Con la llegada del calor, se observa un aumento significativo en los casos de hantavirus, una enfermedad que recibe atención especial debido a las tasas de mortalidad que presenta, así como al momento del año y las regiones afectadas. El Ministerio de Salud ha resaltado estas cifras, aunque también menciona un posible subregistro de casos que podría estar influyendo en los datos reportados.
El Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) de esta semana, correspondiente a la semana epidemiológica 48 de noviembre (SE48), indica que entre la SE25/2025 y SE44/2025, equivalente a los meses de julio a finales de octubre, un mayor porcentaje de casos (69.6%) se presentó en la región central. Le sigue el sur del país con un 17% de casos en la segunda mitad del año.
Resulta peculiar observar más casos de hantavirus en el centro del país que en el noroeste. No obstante, pese a que solo se contabilizaron 23 casos en esta fase del año, en comparación con cero casos durante los mismos periodos en 2024 y 2023, el virus transmitido por roedores silvestres sigue siendo de baja incidencia.
Si bien el BEN menciona la posibilidad de que no se estén registrando todos los casos leves, lo cual podría aumentar la tasa de mortalidad sobre los casos reportados, resulta preocupante que de los 23 infectados, nueve hayan fallecido.
Aunque el número puede parecer pequeño, la tasa de mortalidad alcanza un 38%, lo que sería alarmante si no fuera por las deficiencias en el sistema de registro nacional mencionado por Mario Lugones, Ministro de Salud. Los casos leves podrían no ser registrados por subestimación o porque los pacientes no buscaban atención médica.
Regiones y casos reportados
En Buenos Aires, entre julio y octubre se reportaron cinco personas infectadas, de las cuales cuatro fallecieron. En Entre Ríos, seis casos fueron registrados, con un 50% de mortalidad. En Santa Fe, cinco pacientes lograron recuperarse sin fatalidades.
Otras provincias como Formosa, Jujuy, Salta, Chubut y Neuquén reportaron un caso cada una, mientras que en Río Negro se registraron dos. Lamentablemente, tanto en Salta como en Neuquén los casos tuvieron un desenlace fatal, evidenciado un incremento en la mortalidad general.
Posibles causas y factores influyentes
El Ministerio de Salud añadió que, además de los posibles subregistros, factores como “múltiples influencias y condicionantes” deben ser tomados en cuenta. Esto incluye el ciclo natural de la enfermedad, las “variaciones ambientales”, la abundancia de roedores y las “condiciones climáticas cambiantes”.
Las variaciones regionales, las características del reservorio de virus y las interacciones humanas a través de actividades de riesgo también juegan un papel importante. La enfermedad se describe como “un evento complejo, poco frecuente y con alta mortalidad, que demanda un análisis y seguimiento detallado”.
Históricamente, el 90% de los casos surgen entre septiembre y abril, lo que hace que aunque se observen más casos en el centro del país este año, siguen sin estar claras las razones exactas del incremento en esa región. Se considera que el incremento en la mortalidad podría vincularse a una baja notificación de casos leves.
El BEN y el Ministerio coinciden en la importancia de sensibilizar el sistema de vigilancia para fomentar la sospecha de hantavirus durante consultas clínicas por Síndrome Febril Agudo Inespecífico, siempre que los antecedentes sean compatibles.
Medidas preventivas ante el hantavirus
El boletín destaca que la mediana de edad de los afectados es de 40 años, un grupo vulnerable por realizar actividades en zonas de riesgo, como trabajos rurales o recreación en el campo. La fiebre, cefaleas y vómitos figuran entre los principales síntomas del hantavirus.
Se recomienda evitar el contacto con roedores y sus secreciones, bloqueando acceso a casas mediante sellado de grietas en puertas y cañerías, y usar una solución desinfectante de lavandina diluida para la limpieza, dejándola actuar por 30 minutos antes de enjuagar.
Por la transmisión respiratoria del virus, quienes visiten zonas rurales deben humedecer el suelo antes de barrer para evitar la dispersión de polvo. Es aconsejable mantener huertas y pilas de leña a más de 30 metros de las viviendas, y la leña elevada a 30 centímetros sobre el suelo.
Para quienes decidan acampar, se sugiere hacerlo lejos de áreas con maleza o basura, evitando dormir sobre el suelo y asegurando que el agua para consumo sea potable.
MG
