Retrasos en la terminal de Puerto Madero generan descontento entre usuarios de Buquebus

Durante la temporada alta, el caos se apodera cada noche de la terminal de Buquebus en Puerto Madero, situada a lo largo de la avenida Antártida Argentina, muy cerca del Río de la Plata.

Las pantallas en el hall comunican sobre la llegada de dos embarcaciones a Buenos Aires: una desde Colonia a las 22:00 y la otra desde Montevideo a las 22:30. Dentro del edificio, numerosos familiares aguardan la llegada de pasajeros.

El primer ferry aterriza con un retraso de veinte minutos y completamente ocupado. Las compuertas se abren, pero en lugar de un desembarco expedito, todo se convierte rápidamente en un embudo. El cansancio, las maletas acumuladas y las ansias de llegar a casa se apoderan del ambiente.

“El barco no podía zarpar. Hoy vino completo y con 20 minutos de retraso. A menudo no consigo abordar en esta área aunque estoy cerca. La salida se congestiona, puedes esperar entre 20 minutos o media hora”, comenta Cristian al periódico Clarín. Él viaja frecuentemente a Colonia por cuestiones laborales.

Cristian estaba a bordo del Buquebus que debía estar en Buenos Aires a las 22 desde Colonia. No es un caso aislado. Para muchos viajeros, el mayor inconveniente no es el trayecto por el Río de la Plata, sino lo que ocurre al arribar.

“La gente se aglomera en la salida”, relata una viajera que acaba de desembarcar de un ferry procedente de Colonia. Foto: Antonio Becerra.

Florencia también es una usuaria que acaba de regresar en el Buquebus procedente de Colonia. Viaja entre dos o tres veces mensuales por trabajo, y la experiencia le ha enseñado a prever el caos.

“Desde que bajamos al barco, todo es bastante ordenado, pero la acumulación de personas ocurre en la zona del escáner. Al desembarcar, es difícil obtener un Uber, y la multitud espera el arribo de un remís”, explica la joven

Para no quedar atrapada en la multitud, Florencia tiene su propia táctica.

“Por lo general, solicito un Uber tan pronto bajo del barco porque si esperas hasta llegar aquí, la espera es larga. Especialmente ahora en enero, que hay mucho tráfico de pasajeros. Todo esto influye porque cuando el barco atraca, todos desembarcan a la vez. Primero bajan los pasajeros VIP o de business, y luego el resto de nosotros”, señala.

No obstante, un relato que ilustra el caos tras el arribo de cada barco es el de Manuel Buscalia, asiduo viajero a Uruguay cada dos meses por negocios.

Él trabaja en la producción de sesiones musicales y contenido publicitario en Portal Bosque, donde organiza la Portal Session, un ciclo por el que han pasado músicos reconocidos. Este trabajo le exige cruzar el río con frecuencia, enfrentándose al desorden cada vez que desembarca.

“El regreso es un desastre. Se agolpan todos, hoy la fila era interminable, una larga cola. No había espacio para moverse, ni aire”, expone a Clarín. Para él, esto no es un incidente aislado sino un patrón repetido cada vez que viaja con Buquebus.

“Siempre que regreso en buquebus, es lo mismo. Realmente, cada día está peor. Cada nuevo viaje es más complicado”, comenta Manuel.

También añade: “En otras ocasiones, la fila para migraciones es un pasadizo estrecho del ancho de los hombros y nos quedamos varados ahí por unos 40 minutos. El espacio disponible es insuficiente para la cantidad de personas”.

Puertas estrechas, pasillos angostos, familiares aguardando dentro de la terminal y controles ineficientes conforman un combo explosivo para una salida desordenada.

Inconvenientes con el horario y problemas en los controles

Desde Buquebus no han querido dar declaraciones sobre el tema. Sin embargo, algunos empleados han comentado al respecto desde la terminal de Puerto Madero.

Pasajeros de Buquebus buscan transporte en la terminal de Madero. Foto: Antonio Becerra.
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“Con la cantidad de personas que hay, todo se llena porque la terminal está en obras y la están ampliando. Aun así, son muchas personas, alrededor de 1.100 por embarcación”, explican los empleados de la firma.

Desde el sector de transporte brindan una perspectiva más acertada de la problemática. En días de temporada alta, las demoras pueden generarse a veces por la falta de documentos, cambios en el itinerario o por fallos internos.

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“En ocasiones hay escasez de personal en los controles de aduanas o migraciones, pero no ha habido incidentes mayores”, afirman. Apuntan también al sistema de control de escaneo e identificación facial proporcionado por la empresa privada Veridos S.A.

El software empleado sería otro componente que provoca demoras adicionales en el proceso.

Mientras tanto, en Puerto Madero, los pasajeros salen en corrientes humanas con sus maletas. La mayoría busca señal y actualiza aplicaciones de transporte, mientras evitan la larga fila que se forma en la salida. El ferry ha llegado, pero para muchos el trayecto hasta casa apenas comienza.

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