La intensa precipitación que afectó la Ciudad de Buenos Aires y áreas cercanas en la madrugada del sábado provocó numerosas inundaciones, la caída de árboles y diversos inconvenientes. El agua cayó de forma continua y abundante durante cinco horas; en tan corto tiempo se acumuló casi toda la lluvia que se esperaba para octubre.
Esta situación fue confirmada por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) a Clarín. En el periodo comprendido entre las 4 y las 9 de la mañana, se registraron aproximadamente 115 milímetros de lluvia en la estación de Villa Ortúzar. Para contextualizar, el promedio mensual es de 122,9 mm.
El SMN ya había emitido una advertencia para una tormenta fuerte. El viernes se activó el alerta naranja debido a un fenómeno de ciclogénesis en la región norte del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), fenómeno presente en los últimos días en áreas del sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires.
Sin embargo, este temporal se mantuvo en la zona, impidiendo que las tormentas se disiparan. Esto llevó a que lloviera tanto durante la madrugada del viernes como el sábado.
Entre la tormenta del viernes y la del sábado, el total acumulado fue de unos 153 mm de agua, según el registro en la capital.
Intensidad del aguacero del sábado
Lo más intenso ocurrió en la madrugada del sábado. El informe de la estación Ortúzar señala que lloviznas ligeras antecedieron el temporal hasta alrededor de las 3 a.m.; desde entonces, el nivel de lluvia aumentó inicialmente de intensidad moderada a fuerte, alcanzando su pico antes de las 10 a.m.
Durante esas horas se recogieron 115 mm, una cantidad de agua inusual para tan corto periodo. Para ilustrar el fenómeno, el registro máximo de lluvia en un solo día de octubre es de 132 mm acumulados en 24 horas, de los cuales casi el 90% se precipitó en solo cuatro horas.
Consecuencias y futuro inmediato
Aunque la tormenta ha disminuido, ahora preocupa el aviso de vientos fuertes desde el sur. Con el terreno saturado de humedad, existe el riesgo de que más árboles caigan.
Diluvio en el AMBA: explicaciones del meteorólogo
El meteorólogo Marcelo Madelón calificó el evento del sábado como “raro”, explicando que fue el resultado del encuentro entre aire caliente y húmedo con un frente frío.
Madelón señaló que el aire tropical, al aportar calor y humedad, creó las condiciones necesarias para el desarrollo de tormentas. “El mecanismo que hizo ascender la humedad fue la llegada de un frente de aire frío, creando lo que llamamos gran inestabilidad atmosférica, favoreciendo la formación de chubascos y tormentas con actividad eléctrica intensa”, detalló, explicando la gran precipitación observada.
Una peculiaridad de este fenómeno es que los frentes fríos suelen pasar rápidamente, resultando en tormentas breves. Sin embargo, esta vez el avance lento permitió que lloviera durante horas prolongadas, y la elevada humedad contribuyó a la gran cantidad de agua acumulada.
Estas tormentas abarcan áreas extensas pero afectan de manera localizada, motivo por el cual en algunas zonas de la ciudad cayeron hasta 130 mm, mientras que en otras, como Ezeiza, solo reportaron 50 mm en igual periodo.
El SMN había anticipado este fenómeno con una advertencia naranja. Madelón aclaró que, aunque inusual y no cotidiano, tales eventos son posibles en el transcurso del año.
El experto desvinculó el calentamiento global y el cambio climático de una influencia directa en el evento del sábado, aunque reconoció que “ciertamente contribuyen a hacer más intensos los fenómenos meteorológicos, con tormentas más severas y períodos de sequía más largos”.
