Las palmeras de la isla Martín García, ubicadas en medio del río de la Plata, enfrentan una seria amenaza debido a una plaga potencialmente fatal. El descubrimiento del insecto picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) fue verificado por el SENASA después de un proceso exhaustivo de detección y vigilancia llevado a cabo por especialistas del Ministerio de Medio Ambiente de la provincia de Buenos Aires.
Tras la confirmación, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) declaró una “emergencia fitosanitaria” en este territorio, que jurídicamente forma parte del municipio de La Plata.
Esta medida fue oficializada mediante la Resolución 133/2026 publicada hoy en el Boletín Oficial y se mantendrá vigente hasta el 30 de junio de 2027. Su objetivo principal es impedir que esta plaga se propague y se establezca dentro del país, estableciendo protocolos a seguir en áreas con cultivos de palmeras.
Además, se ha implementado un Plan de Contingencia que incluye medidas específicas para manejar la plaga, permitiendo así el uso de productos fitosanitarios específicos para eliminar al picudo rojo.
Esta histórica isla, que también funcionó como prisión para antiguos presidentes argentinos como Hipólito Yrigoyen, Arturo Frondizi y Juan Domingo Perón, ha sido inspeccionada por funcionarios ambientales de la provincia.
Gerardo Dell Oro
Las afectaciones fueron observadas en algunas palmeras, y en respuesta, se tomaron muestras que fueron analizadas preliminarmente por técnicos del Ministerio de Ambiente de Buenos Aires, utilizando referencias especializadas. “Cumpliendo con los protocolos, se notificó al SENASA, que validó oficialmente la presencia del insecto”, indicaron fuentes del ministerio.
Características del picudo rojo
Este insecto no supone una amenaza para seres humanos ni animales, pero sí para las palmeras, ya sea en viveros o en entornos naturales, donde puede causar desde el desprendimiento de hojas hasta la muerte de la planta. “El picudo rojo es una especie gregaria, de tonos rojizos o anaranjados, con un cuerpo alargado y pico distintivo”, explicaron en el organismo.
La detección incluyó ejemplares de una palmera canaria (Phoenix canariensis) con síntomas compatibles con los estragos causados por este insecto. Inicialmente, la situación fue informada al Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo (SINAVIMO).
Gerardo Dell’Oro
Impacto regional del insecto
De acuerdo con los informes de expertos consultados por este medio, el insecto ya se encontraba en Uruguay. Dada la proximidad geográfica con la isla Martín García y su habilidad de trasladarse volando, su llegada podría haber sido natural.
Desde la activación de la alerta, SENASA y los ministerios de Ambiente, Desarrollo Agrario y Gobierno de la provincia de Buenos Aires han colaborado en la implementación de acciones de precaución, educación y vigilancia sanitaria. Al confirmar la presencia del picudo, se puso en marcha rápidamente un plan de contingencia para gestionar el brote y prevenir su expansión.
Participación comunitaria en la protección
Las autoridades han solicitado a los residentes de áreas con plantaciones de palmeras que, al detectar o sospechar algún indicio de la plaga, informen a los encargados de la Reserva. “La colaboración ciudadana es fundamental para salvaguardar este recurso natural”, enfatizaron.
El picudo rojo, que vive en grupos, impacta a las palmeras en varias etapas de su crecimiento causando daños rápidos y severos. Su fisonomía incluye un cuerpo largo y delgado de tonos marrones, rojizos o anaranjados.
Pueden confundirse con la “vaquita de las palmeras”, otro insecto que también daña hojas y flores, pero se diferencian en antenas, cabeza y alas. La vaquita tiene antenas puntiagudas y manchas en las alas, mientras que el picudo rojo presenta antenas con clava y pico largo y estrecho.
Desde mediados de 2024, las entidades de control han intensificado la vigilancia, especialmente en Entre Ríos, donde se encuentra el Parque Nacional El Palmar. Este parque, situado en el este de la provincia y en la ruta 14, alberga uno de los últimos palmares de Butia yatay. Abarca aproximadamente 8.200 hectáreas, incluyendo selvas, pastizales y humedales que son refugio para una rica biodiversidad de animales y aves.
