Recientemente, un dictamen emitido por la Justicia Federal de Mar del Plata reveló una evaluación realizada por dos peritos de la Academia Nacional de Bellas Artes sobre la pintura “Retrato de una dama”. Esta obra de arte, sustraída por el régimen nazi a un comerciante judío, apareció inesperadamente en Mar del Plata tras más de ocho décadas de su desaparición. Este hallazgo refuerza la demanda de la única heredera del vendedor de arte, su nuera, quien desde su residencia en Connecticut, Estados Unidos, requiere la devolución de la pintura.
Historia del “Retrato de una dama”
Giacomo Antonio Melchiorre Cerutti, un destacado artista italiano del siglo XVIII conocido como “Il Pitocchetto”, es el creador del cuadro en cuestión. La trayectoria de esta obra ha sido única, convirtiéndola en el punto central de una situación legal sin precedentes en Argentina. La justicia del país nunca había tenido que decidir sobre el destino de una obra despojada durante el régimen nazi. El valor de mercado actual para las obras de Cerutti ronda los 250.000 euros, aunque su valor simbólico y emocional es incalculable.
Un informe técnico de casi 20 páginas, firmado por Angel Miguel Navarro y Alejo Lo Russo, y accedido por Clarín, detalla parte de la historia de la pintura. El marchante judío Jacques Goudstikker, debido a la amenaza nazi, escapó de Ámsterdam hacia Londres en mayo de 1940 con su familia, falleciendo en el trayecto. Su vasta colección de más de 1.000 piezas quedó atrás, incluyendo obras maestras de Rembrandt y Vermeer.
La colección y su destino
El líder nazi Hermann Göering, apasionado coleccionista de arte, se interesó por estas piezas y a través de Alois Miedl, un banquero alemán, adquirió la galería y su contenido. De las obras, 800 fueron trasladadas a Alemania; unas 300 obras pasaron a la colección de Göering y aproximadamente 345 volvieron a Ámsterdam para ser vendidas en subastas. Dentro de los archivos de Goudstikker, recuperados por el Instituto Neerlandés de Historia del Arte, se encuentra el “Retrato de la Condesa Colleoni” por Vittore Ghislandi, conocido como Fra Galgario, que finalmente fue identificado como una obra de Cerutti.
La pericia ha confirmado que esta obra pertenece a la colección de Goudstikker en los Países Bajos, dispersada tras la ocupación nazi. Actualmente, la justicia en Mar del Plata espera un informe encargado a la DAIA, el cual proporcionará un marco técnico-histórico sobre este tipo de restitución cultural invocando buenas prácticas y antecedentes del caso Goudstikker.
En agosto pasado, el “Retrato de una dama” se localizó en la foto de una inmobiliaria que promocionaba la venta de una casa en Mar del Plata, en poder de Patricia Kadgien y su marido Juan Carlos Cortegoso. Durante un allanamiento, se encontró un tapiz en lugar del cuadro en la pared de un chalet. La pareja finalmente entregó la pintura, presentando un recibo de compra de un museo de Colonia y afirmando que era un legado familiar, al que llamaban “El monje”.
Una lucha internacional por la restitución
Marei von Saher, heredera de Goudstikker desde su residencia en Connecticut, lleva adelante junto con sus asesores legales internacionales un arduo esfuerzo por la devolución de la obra. El equipo legal, que incluye expertos de Freedman Normand Friedland LLP en Nueva York, trabaja para garantizar el retorno de la pintura a su legítima propietaria.
El abogado Guillermo Brady, actuando para von Saher en Argentina, señala que “la atención global sobre el caso refleja su relevancia en cuanto a la restitución de arte expoliado”. A medida que la investigación avanza, con la adición del informe de la DAIA, el juez podría estar en posición de ordenar la restitución mientras se decide el curso penal relacionado con la familia Kadgien.
Esta causa seguirá avanzando mientras se esclarecen las posibles responsabilidades penales, un proceso que podría continuar incluso si se ordena la devolución de la pieza. Pese a las dificultades, se mantiene la esperanza de una resolución favorable para Marei von Saher, que vendría a reparar parte de la pérdida sufrida por su familia.
