Aspectos como la salud mental, el impacto de las redes sociales, las relaciones personales y la educación están bajo escrutinio. Roberto Benes, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, analiza los retos que enfrentan los niños y adolescentes en un contexto caracterizado por desigualdades persistentes y desafíos contemporáneos como la hiperconectividad y el aislamiento social.
Frases como “el adolescente busca ayuda en un programa informático” y “la desconexión entre lo que el sistema educativo ofrece y lo que las empresas demandan” reflejan las preocupaciones de Benes. También resalta la necesidad de fortalecer el liderazgo juvenil como una forma de compromiso social.
En su rol, Benes lidera y orienta las actividades en 36 países y territorios de América Latina y el Caribe, representando a UNICEF ante diversos sectores. Con una experiencia de 27 años, ha trabajado en áreas complejas como la trata de menores, la explotación, conflictos, desastres y políticas de protección infantil.
Los desafíos en América Latina
América Latina, aunque rica en recursos humanos y sociales, enfrenta enormes desigualdades. La región tiene un potencial significativo en sus movimientos juveniles, pero es esencial trabajar para cerrar las brechas económicas y de oportunidades. Alrededor del 60% de los objetivos de desarrollo sostenible relacionados con la infancia aún no se han cumplido.
El papel de los gobiernos
Los gobiernos deben entender que invertir en la infancia es sinónimo de invertir en el crecimiento económico y el tejido social. Cada inversión en este ámbito genera un retorno significativo, no solo económico, sino en cohesión social. Facilitar espacios de participación juvenil es crucial, dada su representatividad en la población.
Disparidad entre educación y empleo
Una diferencia considerable persiste entre las capacidades ofrecidas por el sistema educativo y las exigencias del entorno laboral. Es vital modernizar los programas educativos y promover la colaboración entre escuelas y empresas, habilitando a los jóvenes con habilidades tecnológicas y laborales pertinentes.
Integración juvenil y problemas emergentes
El fenómeno de los jóvenes “Ni-Ni”, que ni estudian ni trabajan, afecta a un 18% de los jóvenes en la región. Esta desconexión, sumada a la baja calidad de la educación y disparidades socioeconómicas, amenaza con perder a esta generación. Es crucial actuar para integrar a estos jóvenes en la sociedad.
La “pérdida” de un joven es un problema multifacético; implica que se vean obligados a recurrir a estrategias de supervivencia ajenas a los mercados laborales formales.
Salud mental en la era digital
Numerosas investigaciones indican que los adolescentes están solicitando atención a sus necesidades de salud mental. En ausencia de respuestas adecuadas, estos jóvenes buscan soluciones en espacios alternativos, predominantemente digitales.
La conectividad continua ofrece una sensación de compañía engañosa. Aquellos adolescentes que no encuentran respuestas en su entorno inmediato a menudo recurren a la tecnología para obtener ayuda y orientación.
El establecimiento de canales de diálogo y la creación de espacios comunitarios ofrecen una respuesta potencial. El apoyo profesional en estos entornos es crucial para brindar una respuesta adecuada a preocupaciones tan delicadas.
Influencia de las tecnológicas y responsabilidad social
El establecimiento de límites y restricciones legales es imperativo para evitar que los jóvenes caigan en riesgos como adicciones o el acceso a contenido nocivo. Es crucial que las empresas tecnológicas y el estado asuman su corresponsabilidad en la protección y acompañamiento de los adolescentes.
El liderazgo juvenil tiene un papel vital. Los jóvenes líderes en comunidades locales son fundamentales para ofrecer guía y apoyo, facilitando la integración con servicios sociales y fomentando un tejido social más fuerte.
