Han pasado tres meses desde uno de los incendios más impactantes que ha ocurrido en la provincia de Buenos Aires en los últimos tiempos. Una explosión que sacudió a Ezeiza, haciendo que los cristales estallasen a 15 kilómetros a la redonda y que dejó a diversas compañías en bancarrota. Hoy, a tres meses, se conocen más detalles.
El comienzo del desastre
El 14 de noviembre, justo a las 20:52, una primera explosión destrozó el techo de la planta petroquímica de Logischem, ubicada en el parque industrial de Ezeiza. Segundos después, una segunda explosión, más potente y destructiva, sacudió la zona.
Las llamas superaron los 20 metros de altura y ardieron toda la noche. Más de 900 personas participaron en el operativo de emergencia y cerca de 70 brigadas de bomberos trabajaron para extinguir el incendio. Hubo aproximadamente 20 heridos, aunque afortunadamente no se cobraron vidas.
Secuelas significativas
El impacto fue devastador. Empresas vecinas como Iron Mountain, Larroca Minera, El Bahiense, Industrias Lago y Sinteplast sufrieron la pérdida de maquinarias, productos y severos daños en sus instalaciones. La explosión arrancó estructuras de hierro y destruyó techos enteros.
Las casas de los residentes de Ezeiza también sufrieron daños: vidrios rotos, electrodomésticos quemados. Hasta el día de hoy, muchos vecinos siguen reclamando que nadie ha asumido la responsabilidad por los daños.
“No se acercaron por aquí. Los vecinos somos los perjudicados”, expresó Pablo, residente frente al parque industrial de Ezeiza, quien señaló que la reparación de su nevera le costó $250.000 y cambiar los cristales de su vivienda rondó los $100.000.
Recuerdos imborrables
Un antiguo trabajador de Logischem aún no puede hablar del incidente sin emocionarse. Prefiere no revelar su identidad por seguridad. Describió lo vivido esa noche como “una pesadilla”.
“Todavía trato de dejarlo atrás. Si lo recuerdo, no puedo dormir. Gracias a Dios, estoy aquí con mi familia y mis colegas. Nunca podré superarlo”, confesó a Clarín.
Su testimonio coincide con lo narrado por otros empleados: esa mañana ocurrió un derrame dentro del almacén. Un IBC lleno de peróxido (agua oxigenada de alta concentración) comenzó a perder líquido, empapando algunos palés de madera.
Se informó que la gerencia de Logischem conocía la fuga y no ordenó reemplazar los palés.
“El fuego inició ahí. Luego fue imposible detenerlo”, explicó. Los especialistas indicaron que si el líquido permanece sobre la madera y no se limpia adecuadamente, puede empezar a reaccionar. La madera se humedece, se recalienta y puede arder fácilmente.
A pesar de las advertencias, en el almacén también había fósforo rojo y blanco. La combinación de ambos resultó mortal. “El fuego de los palés alcanzó el fósforo rojo y blanco que también estaban en el recinto junto al peróxido”, explicó el ex empleado.
Tres meses más tarde, una parte de las instalaciones sigue devastada, con solamente algunas estructuras de pie. Según el ex empleado, la mayoría de trabajadores de Logischem fueron despedidos.
“Solo quedaron cuatro trabajadores. El resto, alrededor de diez, fueron desvinculados. Se turnan para proteger lo que ha quedado. La empresa intentó alquilar otros almacenes, pero fue rechazada. Nadie quiere alquilarles”, afirmó.
La investigación judicial sigue sin avanzar. Los resultados periciales aún no están listos.
Carlos Baccini, fiscal de Cámara del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, informó que el predio fue devuelto a las empresas el 14 de enero.
“Hay una pericia con Bomberos y la Policía Federal. Otra con la Policía Ambiental de la Provincia por Seguridad e Higiene. Además, se están realizando análisis informáticos sobre CPUs y celulares confiscados. Todo avanza”, explicó.
Detalló que en la causa hay seis partes involucradas, todas con sus abogados y peritos, y se espera que en aproximadamente dos meses concluyan los estudios técnicos para luego elaborar un dictamen final. Sin embargo, enfatizó que “hasta ahora no hay resultados”.
Tres meses después del incendio que frenó a Ezeiza, no hay progresos en la justicia. No se han identificado responsables y no hay respuestas para los vecinos ni para las empresas afectadas que vieron desvanecerse años de trabajo.
