Influencias de la IA en la educación moderna
– ¿Es la inteligencia artificial simplemente un recurso adicional o representa un cambio significativo en el ámbito educativo?
– Las herramientas tecnológicas siempre han actuado como facilitadoras. Durante mi experiencia en el uso de tecnología en educación, observo cómo estas tecnologías suelen simplificar procesos o permitir alternativas que de otro modo no podrían realizarse, como acercarse a comunidades alejadas o mantener la educación virtual, algo crucial durante la pandemia. La IA se distingue de otras herramientas tecnológicas por el nivel de inteligencia que posee. A menudo comparo mi experiencia con la innovación de la calculadora científica cuando estaba en la universidad; aunque inicialmente fue prohibida, terminó siendo esencial. Con la IA, ocurre una evolución similar: ya se está utilizando y se prevé un mayor uso en el mercado laboral. Sin embargo, la IA supera a un simple cálculo, pudiendo sintetizar, criticar y desarrollar otras funciones cognitivas esenciales.
Desafíos cognitivos y educativos de la IA
– ¿Estos procesos son cruciales para enseñar y aprender?
– Absolutamente. Aún falta un consenso científico amplio debido a la carencia de estudios profundos, pero existen preocupaciones. Muchos profesores han observado, y los propios estudiantes han admitido, una sensación de aprendizaje insuficiente al depender de la IA. Utilizar IA con frecuencia puede causar una “descarga cognitiva”, delegando el procesamiento mental al sistema. Nuestra generación siempre ha aliviado la carga cognitiva con listas o calculadoras. La diferencia radica en la profundidad de la descarga actual, convirtiéndose en una potencial disrupción que puede crecer.
– Sobre la IA que genera contenido, ¿qué aspectos le dan más esperanza y cuáles más preocupación?
– Soy optimista respecto a la tecnología, pero prefiero no idealizar y mantener una visión crítica. La deuda cognitiva es una gran preocupación, al igual que los dilemas éticos y de privacidad. Menos discutido, pero igualmente relevante, es el sesgo cognitivo de los algoritmos, dado que estos producen resultados basados en patrones estadísticos y pueden replicar prejuicios sociales existentes. Además, la “cámara de eco” es un fenómeno que limita la creatividad estudiantil, ya que los estudiantes tienden a aceptar las primeras respuestas del sistema como válidas, sin buscar alternativas.
Potencial y responsabilidad en el uso de IA educativa
– ¿Y en relación a sus ventajas?
– Entre las oportunidades, la IA posibilita servicios antes inviables. Crear bots que respondan consultas sobre temarios de cursos y estén disponibles constantemente es un ejemplo. La IA también tiene el potencial de personalizar la enseñanza, proporcionar feedback y respaldar evaluaciones. Sin embargo, en el Tec de Monterrey, donde enseño, y en el Instituto para el Futuro de la Educación (IFE), sostenemos que estos instrumentos no son efectivos sin una participación activa y responsable de los profesores.
– ¿Cómo aplicaría esto en la práctica?
– El último año, creé un curso empleando IA. Si bien mi experiencia previa creando cursos online me proporcionó contexto, el uso de IA fortaleció la calidad y el acceso del curso, no necesariamente reduciendo el tiempo invertido. Comuniqué a los alumnos mi implicación personal, declarando: “He utilizado IA, pero soy responsable de todo el contenido”. Para mitigar la descarga cognitiva, definí áreas del curso que permitían el uso de IA y otras que no, propiciando que los estudiantes reflexionen sobre su aprendizaje mediante IA y su impacto.
Reflexiones sobre la educación básica y el uso de IA
– ¿Y cómo se observa este tema en la educación básica?
– Las investigaciones preliminares indican que el uso intensivo de IA desde edades tempranas afecta significativamente el desarrollo de competencias cognitivas. Hay estudios que evidencian cambios en la conectividad neuronal. Aunque limitados en tamaño y alcance, estos estudios respaldan lo que docentes y estudiantes informan. La intensidad y la edad de uso se encuentran directamente relacionadas. A largo plazo, un uso frecuente de IA puede fomentar la dependencia en estos atajos tecnológicos.
– Regresando a los riesgos, la posibilidad de que la IA sustituya a docentes y estudiantes, llevando a un contexto en el que impere la enseñanza automatizada y se profundice la brecha en el proceso educativo. ¿Eso es un riesgo para la educación básica?
– Indudablemente. Numerosas asociaciones, resaltando el contexto estadounidense, recomiendan reducir la exposición de los jóvenes a dispositivos. Con IA, surge una amenaza adicional: el bienestar psicológico. Comparo la delegación de tareas cognitivas a IA con pagar un gimnasio y dejar que otro realice el ejercicio por ti. No se desarrollan músculos si no te ejercitas personalmente; del mismo modo, no se fortalece el pensamiento crítico si la IA se encarga de hacerlo por ti.
