En una nueva edición de la Marcha del Orgullo LGBTQ+, el centro de Buenos Aires se convirtió en un caleidoscopio lleno de vida. En torno a las 16:00, la Plaza de Mayo acogió un desfile de colores y vibraciones que reemplazó la monotonía cotidiana. El tema “Soy lo que ves” de Lali Espósito resonó desde el escenario, desencadenando un estallido de voces. Lali volvió a ser símbolo de esta celebración del orgullo.
Un ambiente festivo
Bajo el brillante sol primaveral, las banderas de arcoíris y los abanicos multicolores se movían con energía. Las personas disfrutaron como si estuvieran en una fiesta, integrándose en grupos donde se compartían abrazos, selfies y maquillaje colorido frente al emblemático Cabildo. El ambiente estaba lleno de brillo y libertad, sin espacio para el negro.
Iniciando el desfile
A las 17:00, la marcha comenzó su camino hacia el Congreso, acompañada por el himno nacional. Agustina Ramírez, desde Avellaneda, lucía un vestido hecho de retazos con los seis colores de la bandera LGBT y comentó: “Para mí, este día es como la Navidad del orgullo”.
“Todo el año trabajo en una oficina explicando el nombre de mi pareja femenina”, compartió Agustina. “Hoy, no hay necesidad de explicaciones; todos aquí comprenden lo que significa existir sin restricciones”.
Aunque la fiesta predominaba, las reivindicaciones no pasaron desapercibidas. Un cartel sobre las escaleras de la Catedral expresaba: “Sin nosotras no hay orgullo”. Marina (41), una de las portadoras, señaló que, pese a algunos avances, las mujeres trans continúan enfrentando violencia y exclusión laboral. “Esta fiesta también es memoria”, subrayó.
El evento conjuntaba celebración y protesta. Carlos Valdibesio (51) dijo emocionado mientras sostenía la mano de Marcelo: “Hace cuarenta años, era arriesgado mirar a alguien a los ojos. Hoy, podemos caminar juntos y sentirnos libres.”
La diversidad en pleno desfile
A lo largo de Avenida de Mayo, el desfile condujo una colorida procesión hacia el Congreso. Las drag queens en plataformas, los jóvenes cubiertos de purpurina y las familias con alegres carteles hechos a mano formaron parte de un vibrante mosaico de diversidad.
Malena (59) distribuía folletos del Archivo de la Memoria Trans cerca del escenario. “Marcho por aquellas que no pudieron llegar hasta aquí”, explicó. “Ver que hoy en día las jóvenes pueden mostrar su amor y estudiar me llena de satisfacción”.
Entre la multitud, Marisol alzó un cartel que decía: “Mi orgullo es mi bautismo”. Asistía a la marcha en apoyo a su hermana menor, que les había confesado su interés por chicas tres años antes. “Estar aquí es mi forma de apoyarla y aprender sobre las injusticias que enfrenta la comunidad”, afirmó.
Con un remix de “Disciplina”, la plaza se transformó en una pista de baile improvisada. Cada persona, ya sea desnuda y pintada de colores neón, envuelta en una bandera o vestida de gala, parecía anunciar que el orgullo es una forma de vida.
Lucía (35) asistía cada año con su hijo de seis años. “Deseo que entienda que existen muchas maneras de ser feliz. Nadie tiene el derecho de dictar cómo se debe amar. Esta marcha es una lección de libertad”, compartió.
Voces y reclamos del orgullo
Durante la marcha, organizaciones reafirmaron su compromiso con la diversidad y los derechos humanos. Ricardo Vallarino, de Asociación Civil 100% Diversidad y Derechos, destacó la inquebrantable fuerza del orgullo y el apoyo de la sociedad argentina.
Marcela Tobaldi, de La Rosa Naranja, subrayó la importancia de continuar las luchas del colectivo travesti-trans y abogó por la reparación histórica para estas comunidades. Según el documento político de la Comisión Organizadora de la Marcha, el lema “El orgullo vence al odio” guió la movilización en contra de discursos de odio y por la igualdad.
El documento también reclamó la derogación de políticas que restringen derechos de identidades de género y llamó a una acción conjunta en defensa de la vida y contra la violencia fascista. El mensaje final fue claro: “Queremos vivir sin violencia en una sociedad que respete todas las diversidades, garantizando trabajo, salud, educación y vivienda”.
