Una emergencia sin precedentes en Cholila
La comunidad de Cholila, en la provincia de Chubut, enfrenta una situación crítica al encontrarse entre dos incendios forestales que no dan tregua. Después de 15 años lidiando con incendios en las cercanías, ahora el fuego avanza implacablemente desde el Parque Nacional Los Alerces y Puerto Patriada, amenazando la seguridad del pueblo.
Esfuerzos por detener el avance del fuego
El fuego ha recorrido extensos kilómetros, cruzando montañas y profundos cañadones, afectando tanto a pequeñas fincas como a grandes propiedades. Tanto los agricultores como los terratenientes colaboran estrechamente con los brigadistas para proteger sus territorios. Un contingente de más de 500 combatientes, respaldados por varios medios aéreos, han convergido en la región desde diferentes provincias argentinas y ciudades chilenas.
Testimonios de los afectados
Juan Carlos Santesteban, un habitante de la zona rural, manifestó su asombro ante lo imprevisible del avance del fuego, que sigue consumiendo áreas ya quemadas y se reactiva inesperadamente. Con flamantes testimonios, Santesteban relató cómo los incendios, originados en diciembre por un rayo y a principios de enero por causas aún desconocidas, se aproximan desde direcciones opuestas.
“Es como si alguien le arrojara combustible; hasta ahora, nadie ha podido detenerlo”, expresó. A pesar de la fuerte presencia de voluntarios, brigadistas y el apoyo del gobierno regional, Santesteban enfatizó la necesidad de lluvias sostenidas para apagar las llamas y lamentó que, por ahora, solo pueden concentrarse en proteger las viviendas.
Impacto en la comunidad local
Alejandro Kitainik, residente de Villa Lago Rivadavia, se vio obligado a evacuar junto con otros cientos de residentes, colaborando en los esfuerzos de control del fuego. Kitainik destacó la solidaridad vecinal, esencial para proteger las propiedades de las llamas. Sin embargo, expresó su frustración ante la carencia de información oficial clara y útil respecto a la situación.
Las iniciativas para resistir el fuego contaron con refuerzos de brigadistas de diversas provincias argentinas, así como de Chile, quienes ya enfrentan devastadores incendios en sus propias regiones. A pesar de los esfuerzos, solo un torrente continuo de lluvia podrá controlar definitivamente la expansión, algo que por el momento parece inalcanzable.
Otras viviendas y estructuras clave están siendo protegidas, aunque varias instalaciones rurales han sufrido daños significativos, dificultando el desplazamiento en el área debido al corte de caminos esenciales. La extrema temperatura y el azote constante del viento complican aún más la ya difícil tarea de controlar el desastre.
