Realidades y falsedades sobre el barigüí: ubicación de la mosca negra y métodos de prevención

Mitos y realidades sobre el barigüí

Hace poco, tanto en los medios como en las redes sociales empezó a comentarse sobre una “alarma” debido a un inconveniente epidemiológico “inesperado”. La charla giraba en torno a un insecto diminuto, que tiene la particularidad de morder en lugar de picar. Nos referimos al barigüí o mbarigüí (en idioma guaraní), un tipo de jején que destaca por su altamente irritante mordedura. ¿Realmente han aumentado estos insectos en el país? De ser cierto, ¿en qué lugares se nota más su presencia y cuán preocupante es? ¿Qué medidas existen para prevenirlo?

La distribución del barigüí

En estos días se ha compartido bastante información inexacta acerca de la posible fuente de la “alarma”. Según lo investigado por este medio, no existe un respaldo oficial que haya anunciado en esos términos; tampoco se registraron reportes de entidades o centros de salud que indiquen un incremento en picaduras o avistamientos de estos insectos en el ambiente. Contrario a lo que se afirmó en algunos artículos, tampoco tenemos constancia alguna sobre la presencia de barigüí en la Ciudad de Buenos Aires.

No obstante, en redes sociales, habitantes de zonas cercanas al río Salado, como San Isidro, Bragado y Junín, han compartido su experiencia con las mordeduras de la molesta mosca negra o barigüí. En artículos de medios provinciales y municipales se mencionó (como si se tratara de una visita repetida) el regreso de este insecto cuando los niveles de agua suben o después de lluvias intensas.

A pesar de ello, la reproducción de una gacetilla por medios nacionales llevó al uso de términos como “invasión”, “ataque” o “alarma” en sus titulares.

Realidades sobre la mosca negra

Juan José García, doctor en Ciencias Naturales por la UNLP y miembro retirado del CICPBA y CEPAVE-UNLP-Conicet, comentó: “Si algún insecto anda rondando en Buenos Aires, es improbable que sea barigüí. Podría ser un jején similar, pero no ese en particular.”

García explicó que los jejenes se dividen en dos familias de dípteros distintos. Los dípteros son insectos que poseen dos alas. Están aquellos que habitan en aguas estancadas y otros que se reproducen en plantas o piedras en contacto con ríos o arroyos. Estos últimos son conocidos como simulidos.

El simulido, conocido popularmente como barigüí o mosca negra, también es llamado “paquita” en Mendoza y “borrachudo” en Brasil. La aparición de estos insectos en ciertas zonas de Buenos Aires, específicamente la cuenca del río Salado, no es sorprendente pero sí repentina, según García. La demanda por oxígeno disuelto y los nutrientes en suspensión en las aguas ayudan en su estado larval.

Es claro que Buenos Aires no posee las condiciones para el desarrollo de estas moscas negras, que son diminutas y tienen una mandíbula que se siente como una mordedura.

Aunque algunos testimonios señalan experiencias extrañas en Buenos Aires, aún no se ha confirmado la presencia de jejenes ceratopogónidos en Capital.

Las lluvias y el aumento del barigüí

En localidades de Buenos Aires como Junín, la situación es diferente. Allí, la presencia del barigüí es más común, sobre todo al borde del río Salado, un reconocido hábitat para estas especies.

Según la Municipalidad de Junín, hay una mayor presencia de estos insectos, aunque dentro de lo esperado. La especialista Cecilia Laffaye explicó que la combinación de sequía seguida de lluvias permite a los huevos inactivos del barigüí oxigenarse, provocando el regreso de estas moscas.

Este fenómeno tiene ya dos décadas, desde que el simulio llamado Simulium chaquense se expandió por el río Salado después de diferentes inundaciones. Ahora, esta especie se ha convertido en predominante en una amplia región que abarca zonas turísticas como Bragado y Chascomús.

Prevención y control del barigüí

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Este jején, además de ser dominante, es muy atraído por los humanos, provocando molestias en áreas turísticas. Aunque algunas medidas de control biológico se aplican en zonas como Junín, no hay un método eficaz para combatir sus huevos o los insectos adultos.

El uso de repelentes convencionales tiene poco efecto sobre ellos. Estudios en otros países muestran que incluso altas concentraciones de DEET carecen de eficacia prolongada contra los jejenes.

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