Parece que las vacunas no solo combaten las enfermedades específicas para las que fueron creadas. Cada vez hay más pruebas de que también ofrecen beneficios adicionales.
Recientemente, un estudio ha mostrado que una vacuna común, además de su función principal, puede ralentizar el proceso de envejecimiento en las personas que la reciben. Este descubrimiento ha sido posible gracias a un análisis detallado efectuado por investigadores de la Escuela de Gerontología Davis de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos.
Publicado en The Journals of Gerontology, este estudio se alinea con otras investigaciones recientes sobre vacunas. En septiembre, se informó que la Universidad de Oxford había encontrado que las vacunas contra el VSR y el herpes zóster pueden disminuir la incidencia de demencia.
La atención del nuevo estudio se centra nuevamente en la vacuna contra el herpes zóster. Los investigadores emplearon información del Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos para examinar si la vacunación con esta vacuna influye en aspectos favorables de envejecimiento biológico en siete áreas.
Se evaluaron parámetros específicos como los niveles de inflamación, inmunidad adaptativa e innata, hemodinámica cardiovascular, neurodegeneración y la decadencia de los genes, junto con un índice general de envejecimiento biológico.
El estudio incluyó a 3,884 personas mayores de 70 años, recopilándose datos biológicos de muestras de sangre, estudios celulares mediante citometría de flujo, y evaluaciones físicas. Los resultados fueron ajustados tomando en cuenta las características sociodemográficas y de salud de los participantes.
Se encontró que la vacuna contra el herpes zóster se asocia con menores niveles de inflamación, un envejecimiento genético más lento, y un menor marcador de envejecimiento biológico en general. Esto sugiere mejoras en la inflamación sistémica y el envejecimiento molecular, según el documento.
Los efectos favorables en los parámetros investigados fueron más evidentes en los tres años iniciales tras la vacunación, aunque el efecto de desaceleración en el envejecimiento persistió después de este período.
Efectos sobre la Salud Cardiovascular
Los investigadores explican que la vacunación puede disminuir el estrés vascular y la inflamación asociada al virus de la varicela zóster, resultando en mejores indicadores cardiovasculares. Una presión arterial y frecuencia cardíaca en reposo reducidas, que reflejan una menor carga hemodinámica, podrían indicar un envejecimiento cardiovascular más sano.
Impacto en los Sistemas Biológicos
Los hallazgos apoyan la teoría de que la inmunización contra el herpes zóster puede influir en ciertos sistemas biológicos clave implicados en el envejecimiento. Los investigadores subrayan la necesidad de estudios longitudinales para validar estos efectos y examinar sus consecuencias para la salud a largo plazo.
Mientras los mecanismos exactos aún son objeto de investigación, el potencial de las vacunas para disminuir la inflamación sugiere que podrían ser parte de estrategias para promover el envejecimiento saludable. Si estudios futuros confirman estos hallazgos, la vacuna contra el herpes zóster podría considerarse un complemento a intervenciones de bajo costo, como cambios en el estilo de vida o tratamientos médicos, que favorezcan un envejecimiento saludable.
Aunque el enfoque estuvo en la vacuna contra el herpes zóster, los investigadores destacan la importancia de analizar el impacto de otras vacunas comunes en adultos, como las de la gripe y el neumococo.
Descubrieron que mientras la vacuna contra el herpes zóster está ligada a una reducción sistémica de la inflamación y un envejecimiento genético más lento, las vacunas contra la gripe y el neumococo presentan señales más específicas en salud cardiovascular, sugiriendo impactos beneficiosos sobre el estrés inflamatorio en los vasos sanguíneos.
PS
