Pasar un día con el infatigable Burlando en Punta del Este: “¿Quién a los 60 se mantiene como yo?

En la hora del descanso vespertino, el sol brilla intensamente sobre un vasto deck que no solo observa el océano, sino que también se extiende sobre la arena, a escasos metros de la costa. Dentro de la amplia residencia, las mujeres están disfrutando de una siesta mientras el único hombre residente se encuentra en el gimnasio. Anunciamos nuestra llegada desde la orilla, y al poco tiempo, aparece un hombre corpulento, con una altura de 1,88 m y un peso de 100 kg, que lleva puesta una playera sin mangas blanca de Dolce & Gabbana, realizando un gesto típico de bienvenida.

El ambiente familiar y el toque personal de Burlando

“¿Observan este paisaje? Es invaluable. Disfruten de la vista, yo les prepararé un café y les vendré con unos deliciosos alfajores que les encantarán”. Tanto fotógrafo como narrador, enviados especiales a Punta del Este, somos testigos del paisaje idílico desde un deck con piscina, tumbonas, una cama elástica e incluso un tobogán inflable. Nos encontramos en la playa Portezuelo, en Solanas, y nuestro anfitrión es Fernando Burlando, un abogado de renombre en muchas polémicas judiciales mediáticas.

Un día lleno de actividades y deporte

“¿Cómo van con el trabajo? ¿Qué opinan de este sitio?”. Burlando nos ofrece una bandeja cargada de delicias y asume un tono similar al de un reportero. Se interesa sinceramente en el trabajo de los demás y comenta sobre algunas publicaciones de Clarín. “¡Qué personaje Pancho Dotto, por Dios!”.

La conversación se desarrolla con fluidez, como si nos conociéramos de toda la vida. “Aquí no dejo de involucrarme en diversas actividades: paddle, moto de agua, windsurf, wakeboard, wingfoil. Conduzco mi lancha, juego al tejo y nadie me vence”, expresa desafiantemente. “Y próximamente tengo un torneo de polo en homenaje a Marcos Uranga, una figura emblemática”.

Como un chico inquieto, Burlando señala un pequeño campo de fútbol de césped natural al otro lado de la calle. “Allí jugamos grandes partidos cada dos días. Próximamente llegan los chicos, deberían unirse ustedes también, después les proporcionaré uniformes”, organiza el fanático de Estudiantes, sin esperarlo.

“Desde que soy una figura pública me cuido en demasía. ¿Sabes desde cuándo no cometo un error tonto? Mucho tiempo”, dice Burlando posando frente a su casa en Punta del Este. Foto Ariel Grinberg / Enviado especial

Por supuesto, su equipo juega con la camiseta albirroja. El pequeño campo no cuenta con alambrado. “No es necesario, esto es Punta del Este. Cuando no hay nadie, los chicos entran a jugar y no pasa nada, pero cuando debe ser despejado, solo activo los aspersores de riego”, dice riendo abiertamente.

La residencia es acogedora y espaciosa. Nos detenemos en silencio para escuchar el sonido del mar. “Prácticamente no me alejo de aquí. Todas las actividades del día giran en torno a esta casa y sus alrededores. De vez en cuando, salimos con mi mujer a algún evento o a cenar, pero este lugar es incomparable. No es una casa lujosa, pero su diseño es divino… Todas las habitaciones tienen vista al mar, obsérvelo”, comenta mientras destaca cada detalle.

En ese momento, Burlando se dirige a la cocina y regresa con unas ensaladeras de frutas, coincidiendo con la aparición de las mujeres: su esposa, la modelo e influencer Barby Franco, de 34 años, con la pequeña Sarah, de tres, que ansía lanzarse por el tobogán inflable. En una tumbona está María, de 33 años, la hija mayor, con Beltrán, el bebé de nueve meses que ha convertido al abogado en abuelo. Burlando abraza al bebé como un tierno peluche mientras Sarah se cuelga de su bíceps, y él la levanta cariñosamente. Todo se desarrolla de forma natural y espontánea, no posan para la cámara. “En breve, patearemos un poco y luego haremos wakeboard”, sugiere.

“Aquí todo es puro goce y diversión con mis chicas”, dice Burlando junto a su esposa Barby Franco y la pequeña Sarah, de tres años. Foto: Ariel Grinberg / Enviado especial

Se intercambia un tierno beso con Barby y otro para Sarita, que solicita su atención. Él accede y continúa la conversación con Clarín. “Esta mujer, refiriéndose a Barby Franco, me ha transformado muchísimo para bien. Me humanizó, me liberó y me hace reír más, nos matamos de risa juntos… Antes era extremadamente rígido, muy estructurado, ahora soy más humano… Debido a ella, ahora como más que antes, no me cuido tanto aunque trato de compensarlo con ejercicio físico. ¿Qué hombre a los 60 años está en estas condiciones?”, dice orgullosamente.

Admite que hace algunos años implantó “una barrita de hormonas en un glúteo, que no es el famoso chip sexual”, aclara, aprobada por su médico.

“Su propósito es mantener el vigor de la juventud. No permito que el paso del tiempo me impida realizar tareas, ¿me entiendes?”. Y ante la duda, vuelve a explicar: “Es como una reserva de energía que tengo en el cuerpo, y a los 60 años sigo realizando todo tipo de ejercicios físicos… y mantengo la intensidad de la libido”, añade con una sonrisa pícara.

“Este pequeño me llena de amor”, refiere sobre Beltrán, el bebé de 9 meses que lo convirtió en abuelo a los 60 años. Foto: Ariel Grinberg / Enviado especial

No mantiene su celular cerca, ni siquiera los dos que tiene. Afirma que lo consulta infrecuentemente, pero lo busca y muestra la pantalla: “¿Qué notas? Trato de reducir el ritmo del trabajo”. Había 644 mensajes de Whatsapp sin leer. “No desaparezco por completo, solo me desconecto y me pierdo cuando estoy con Sarah, ella tiene ese poder sobre mí”.

Evita que el trabajo invada su estancia, aunque admite tener un cuaderno de notas y ya tiene listo el prefacio del próximo juicio por el deceso de Maradona (N. de R.: Burlando representa a las hijas del Diez), previsto para el 17 de marzo. “Cuando surge una idea, me pongo a escribir para que no se me pierda”, menciona mientras busca algo en su escritorio. Va y vuelve, va y vuelve…

“Poseo técnica y disciplina, puedo practicar todos los deportes”, asegura Burlando, quien también es un entusiasta del wakeboard. Foto Ariel Grinberg / Enviado especial

Regresa leyendo en voz alta. “Diego Armando Maradona fue asesinado el 25 de noviembre de 2020 en Benavidez, partido de Tigre. Fue un asesinato y para cometerlo se convocó a un grupo médico con el fin de eliminarlo de una forma silenciosa pero igualmente cruel. La negligencia, el desprecio, la irracionalidad, las acciones dementes fueron premeditadas y ejecutadas a sangre fría. Un plan inhumano con un resultado letal…”.

Dice que es un borrador del preludio que planea presentar en el juicio, que estima durará alrededor de un mes. “Voy a ser implacable…, recordádlo. Para finales de abril, los acusados y responsables del homicidio simple estarán todos condenados. Será un acto de justicia y una reivindicación para Diego y toda su familia”.

Le agrada el papel de héroe justiciero que experimentó de alguna manera con el caso de Fernando Báez Sosa. En el caso de Loan, tuvo un papel protagonista en Corrientes hasta que los padres lo alejaron debido a presiones políticas y otros factores. Le dolió ser retirado de esa manera.

A pesar de desconectarse ocasionalmente, su pasión por sus labores es inmensa. Ama su profesión, la cual le ha otorgado celebridad, prestigio y un considerable poder adquisitivo. Aprecia a su familia, disfruta de la comida e invierte tiempo en el deporte. “Llevo una vida impresionante… Esto quizás suene extraño, pero vivo en un constante período vacacional. Todo lo que realizo me apasiona, lo disfruto y me involucro al máximo. Soy alguien que no deja nada al azar. Aquí duermo ocho horas, en Buenos Aires tan solo cinco”.

“Mi papá es indescriptible, es generoso, cariñoso y un tanto celoso. Trabajo junto a él, y a veces tenemos nuestras diferencias”, comenta con humor Delfina Burlando, también abogada.

Nos dirigimos al campo de fútbol, donde ya están los amigos y se han formado los equipos. Mientras Burlando se cambia y se pone la camiseta de Estudiantes, confiesa que no fue un problema cambiar de década. “Estoy en mis sesenta, ¿qué más puedo hacer? Me hubiese encantado tener treinta, pero honestamente disfruto enormemente de estos sesenta y me permito ciertos lujos. Dios me ha otorgado mucho más de lo que merecía, de verdad. Creo que merecía menos, pero me eligió a mí. También tengo problemas como todos, sean familiares o laborales, pero los he aprendido a manejar de otra manera”.

Afirma que no cambiaría nada de su pasado, “añadiría más cosas, pero el pasado se quedaría tal cual, ¿por qué? Por cábala, siendo hincha de Estudiantes, lo dejaría todo como está en homenaje a Carlitos Salvador (Bilardo). Desde que tengo uso de razón, asistía a ver a Estudiantes en La Plata con mi papá. Siempre nos asegurábamos de entrar al estadio con la misma pierna, ¿entiendes? Vestirnos igual, sentarnos en el mismo sitio, gritar las mismas frases, todo con un toque de superstición”.

El partido comienza, el calor es abrasador, pero Burlando no se detiene y corre de un extremo a otro. Sin extravagancias, juega con sencillez y permite alguna gambeta sin riesgos. Es de los que no cesan en dar instrucciones y que interfiere al adversario hasta irritarlo.

“Es bastante insistente, no soporta perder y el partido concluye cuando él lo determina. Nunca si está perdiendo”, señala un jugador que lo conoce bien. Justamente. Después de bastante tiempo, con los albirrojos de Burlando perdiendo 4-3, el partido se extendió más de lo planeado y acabó pasada la hora con un marcador de 5-4 a su favor, celebrando Burlando un gol de suerte tras un rebote en un córner.

Apasionado por Estudiantes y los partidos improvisados, juega tres veces a la semana en su cancha en Punta del Este. Foto Ariel Grinberg / Enviado especial

Regresamos a la casa para buscar las tablas y adentrarnos en el mar. Su paso es ligero, como si hubiera disfrutado de una siesta en lugar de jugar con 32 grados. La conversación continúa sin interrupciones, y surge el recuerdo de su padre, el juez Julio Desiderio Burlando.

“Era un gigante, el viejo, me tenía muy vigilado, pero aprendí muchísimo de él… Lo echo de menos, se fue muy temprano, yo solo tenía 20 años. Ya trabajaba en los tribunales de La Plata gracias al gran impulso que me dio… Papá me puso a trabajar, no me regaló nada excepto acomodarme en el juzgado de su amigo, el juez Peralta Calvo, donde lo aprendí todo. ¿De qué falleció? Complicaciones tras una cirugía de hernia de disco”.

Su madre, María Lidia Basaldúa, tiene 89 años y reside en La Plata. “Una luchadora, superó varios ACVs, y aunque tiene algunas dificultades de movilidad, sigue adelante, fuerte y lúcida… Mamá era docente, ¿recuerdas cuando estuvo en Bailando? Fue asombrosa en televisión, una estrella del rating”. Menciona a Julito, su hermano mayor y mejor amigo (64). “Abogado también, un gran tipo, aunque su narración es terrible, me hace descostillar de risa”.

Se une Delfina (30), su hija del medio y compañera en muchas aventuras. Vamos caminando por la playa hacia la lancha. “¡Burlando, crack!”, una vecina extiende su saludo. Un par de señoras lo detienen, lo besan y se toman una foto. Se mueve por el vecindario y el balneario con una naturalidad asombrosa.

Un grupo de jovencitos de alrededor de doce o trece años corren al grito de “¡Burlandooo!”. El abogado, en su elemento, devuelve el saludo como un verdadero superhéroe. Un grupo de señores jugando al tejo lo reta y el rockstar no puede evitarlo. “Mañana a esta hora aquí y jugamos por lo que quieran”. ¿No preparaste el terreno como hizo Aníbal Ibarra? (N. de R.: refiriéndose a una nota de Telenoche en 2009 donde supuestamente organizó una reunión), le cuestionan y estalla en carcajadas.

En la playa, muy cerca de su hogar, con un grupo de conocidos que lo invitaron a jugar al tejo. Foto: Ariel Grinberg / Enviado especial

Asegura saber que es una figura pública expuesta, pero conserva la misma esencia, la de aquel joven que fue guardavidas entre los 18 y 21 años. Mantengo las mismas aspiraciones y sueños de mi juventud, pero ahora actúo con más cuidado, por lógica. ¿Sabes cuánto tiempo llevo sin cometer una imprudencia? Mucho, realmente. No solo sería inconveniente, sino que simplemente no puedo permitírmelo. Lo que he aprendido a lo largo de los años es a comprender la vida, y eso me contribuye enormemente. Tener sensatez y sentido común para manejarme en la vida pública es algo fundamental, aunque parezca sencillo, no lo es.

Nos encontramos a 800 metros de la costa en una lancha, mientras el sol aquí en Solanas ofrece un espectáculo inigualable… ¿El atardecer más hermoso del mundo? “Sí, absolutamente. He visto puestas de sol en las islas griegas, en la costa amalfitana, en el Mediterráneo, pero nada se compara con esto. Te lo firmo”. Habla mientras se ajusta a la tabla para hacer wakeboard. Su hija maneja la lancha y él emerge por detrás, como una escena de una película de James Bond. Su estado físico es impresionante y su destreza en el deporte es admirable.

Demonstra gran habilidad en el agua, con técnica y un excelente estado físico, Burlando hace wakeboard y posa para la cámara de Clarín. Foto: Ariel Grinberg / Enviado especial
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Pasa un buen rato, el fotógrafo satisfecho porque logró la imagen deseada con la luz perfecta. Retornamos a la costa en medio de la penumbra. La conversación continúa de forma natural y se indaga sobre sus inicios, cuando adquirió notoriedad representando a la banda de Los Horneros, responsables de la muerte del reportero gráfico José Luis Cabezas.

¿Por qué esta elección? “Era fundamental hacerse conocido, de cualquier manera. Sí, sé que fue controvertido. ¿Lo haría de nuevo? Viendo los resultados, creo que sí. No me fue mal. ¿Sabías que soy un modelo a seguir para muchos jóvenes que deciden estudiar Derecho? Eso para mí es un verdadero regalo, un orgullo ser una referencia para los futuros abogados”.

No duda al reconocerse “un personaje que representa un papel, por supuesto, ya que en un juicio debes comunicarte de cierta manera, ser histriónico y convincente… Todo tiene su utilidad, desde las técnicas de comunicación, los silencios, hasta las sobreactuaciones”.

Burlando asegura que Punta del Este ofrece el “mejor atardecer del mundo”. Foto Ariel Grinberg / Enviado especial

Afirma que nunca inicia un juicio con la idea de ganar, a pesar de que se oiga la máxima: Si te defiende Burlando, probablemente salgas airoso aunque seas culpable. “He oído eso, pero nunca cometería el error de creerme vencedor de antemano. Al contrario, pienso que inicio el juicio en desventaja y debo revirtió. Mi enfoque es completamente bilardista”.

Queda una última duda: ¿Cuál es el precio de los servicios de Burlando? “Depende de cada caso, pero hace unas semanas, tras varios filtros, alguien relacionado con un individuo que causó un accidente fatal en zona norte del Gran Buenos Aires y que dio positivo en alcoholemia contactó con nosotros. El despacho solicitó 600 mil dólares, veremos cómo avanza”.

MG

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