De cómo una especie invasora puede transformarse en una solución culinaria y turística, logrando que un pequeño rincón de la Patagonia argentina se vislumbre como un destino turístico deseado.
Camarones es un pueblo costero ubicado entre Trelew y Comodoro Rivadavia, al cual se accede desde la ruta 3, desviándose 70 kilómetros hacia el Este. Fue el navegante Simón de Alcazaba y Sotomayor quien, en 1535, primero quedó fascinado por el azul de sus aguas, redactando el acta fundacional de la Provincia de Nueva León y ordenando la creación de un poblado que no prosperó.
El crecimiento del sector ganadero en áreas interiores impulsó el surgimiento de Camarones, donde hoy residen 1,600 habitantes. A finales del siglo XIX, comenzó a gestarse un desarrollo urbano alrededor de la bahía de Camarones, que servía de punto para el intercambio comercial, permitiendo la llegada de mercaderías y el envío de productos como lanas y cueros.
Una Ingeniosa Solución a un Problema Marino
“Camarones es un pueblo costero que se originó gracias al servicio a las estancias de la región”, relata Carola Puracchio, quien lleva 54 años viviendo en este lugar. Carola es conocida como “la chef de las algas” debido a su innovadora iniciativa de utilizar algas patagónicas en la gastronomía. Su enfoque se centró en una especie invasora que amenaza los bosques submarinos: el alga wakame, que se extiende desde San Antonio, Río Negro, hasta Puerto San Julián, Santa Cruz.
El wakame es un alga popular en Japón. “Crece sobre la superficie marina, limitando el acceso de luz solar y reduciendo el desarrollo de los ecosistemas submarinos que contribuyen al oxígeno del océano. Aunque nuestro mar es extenso, en otros países las especies han desaparecido por su causa”, advierte Carola.
Un Reconocimiento Internacional
Gracias a su trabajo innovador, Carola estuvo entre los finalistas del Prix Baron B Édition Cuisine en 2024. Recientemente, tuvo la oportunidad de presentar sus creaciones culinarias en Buenos Aires, durante una cena en El Mercado, un restaurante del hotel Faena. Allí, sirvió platos como empanadas de masa de alga y pescadito con pesto de salicornia, compartiendo protagonismo con el chef Emiliano Yulita y otros reconocidos cocineros.
Carola expresó su gratitud hacia los recolectores de algas, destacando su papel fundamental en que los mejores ingredientes lleguen a sus manos: “Los mejores chefs del país han preparado nuestros productos, llevando a Camarones a lo más alto de la gastronomía argentina”.
Desarrollo Local Sostenible
Camarones, luego de 125 años de su fundación oficial, sigue siendo una comunidad pesquera. Carola está decidida a que las algas sean también parte de su futuro. “Veo un futuro donde Camarones se convierte en un atractivo gastronómico y turístico, donde la naturaleza, la historia y los sabores se fusionan”, asegura.
Carola evoca una infancia llena de aventuras en la costa y el campo, alimentándose de lo que la naturaleza les ofrecía. Durante su juventud, su padre, de raíces italianas, operaba un restaurante donde cocinaba suculentos guisos para los vecinos. Carola continuó la tradición culinaria, iniciando un pequeño servicio de catering en Trelew al descubrir su pasión por la cocina.
Revolucionando la Gastronomía Patagónica
La vida llevó a Carola de regreso a Camarones en 2017, pero sus primeras iniciativas empresariales no prosperaron debido a la limitada actividad económica local. Trabajando en una pesquera, descubrió el potencial del alga wakame tras una conversación con la bióloga Carolina Pantano, quien le sugirió: “Cocínalas. Si sabes cocinar”.
Carola se dedicó a experimentar con el alga, hasta transformar su hogar frente al mar en un espacio culinario llamado Amar Algas. Hoy, se ha convertido en una experiencia gastronómica donde visitantes pueden recolectar, cocinar y degustar platillos elaborados con algas frescas.
La iniciativa ha atraído tanto a locales como a turistas internacionales, impresionados por la versatilidad del alga en la cocina. “Pho y helado con alga son algunos de los platos que ofrecemos, sorprendiendo incluso a los visitantes japoneses con nuestra oferta”, comparte Carola.
Potencial Económico y Ambiental
En colaboración con Rewilding, Carola y otros productores locales están trabajando para establecer a Camarones como un destino turístico reconocido por su diversidad natural, su historia y su arte culinario. Existe un gran potencial en el desarrollo sostenible y la producción de otras algas, como la alga nori utilizada en sushi.
Con una riqueza natural inigualable –desde islas habitadas por fauna marina hasta encuentros cercanos con ballenas–, Camarones promete enamorar a quienes lo visitan. Carola concluye con una declaración de amor por su pueblo natal: “Camarones es un paraíso del que uno no querrá irse”, reflexiona sobre la conexión con su tierra.
