el idioma y la cultura se transformó en un inesperado entrenamiento militar cerca de Moscú, seguido por un traslado temido a Donetsk, el área ucraniana controlada por Rusia.

“Mi hijo es argentino, fue a Rusia y ahora clama por ayuda desde Ucrania, sin haber recibido prácticamente ningún auxilio”, expresó Juan Bettiga, el padre de Gianni.

“Hace 65 días que perdí contacto con Gianni, desde el 27 de octubre”, relata Juan Bettiga, de 51 años. “Lo último que supe fue un mensaje angustiante que compartió: ‘Estoy en el frente. Quiero regresar pase lo que pase. Este país ya no me interesa. Por favor, ayúdenme a salir. Te amo, papá'”.

El silencio y la búsqueda desesperada

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Hasta esa fecha, la familia mantenía contacto cuando Gianni podía acceder a wifi. Peregrinaban semanas sin saber de él, lo que alteraba a sus padres, quienes intentaban descifrar la complicada situación. “Mi hijo siempre vivió en Ushuaia, ajeno a la vida militar. Nunca ha empuñado un arma. No comprendemos por qué no hay una solución… lo enviaron a un destino incierto”.

Desde Tierra del Fuego, Bettiga comparte su calma con Clarín a pesar de la desesperada situación. “He indagado por mis propios medios, explorando cada posibilidad, y me confirmaron que la unidad donde servía mi hijo desapareció el 2 de noviembre. No se tiene noticia si cayeron en combate o fueron capturados. Gianni podría estar prisionero o muerto. Esas son las únicas alternativas”. El silencio se vuelve angustioso.

Una captura de video que Gianni grabó en octubre y envió a sus padres.

Desde que perdió contacto con Gianni, Bettiga apenas logra dormir. Emplea esas horas de insomnio en investigar y contactar personas clave en su búsqueda de respuestas, que no llegaron desde otra parte. “No han hecho prácticamente nada por mi hijo, argentino, que está en Ucrania pidiendo ayuda en contra de su voluntad”, critica implacable.

Primero, contactó a un alto consejero del Vaticano, quien le prometió que en breves días se orará por la paz en Rusia y Ucrania. Contactó a un general croata experto en conflictos bélicos y una figura resuelta para acceder a otras fuentes de información, y finalmente, llegó al Comité Internacional de la Cruz Roja en Suiza. “A todos los hice conocedores de la situación de Gianni, proporcioné fotos, documentos y todo lo solicitado”.

Bettiga también logró contactar con dos argentinos en Rusia, quienes identificaron el batallón de su hijo y su unidad en el ejército. Finalmente, obtuvo el número de teléfono de un comandante ruso al mando del batallón. “Le escribo cada madrugada y responde amablemente”, añade Bettiga conmocionado.

Bettiga ora, suplica que Gianni sea un prisionero de guerra: “Pienso constantemente en él, si estará bien, si tendrá comida… La contratación de un abogado permitió que su búsqueda se vuelva internacional, distribuyendo su foto en aeropuertos de Europa, pues Gianni es ahora un desaparecido internacional”.

Recientemente, Bettiga se contactó de nuevo con la Cruz Roja, quienes le solicitaron documentación sobre Gianni y comunicaron que en breve se enviará un equipo a revisar la situación de los prisioneros rusos y ucranianos, una noticia que da esperanza.

Confía plenamente en que la Cruz Roja localizará a su hijo y, con cooperación internacional, finalmente lo rescatarán del conflicto bélico. “No sabemos cuándo acabará la guerra… Descubrí que Rusia quiere dominar toda la región de Donetsk, y le queda por delante un 15 a 20% por tomar. Pero si la guerra se detiene, no puedo esperar al intercambio de prisioneros. Podría tardar otros seis meses, es interminable”.

Bettiga revela cómo, cada mañana y noche, envía mensajes a Gianni, recordándole cuánto lo ama y extraña. “Somos aficionados de Racing, así que le mando goles y relatos que grabo. Es mi manera de sentirme cerca de él”, comparte con valentía.

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