La preocupación por la gripe H3N2 está en aumento, especialmente a medida que los medios de comunicación locales difunden información sobre el tema. Este término se refiere a la influenza A, una variante de la gripe que ha generado un nivel notable de alerta y rápida propagación en varias naciones europeas. Se sospecha que las cifras actuales de contagios podrían estar superando las del año anterior. Este artículo explora por qué es relevante abordar este asunto en Argentina y la utilidad potencial de la campaña de vacunación antigripal de 2025 para quienes planean viajar al continente europeo en los próximos meses de verano.
Los expertos consultados por Clarín han mencionado que la cautela es crucial al evaluar la agresividad de esta variante específica de la gripe. Las tasas de hospitalización son variables y dependen de varios factores. Principalmente, depende de cuánto se propague el virus entre las personas que no están vacunadas. Veamos por qué esto es relevante.
Diferencias entre vacunados y no vacunados
Quienes recuerden la pandemia de Covid-19 pueden notar una diferencia fundamental entre individuos vacunados y no vacunados, que es la cantidad de carga viral que el cuerpo acumula durante la infección.
En una persona que no ha sido inmunizada, el virus puede infectar una cantidad mayor de células, causando síntomas más intensos y prolongando el periodo de enfermedad. Esto contrasta con el recorrido más leve que experimentaría una persona vacunada. En este contexto, el virus tiene más oportunidades para replicarse y seguir infectando más células. Aunque los virus no son seres vivos, su propósito principal es replicarse.
La repetición constante del genoma, plagado de numerosos caracteres, incrementa las probabilidades de errores durante este “copiado”. Estos errores pueden corregirse en copias futuras o, si son beneficiosos para el virus, persistir y instalarse. Cuando estos cambios son significativos, especialmente si afectan la transmisibilidad o agresividad del virus, se habla de mutaciones.
Mutaciones y transmisibilidad
El virólogo Jorge Quarleri, especialista en Bioquímica e investigador principal del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS), detalló en una conversación con Clarín que la transmisibilidad elevada de esta variante de influenza está influida por las condiciones invernales del hemisferio norte, donde el hacinamiento y la falta de ventilación favorecen la propagación de virus respiratorios.
Con respecto a esta cepa, los informes iniciales sugieren cambios en la ‘hemaglutinina’, la parte del virus que está representada por la ‘H’ en su clasificación de subtipo. Aunque las mutaciones en la ‘H’ son esperables, dado el proceso de réplica dentro de la célula huésped, la variante H3N2 presenta un número inusualmente alto de cambios que facilitan al virus eludir la respuesta inmune.
Explicado de manera sencilla: el aumento de mutaciones ha fortalecido al virus frente a nuestro sistema inmune. Esta variante ha sufrido al menos siete mutaciones destacables, según Quarleri, lo que incrementa su capacidad de contagio.
La dificultad para evadir la infección aumenta el número de contagios, comprometiendo más a aquellos que no están vacunados, lo que puede llevar a casos de mayor gravedad, especialmente en grupos vulnerables.
¿Qué tan severa puede ser una infección con esta variante de la influenza? Quarleri indicó que es temprano para definirlo completamente, pero la cantidad de personas infectadas podría crecer, y sin vacunación, los casos graves podrían incrementarse en grupos de riesgo como los inmunosuprimidos, los adultos mayores y los bebés.
La vacuna antigripal, cuyo contenido varía anualmente, se ofrece especialmente a los grupos de riesgo antes del invierno. Quarleri destaca que el virus de la gripe tiende a mutar más que el SARS-CoV-2, lo que motiva el ajuste continuo de la vacuna.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere dos formulaciones de vacuna al año. Una es para el hemisferio norte y se ofrece entre septiembre y octubre, mientras que la otra se formula en septiembre para el hemisferio sur, coincidiendo con el inicio del otoño.
Esto implica que las dosis planificadas en 2025 para Argentina se basaron en el comportamiento del virus durante 2023-2024, anticipándose a las características de la gripe predominante en el hemisferio norte, dada la tendencia de que dichos tipos gripales se desplacen hacia el sur eventualmente.
En Europa, la población vacunada en octubre empleó una vacuna formulada previamente en febrero, y según Quarleri, estas no llegaron a contemplar las recientes mutaciones mencionadas.
En cuanto a la efectividad de las vacunas distribuidas este año, tanto en Argentina como en Europa, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) asegura que la vacuna de 2025/26 tiene una efectividad del 70% al 75% para evitar hospitalizaciones en niños de 2 a 17 años, y del 30% al 40% en adultos. Quarleri cree que estas cifras no difieren mucho de las registradas en Argentina.
Aunque aún no se tiene claridad absoluta sobre el nivel de protección, se reconoce que los inmunizados pueden experimentar la gripe, pero sin llegar a sufrir complicaciones graves. La variante subclado “K” podría incluirse en futuras formulaciones de la vacuna.
Por último, Clarín consultó al Ministerio de Salud sobre la posibilidad de iniciar una nueva campaña de refuerzos para quienes planeen desplazarse a Europa durante el verano local, pero la respuesta fue que la campaña anual había concluido y la próxima comenzará en marzo de 2026.
