Una Historia Digna de una Película
Esta noticia resonó en todos los medios, y bien podría ser el guion de una película o una serie de streaming. Si se tratara de un documental, comenzaría con: “Mar del Plata, agosto de 2025. Se descubre en una residencia un cuadro sustraído por los nazis de Ámsterdam hace más de ochenta años”. Otra escena podría retratar a un investigador de los Países Bajos buscando en portales inmobiliarios en Argentina, donde finalmente dio con el cuadro “Retrato de dama”, de Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, colocado en la sala de una casa en venta.
Robo y Paradero del Cuadro
Imaginemos nuestra película viajando en el tiempo a la era nazi, documentando cómo funcionarios del régimen confiscaron esa y muchas otras obras al coleccionista neerlandés Jacques Goudstikker. Finalmente, seguiríamos el rastro del cuadro hasta llegar a la residencia de la hija de un oficial nazi y su pareja en la conocida ciudad costera.
El Papel Crucial de los Expertos
Dos personajes serían imprescindibles en esta trama: los peritos en arte que confeccionaron un detallado informe encargado por la Justicia. Ángel Miguel Navarro y Alejo Lo Russo desarrollaron un exhaustivo estudio de diez páginas, acompañadas de un anexo ilustrativo, identificando la obra, su datación y autoría, procedencia, estado de conservación, autenticidad y valor.
El informe culmina afirmando: “Por las razones presentadas, la obra examinada se puede atribuir a la producción de Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti. Asimismo, gracias al análisis comparativo con la reproducción fotográfica del archivo RKD, se puede considerar parte de la colección que Jacques Goudstikker mantuvo hasta 1940 en los Países Bajos”.
El Impacto de un Caso Inusual
Docentes y expertos en arte barroco y renacentista, así como colaboradores del Museo Nacional de Bellas Artes, Navarro y Lo Russo habían redactado informes en múltiples ocasiones, pero nunca sobre una obra robada por los nazis ni con tal resonancia internacional como esta vez.
”La noticia me tomó por sorpresa. Mis colegas europeos siempre me interrogaban sobre las obras robadas por los nazis. Siempre respondía de la misma manera: ‘En Argentina nunca he visto ni encontrado una obra de ese origen,’” compartió Navarro.
“A menudo trabajamos con obras que cuentan con escasa documentación -o cuya autoría no está documentada- y consideramos diversas atribuciones, efectuamos estudios comparativos o de procedencia. En este caso particular, existe documentación que se preservó, lo cual permite rastrear la historia hasta principios del siglo XX. Este trabajo fue similar a otros pero único por la magnitud de su repercusión,” añadió Lo Russo.
“Retrato de una mujer, de pie sobre un fondo oscuro. La figura aparece de medio cuerpo, en tres cuartos de perfil, con el rostro al frente y mirada fija en el espectador. El vestido se sitúa en la primera mitad del siglo XVIII. La figura es amplia, con un talle ajustado y falda de volumen moderado, correspondiendo a los cambios entre 1700 y 1750,” detalla el informe en su sección de Identificación de la Obra, del artista apodado “Pitocchetto”.
El apodo, que significa “pequeño mendigo” en italiano, lo obtuvo por retratar con gran precisión a personas humildes y marginadas.
Valor Histórico más Allá del Monetario
Aunque resulta complicado determinarlo exactamente, los especialistas contemplan un valor de mercado aproximado de 250.000 euros, según subastas recientes de obras documentadas de Ceruti. No obstante, para ellos, el significado histórico y simbólico de esta pintura sobre tela trasciende cualquier valor económico.
“Es complejo estimar el valor de mercado, ya que puede variar frecuentemente y, en ocasiones, tiene poca relación con el valor artístico de una obra. Reconstruir la historia enriquece el conocimiento sobre la obra. En este caso, la reconstrucción también representa un acto de justicia en una historia tan dolorosa. Conseguimos reconstruir un fragmento de la historia de la obra, lo cual es crucial para devolverla a sus verdaderos dueños. Es gratificante haber contribuido,” expresó Lo Russo, docente en la carrera de Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
Navarro y Lo Russo inspeccionaron el cuadro en dos ocasiones en el Palacio de Tribunales. La primera fue para una evaluación inicial, y un mes después se realizó la definitiva por solicitud oficial. Concluido el peritaje, la investigación sigue su curso en el Área de Investigación y Litigio de Casos Sencillos de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, extendiéndose el proceso hasta marzo próximo. Más allá del desenlace legal, los expertos en arte europeo recordarán este caso por un largo tiempo, al haber sido peritos de la Justicia en un asunto de tal magnitud.
“Es como de película. Tomaron una foto de la sala de una casa para venderla. En la imagen estaba el sofá y, encima, el cuadro colgando. Es algo inesperado que también refleja el buen hacer de los investigadores neerlandeses. Revisaron infinidad de cosas buscando la obra, incluyendo un anuncio de una inmobiliaria marplatense,” comenta Navarro sonriendo.
“Todo parecía un guion de cine,” añade Lo Russo, “ya que la obra fue requisada en Mar del Plata, enviada a Buenos Aires y llegó hasta la Corte Suprema. Fue un evento muy excepcional para la Justicia tener esa obra ahí. Para nosotros, poco acostumbrados a trámites judiciales, vivir esa burocracia fue igualmente especial.”
Si esta historia del cuadro robado por los nazis en Mar del Plata tuviera un final feliz, la escena culminante sería simple pero poderosa: la pintura regresando a manos de la familia a la que fue arrebatada, restaurando así no solo una obra de arte, sino una parte de su historia.
AA
