Marina Comamala tenía 48 años y ese sábado decidió descender antes del destino final del Uber. Había asistido junto a su madre, Felisa Martínez, de 83 años, a un evento familiar. “Adiós, mamá, te amo”, fueron sus palabras. Felisa le respondió con un afectuoso “Yo también, hijita, nos vemos el domingo”.
La reunión familiar planeada para el domingo 2 de noviembre giraba en torno a una presentación musical de su única nieta, una niña de 6 años a quien Felisa solía llamar “su alegría”.
Desafortunadamente, ese encuentro tan esperado nunca se materializó. A las 15:36 horas, según lo registrado por las cámaras de seguridad, la jubilada fue trágicamente arrollada por un autobús de la línea 76 en la intersección de Corrientes y Jorge Newbery, en el barrio de Chacarita.
Detalles del Accidente
Felisa se encontraba a solo una cuadra de su destino final. Mientras todos estaban ya en el lugar de la muestra, la abuela no había llegado aún. Justo cinco minutos antes del comienzo del evento, a las 15:55, el teléfono de Marina sonó. La llamada provenía del número de su madre.
“Pensé que era para regañarme por el retraso, pero una desconocida me informó del accidente. Como estábamos cerca, llegué de inmediato con mi hermano. Ella ya estaba siendo atendida en la ambulancia”, relató Marina a Clarín.
Impacto y Reacciones
El miércoles, un video del trágico momento del impacto se volvió viral. En él se observa cómo la víctima cruzaba por la senda peatonal sin advertir el peligro que se acercaba a alta velocidad.
Marina comentó: “Preferí no verlo, pero ya puedo describirlo con precisión por lo que otros me han contado.” La noche del jueves, reflexionó: “Hoy fue aún más doloroso que el día en que mi madre falleció”.
Historias y Recuerdos
El conductor del autobús, identificado como Marco Antonio Capristo, de 50 años, originario de Lanús, mostraba distracción al girar a la izquierda hacia Jorge Newbery, cruzando justo cuando el semáforo cambiaba de amarillo a rojo.
Las imágenes internas del vehículo muestran cómo desviaba la vista hacia una planilla situada al lado izquierdo. “Por favor, no, Dios mío, no”, expresó él. Luego de bajar del autobús, una pasajera le rogó que llamara a una ambulancia. Actualmente enfrenta cargos por “homicidio culposo”.
El Legado de Felisa
Felisa fue trasladada al Hospital Pirovano por una ambulancia del SAME. Marina detalló: “Las 12 costillas del lado derecho estaban fracturadas, al igual que varias del lado izquierdo, lo que perforó sus pulmones. También sufrió traumatismos craneoencefálicos severos”.
La abuela con una nieta de 6 años, su adoración, no pudo soportar las lesiones y falleció el mismo día a las 21:13.
Marina, quien es locutora y protesista dental, se pronunció: “El conductor no tenía intenciones de matar. Lo ocurrido le cambió la vida a él y a su familia. Todas las partes involucradas, desde el Gobierno de la Ciudad hasta las cámaras y semáforos, deberían hacerse responsables”.
Felisa dejó dos hijos más. El mayor, de 50 años, compartía la pasión artística de su padre fallecido. La menor, de 45 años y osteópata, le dio su única nieta. Se autodenominaban “el trío colorado”, por su distintivo color de cabello.
Felisa administraba una editorial, Edifel Libros, desde 2003, produciendo libros de lujo. Trabajó incansablemente hasta el fin de sus días, recibiendo apreciación por su labor en el sepelio.
Felisa era conocida por su espíritu generoso, incluso cuando no tenía mucho. También era una repostera excepcional, famosa por su tiramisú inigualable, y siempre encontraba la manera de celebrar con tortas y budines.
En un mensaje compartido a través de Instagram, Marina subrayó la falta de semáforos adecuados en el lugar del accidente y denunció que, en eventos pasados, las cámaras de monitoreo estaban tapadas, lo que dificultaba la prevención de accidentes.
“Felisa era encantadora, solidaria y una excelente compañía”, expresó Marina, afirmando su deseo de mantener vivo su recuerdo en su corazón para siempre.
