Avance a un Ritmo Enérgico
La construcción avanza sin descanso. En la obra se pueden ver a numerosos trabajadores esforzándose día y noche, pese al calor agobiante. El murmullo entre ellos señala que “la meta es completar tres pisos mensualmente, aunque el ritmo logrará lo que se pueda”.
La Proeza Arquitectónica en Punta del Este
En apenas dos semanas, Clarín recorrió en tres ocasiones el colosal proyecto del Cipriani Ocean Resort localizado en la Parada 12 de la Brava, destacándose como el proyecto más ambicioso de Punta del Este hasta la fecha. Esta iniciativa comprenderá tres imponentes torres residenciales, entre las cuales la principal se alzará con 60 pisos y 320 metros, estableciendo un nuevo récord de altura en Sudamérica. Adicionalmente, en la misma localización, se llevará a cabo la restauración del renombrado Hotel San Rafael, un emblema histórico que evadió la demolición.
Detrás de este colosal desarrollo se encuentra Giuseppe Cipriani, un empresario italiano de 59 años, quien decidió invertir entre 650 y 700 millones de dólares para colocar a Punta del Este en la cúspide del mercado inmobiliario de ultra-lujo globalmente, como expresa Rolando Rozenblum, un importante empresario y edil de la ciudad.
Proveniente de una saga empresarial, Cipriani es la tercera generación de líderes, siguiendo los pasos de su abuelo Giuseppe y su padre Arrigo. Ahora, sus hijos Maggio e Ignazio también están involucrados en la empresa. Cipriani refleja: “El mejor legado es el esfuerzo constante y la disciplina, una herencia que recibí de mi abuelo y padre, y que ansío transmitir a mis hijos, quienes observan cómo disfruto del trabajo, no por necesidad, sino por puro placer”.
Sin un lugar de residencia fijo, Cipriani viaja incesantemente debido a sus hoteles, restaurantes y proyectos globales. “El año pasado estuve cerca de 100 días en Uruguay. Aunque soy veneciano, no me aferro a un lugar en particular. Mi vida itinerante sigue el compás de mi trabajo, el cual disfruto diariamente. Aunque me muevo en un ámbito donde el dinero fluye abundantemente, me considero sencillo y discreto, sin gusto por lo ostentoso”.
El legado de la familia Cipriani comenzó en 1931, cuando su abuelo inauguró el icónico Harry’s Bar en Venecia, famoso por el cóctel Bellini y el Carpaccio. Este se convertía en el lugar de encuentro preferido de figuras legendarias como Ernest Hemingway y Orson Welles. La receta del éxito era simple pero efectiva: Giuseppe Cipriani se enfocaba en la simplicidad perfecta, un enfoque minucioso y fidelidad con los clientes.
Bajo la marca Cipriani, que simboliza calidad y lujo, se encuentran establecimientos en diversos lugares del mundo, incluyendo Venecia, Milán, Nueva York y mucho más. “La hotelería Cipriani es la única marca italiana con reconocimiento internacional”, destaca Giuseppe.
Durante sus frecuentes vacaciones en Punta del Este desde 1995, Cipriani reconoce que optó por Uruguay debido a su viabilidad para inversiones, en contraste con la Argentina que ha sido incierta. Con pasaporte uruguayo en mano, el empresario subraya la importancia de entender el país, su gente y su política al realizar una inversión de esta magnitud.
Sin embargo, Cipriani elogia con sorpresa “el sorprendente control de la inflación logrado por el presidente Milei. Me informo sobre las economías antes de invertir y lo que ocurrió en Argentina es increíble: de 140% de inflación a prácticamente cero. Si los argentinos continúan respaldando a Milei, el futuro de Argentina es prometedor. Se trata de un país fundamental para América Latina, más allá de mis planes”.
El Hotel Locanda albergará desde mayo una pionera academia de hospitalidad para formar a futuros profesionales.
El ambicioso Cipriani Ocean Resort Residences & Casino planea su apertura en diciembre. El renovado Hotel San Rafael será uno de los primeros en recibir huéspedes, al igual que el casino y el centro de convenciones. En cuanto a las torres residenciales, su evolución depende del mercado y la venta de unidades; se prevé que la primera estará lista para el 2027 o 2028.
Cipriani resalta la calidad del proyecto, algo sin precedentes en Punta del Este o Sudamérica. Las torres, con restricciones que nunca superan los 3,40 metros de altura por piso, ofrecerán departamentos de 200 a 1.600 m², con precios que rondan los 8.000 a 10.000 dólares por m², un precio que Cipriani considera razonable.
Con un enfoque obsesivo en los detalles, Cipriani ajusta una cortina para alinear los ventanales.
En su nuevo Hotel Locanda, Cipriani implementará una academia líder en hospitalidad para América Latina, que comenzará a operar como hotel y dará inicio a su programa educativo en mayo.
Giuseppe Cipriani mismo da el toque final en los arreglos, demostrando su exigencia por la perfección: “Detesto el desorden y la negligencia”.
Cipriani define el lujo no por su apariencia sino por su esencia. “El lujo reside en la sustancia, no en lo visible. Una habitación puede ser hermosa, pero si no funciona correctamente, entonces carece de lujo. En mi compañía trabajamos en torno a 5,000 empleados en todo el mundo, seleccionados por su humanidad y atención al servicio”.
Según Cipriani, el nuevo proyecto transformará totalmente Punta del Este, ofreciendo una experiencia sin igual. Proyecta una imagen impactante con la finalización de las torres, que superarán con creces la altura actual más grande conocida en la ciudad.
Cipriani espera que el casino tenga también presencia online, aunque enfrenta resistencia gubernamental.
Preguntado si Punta del Este será aún más exclusiva, Cipriani duda que el acceso sea modificado, aunque sin duda cambiará el rostro de la ciudad y atraerá visitantes de todas partes.
El flamante casino en el renovado Hotel San Rafael es otra de las joyas del proyecto, aunque Cipriani busca que también opere en línea, algo aún en negociación con las autoridades uruguayas.
Cipriani considera la adquisición del Hotel Enjoy, ofreciendo 160 millones de dólares, un proceso aún incierto debido a su complejidad social.
El prestigioso hotel con casino es de interés, pero el empresario contempla complicaciones sociales debido al alto personal empleado allí y potenciales reestructuraciones.
Curiosamente, Cipriani es oriundo de Venecia, un lugar sin espacio para rascacielos como los que está realizando en Punta del Este.
Reflexiona sobre sus días en Argentina en los años ’90, donde contaba con establecimientos culinarios, pero elocuentemente cerrados tras la crisis de 2001. “Volvería solamente si hay oportunidades atractivas y el gobierno sigue en la dirección correcta”.
Apartándose del trabajo, Cipriani disfruta de las carreras de autos como hobby. “Participar en competencias es una terapia para mí”, confesó, relatando su victoria en Barcelona y su ambición de hallar tiempo para seguir corriendo.
MG
