Encuentro Inesperado para Promover la Reconciliación
Antiguos combatientes en conflicto durante la Guerra de las Malvinas en 1982, veteranos británicos y argentinos se unieron en una causa común: una expedición al Aconcagua. Este evento buscó promover un mensaje de paz y reconciliación a nivel mundial.
El Desafío del Aconcagua por la Paz
Bajo el lema “Aconcagua 2026 – Cumbre por la Paz”, veteranos de ambos países se embarcaron en la ascensión al Aconcagua, una montaña de casi 7.000 metros. Este proyecto no solo tuvo un profundo significado simbólico, sino que también implicó un reto físico y emocional, promoviendo el trabajo en equipo, la auto-superación y la sanación emocional de viejas heridas.
La Experiencia en la Montaña y la Alcanzada Cumbre
La expedición comenzó el 7 de enero en el Parque Provincial Aconcagua, en Mendoza. Fue acompañada por guías de montaña, un médico, una traductora y el fotógrafo británico Eliot Ely, encargado de documentar cada momento. Aunque la mayoría del grupo debió descender por problemas de aclimatación, Ricardo Ezequiel González, veterano argentino de 64 años, logró alcanzar la cima junto a su hijo y un guía.
En un encuentro en Buenos Aires, organizado por el embajador británico David Cairns, Alejandro Diego, veterano argentino, relató que esta singular iniciativa comenzó con Will Kevans, ex guardia galés y entusiasta del montañismo, quien organizó un ascenso al Mont Blanc con la misma intención simbólica.
Surgió así la idea de ampliar la participación con más veteranos argentinos para una expedición al Aconcagua en 2026. Kevans, quien ya había participado en una travesía alpina, impulsó junto a Geoffrey Cardozo y Oscar Barrios, este simbólico proyecto, con apoyo de fundaciones internacionales y entidades argentinas.
Veteranos argentinos como Omar Rubén Godoy, Julio César Peñalba, y otros, junto a británicos como Will Kevans y Stephen Crowsley, entre otros, integraron el grupo que, cumpliendo un desafío que va más allá de lo físico, busca convertirse en un emblema de paz mundial.
Tras el ascenso, los veteranos fueron recibidos por el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien resaltó el gran valor simbólico de la iniciativa, enfatizando su impacto en el futuro. “Este proyecto simboliza la búsqueda de paz y resolución pacífica de conflictos”, afirmó.
Stephen Crowsley, en un diálogo con periodistas, resumió el espíritu de la experiencia diciendo: “Fuimos enemigos hace 44 años, hoy somos amigos y hermanos. No hay mayor deseo de paz que el de los soldados mismos”.
Este logro fue posible gracias al apoyo de organizaciones como Climb 2 Recovery y la Invictus Games Foundation, las cuales promueven la rehabilitación de veteranos a través del alpinismo, entre otras instituciones tanto británicas como argentinas.
