Las leyes de la herencia son a menudo incomprensibles. Cuando alguien enferma o fallece, los familiares más cercanos -a menudo con buenas intenciones- se ven abrumados por la misteriosa y eterna desaparición. Sin embargo, simultáneamente, -los afortunados, claro- son conscientes de que se convertirán en propietarios de un bien o propiedades que podrían transformar su vida. ¿Es correcto vincular el fallecimiento con una suerte de -perdón por la expresión- gratificación financiera para los familiares?
Conflictos y emociones encontradas
Entiendo que es un tema complicado y desagradable de abordar, pero también soy consciente de que es una realidad cotidiana. En algunas situaciones, cuando hay activos que repartir, la transición ocurre de manera amigable y ordenada. En otras, surgen conflictos. A veces estos tienen alguna base, aunque en ocasiones solo son una vía para expresar descontento o, incluso, resentimientos acumulados que nunca se abordaron.
Buscando soluciones
¿Tengo soluciones para estos dilemas? No, pero percibo que algo no encaja del todo. Se me ocurren ideas ingenuas. Por ejemplo, contar con un mediador que pueda trabajar las acusaciones -reales o no- y, de alguna manera, impedir las fracturas familiares. Aunque alguien podría cuestionar, ¿si ya no desean comunicarse entre ellos, por qué es necesario forzarlo?
La importancia de mantener el lazo familiar
La respuesta parece clara. En parte, para no vivir llenos de amargura toda la vida. Pero eso no es lo primordial; lo esencial es otro aspecto: que las futuras generaciones no se conviertan en extraños. Se pierde no solo el lazo entre quienes eligen no hablarse, sino también entre sus descendientes. ¿Valer la pena romper un linaje por cuestiones monetarias? ¿No existe un término medio?
Reconectar con nuestras raíces
Algunos de mis abuelos, como era común en tiempos pasados, tenían numerosos hermanos. Por ende, hay primos lejanos que no conozco. Varias veces, alguno de estos parientes jóvenes ha comenzado a explorar sus orígenes e inició un contacto a través de mensajes en las redes. Puede surgir afinidad o no, pero lo importante es el deseo de descubrir los orígenes. Eso es lo que debemos preservar: el anhelo de quienes desean tener un vínculo con su pasado y con su familia.
