Cierre inesperado de institución privada en Buenos Aires
En una sorpresiva decisión, los propietarios de un colegio privado en Buenos Aires informaron mediante un sencillo correo electrónico a sus empleados y familias sobre el cierre del establecimiento, y posteriormente, desconectaron todo medio de comunicación con la comunidad educativa.
Impacto en la comunidad educativa
Esta medida dejó a más de 300 estudiantes sin garantía para continuar su educación a pocos días de comenzar el nuevo ciclo escolar. Representantes del Gobierno de Buenos Aires, en diálogo con Clarín, señalaron que han iniciado “todas las acciones legales necesarias contra los responsables del instituto, dado que la institución recibía apoyos estatales”.
El colegio en cuestión es Formar Futuro, localizado en Simbrón 5490, dentro del barrio de Villa Real. Según información recabada por Clarín, allí estudiaban más de 300 alumnos y trabajaban 75 personas, de las cuales más de 50 eran docentes.
Este suceso fue denunciado por los educadores y el sindicato Sadop, que los representa, y también confirmado por la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (AIEPA), la entidad que agrupa a las escuelas privadas del territorio nacional.
Consecuencias laborales y salariales
Ambas organizaciones comunicaron a este medio que los propietarios del colegio “desaparecieron” sin pagar salarios y las contribuciones asignadas a la seguridad social.
“Durante enero no recibimos nuestro salario, y el día 7 nos informaron que no lo cobraríamos debido a un embargo en las cuentas de los representantes legales. Al día siguiente nos dimos cuenta de que habían eliminado el Instagram, la página web y nos bloquearon en sus teléfonos. Fue entonces que comenzamos a investigar y descubrimos que habían desaparecido”, relató una docente con 19 años de trayectoria en la institución a Clarín, quien solicitó no revelar su identidad por temor a dificultades para encontrar otro empleo.
“La semana pasada, recibimos un correo electrónico, primero los padres y luego nosotros, en el que argumentaban enfrentar juicios importantes y presión sindical. Dudo que sea cierto. De hecho, simplemente han desaparecido. Nuestra intención es ir el lunes a recoger nuestras pertenencias que han quedado dentro. Presentarnos y manifestar nuestro descontento”, añadió la docente.
Desde el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires informaron a Clarín que están tomando “todas las medidas necesarias para asegurar que los estudiantes puedan continuar sus estudios en otras escuelas, además de brindarles apoyo a ellos y a sus familias en este proceso”.
“Asimismo, para prevenir cierres escolares inesperados sin notificar a las familias, el Ministerio ha establecido una resolución que obliga a las instituciones a informar con antelación. Esta resolución se centra en un análisis completo de la situación de la institución, una evaluación de alternativas de apoyo y una planificación estructurada con la escuela para asegurar que los estudiantes sigan su trayectoria académica”, agregaron.
La crisis de los colegios privados
Este cierre se produce en el contexto de una crisis más amplia que afecta a las escuelas privadas, reflejada en cierres frecuentes en otras áreas del país. Según la cámara, la situación se complica debido a la necesidad de cumplir con aumentos salariales acordados en paritarias que no pueden trasladarse al valor de las cuotas, unido a una disminución de la natalidad que ya impacta en la cantidad de matriculados.
Martín Zurita, secretario ejecutivo de AIEPA, explicó a Clarín que “el cierre de una institución privada no ocurre de un día para otro, sino que es el resultado de un proceso largo de deterioro financiero, en el que los costos operativos y salariales aumentan muy por encima de los ingresos”.
Zurita añadió que “a esta situación se suma la disminución en la matrícula, vinculada a la baja natalidad, afectando directamente la sostenibilidad de muchas escuelas. En este escenario, muchos propietarios hacen esfuerzos extraordinarios para sostener los proyectos educativos, recurriendo a préstamos, utilizando ahorros o incluso vendiendo bienes personales”.
Para él, “la vocación, el compromiso y la historia de cada institución hacen que el cierre sea siempre la última opción, adoptada solo cuando la realidad económica lo impide después de estudiar todas las opciones posibles”.
Desde Sadop señalaron que “como sindicato que defiende los derechos de los trabajadores docentes en gestión privada, llevaremos a cabo todas las acciones sindicales, administrativas y legales necesarias para aclarar los hechos y buscar justicia tanto para los docentes como para las familias afectadas”.
