La Determinación de Resistir
“Es una lucha de vida o muerte”, afirmó Marilyn al revivir el aterrador momento que compartió con su pareja, Enrique Pablaza, cuando las llamas se acercaron a su hogar en Chubut. Residen en El Pedregoso, entre Epuyén y El Hoyo, áreas que fueron severamente afectadas por los incendios forestales.
Un Cambio de Vida Inesperado
“Nuestra vida ya no será la misma, esto traerá pobreza y hambre”, comentó Marilyn, con voz quebrada por el miedo y el agotamiento. El pasado sábado, pasaron muchas horas intentando salvar su hogar, sus animales y todo lo que habían construido con esfuerzo.
En un abrir y cerrar de ojos, las llamas rodearon la residencia de la familia Pablaza, quienes siempre han vivido y trabajado en esas tierras. En la casa también viven el padre y la tía de Enrique.
“Hoy tenemos un lugar porque nos quedamos a resistir”, dice Marilyn, aún lidiando con describir las experiencias recientes.
El Monstruo de Fuego
Las horas fueron agotadoras, sin tregua, soportando el humo y el calor del incendio que se acercaba más. Las llamas los rodearon por completo, haciéndoles sentir que la lucha estaba destinada al fracaso. “No puedes imaginar, era un gigante descontrolado”, remarca ella.
Añade: “Fue una experiencia devastadora, temí lo peor y me di cuenta del peligro después. Ahora comprendo cómo nos quedamos, pero si no lo hubiéramos hecho, hubiéramos perdido todo”.
Marilyn siente que tuvieron intervención divina, ya que “no había modo de controlar” las llamas. Al comienzo, quedaron atrapados y durante más de cuatro horas pelearon para que su hogar no se incendiara. “Escuchaba el estruendo de casas explotando, eran las de los vecinos”, añade.
El Desafío de Seguir Adelante
En el exterior, todo estaba en llamas. Aún permanecen allí, en su terreno, sin rendirse. La lluvia trajo un respiro, pero aún hay focos activos que pueden reavivar el desastre con el calor y el viento.
“Estamos trabajando con brigadas autoconvocadas que nos están ayudando a apagar los focos restantes. Debemos continuar y aprovechar para extinguir esto de una vez por todas. El daño ya es demasiado grande y no podemos relajarnos”, explica la pareja de Enrique.
Su fortaleza les permitió proteger la casa y los corrales donde estaban los animales. Algunas ovejas sufrieron quemaduras, pero fueron atendidas por veterinarios. Sin embargo, la crisis está lejos de concluir. “Hay personas que lo han perdido todo: su hogar, animales, quedaron sin nada”, aclara Marilyn.
Explica además: “Logramos salvar a los animales, pero perdimos el potrero, invernada, cercas y tendidos eléctricos. Ahora debemos encontrar cómo alimentarlos y pensar en el futuro”.
Marilyn y Enrique son trabajadores independientes. Su sustento proviene de lo que producen en su tierra, hoy devastada. Están completamente sumidos en la incertidumbre: “¿Cómo retomar nuestro camino? Nuestra realidad ha cambiado por completo”, se cuestiona Marilyn. “Si no vendes o produces, no hay ingresos”, agrega.
Según las últimas evaluaciones, el fuego afectó cerca de 14 mil hectáreas, principalmente cubiertas de matorrales y bosques, tanto implantados como nativos.
El incendio destruyó al menos 30 residencias y causó estragos en la economía de la región. En plena temporada alta, el turismo cayó un 90%, dejando a muchas familias sin entradas económicas.
Apoyo y Solidaridad
“No encuentro palabras para expresar nuestro sentir. Estamos dando todo aquí”, exclama Marilyn. Ante la situación de emergencia, la familia Pablaza emitió una solicitud urgente de forraje para los animales que sobrevivieron al fuego. También están recibiendo donaciones para adquirir alimento.
Por desgracia, no todos corrieron con la misma suerte: “Un amigo de mi esposo perdió todo, otro vecino perdió 17 ovejas, y otro más, su hogar. Historias muy tristes”, revela.
El impacto fue devastador también para aquellos que dependen del turismo. La temporada de verano fue arruinada: “Muchos turistas quedaron atrapados por las llamas y tuvieron que marcharse. Los que dependen de las cabañas, campings, negocios de turismo, han sufrido pérdidas. Quedarse sin eso es pobreza”, expresa.
“En ocasiones piensas, ‘quizás es mejor vender todo’. Muchos lugares preparados para tener ganado se quemaron, afectando la autonomía de pequeños productores y comunidades originarias”, añade.
A pesar de la angustia, Marilyn resalta la solidaridad de la comunidad: “Pedí galletas para acompañar el mate y llegaron personas con comida, nos hicieron sentir respaldados. Esta comunidad es así, la gente es muy generosa, demuestran mucho amor, a pesar de las pérdidas y el dolor”.
“Estoy segura de que saldremos adelante. Nos costará mucho porque no será fácil, pero debemos seguir defendiendo nuestro territorio. No tenemos muchas opciones, es luchar o sucumbir”, concluye.
