Nuevo enfoque intenta disminuir el número de cesáreas en hospitales privados para aumentar la seguridad de los partos

La elevada tasa de cesáreas en Argentina es sorprendente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el porcentaje adecuado para este tipo de partos debería estar entre el 10% y el 15%. Sin embargo, en Buenos Aires, este promedio alcanza el 70%, y en Mendoza, casi llega al 80%; en el sistema público, se sitúa alrededor del 40%.

“La cesárea es vital cuando está indicada correctamente, pero su uso innecesario incrementa los riesgos. Queremos instaurar un sistema que asegure partos más seguros, con respeto y humanización”, comentó Rodolfo Montero, el ministro de Salud de Mendoza.

Con el objetivo de disminuir las cesáreas que carecen de una justificación médica, el Gobierno de Mendoza propuso un Plan Provincial para la Reducción de Cesáreas Innecesarias en el ámbito privado.

La implementación del nuevo plan

Este programa se ejecutará en colaboración con hospitales y clínicas privadas y está planeado para comenzar en julio de 2026. Los nacimientos serán atendidos por equipos de obstetricia en guardia, en vez de ser gestionados por el obstetra que llevó el control del embarazo.

Hernán Jensen, quien lidera el área de Obstetricia en el Sanatorio Otamendi, la maternidad más relevante de la Ciudad de Buenos Aires, expresó: “Es una iniciativa muy esperanzadora, fundamentada en evidencias, y busca mejorar tanto la seguridad como la calidad del nacimiento”.

“Reducir cesáreas innecesarias no implica limitar tratamientos, sino crear condiciones óptimas para que los partos vaginales seguros sean efectivamente una opción. La clave radica en integrar equipos multidisciplinarios, seguir altos estándares de cuidado, ofrecer analgesia apropiada, asegurar una infraestructura adecuada y formar a las mujeres”, enfatizó el obstetra porteño.

Motivaciones y beneficios del proyecto

Jensen informa que, en su clínica, al igual que en otras instituciones privadas, las cesáreas representan entre el 65% y el 70% de los partos. “Estamos desarrollando un modelo más innovador con salas de mínima intervención, hidroterapia, libertad de movimiento, seguimiento basado en evidencias, capacitación continua y equipos entrenados en menor intervención. Estos cambios ya han manifestado un incremento en los partos vaginales de bajo riesgo”, adelantó.

El ministro Montero también argumenta que no todas las mujeres desean una cesárea: “Muchas dicen preferir un parto natural pero terminan en una cesárea”.

¿Por qué las cesáreas son más comunes en el sector privado?

El Gobierno mendocino identifica varias causas, tales como “la conveniencia de los profesionales o la percepción de que una cesárea se remunera mejor en el ámbito privado, tanto como las influencias culturales del aumento de la edad materna, el temor al dolor y las madres que quieren planear la fecha del nacimiento”.

Por otro lado, Jensen menciona otros factores que incrementan el número de cesáreas: “El ansia de mayor previsibilidad, culturas institucionales que han favorecido históricamente las intervenciones, los esquemas de pago que no siempre valorizan los procesos naturales y las expectativas sociales derivadas de las pacientes”.

A veces se sospecha de un interés económico detrás del esfuerzo por reducir las cesáreas, pero Jensen insiste: “La prioridad sigue siendo siempre el bienestar materno-fetal. Los partos vaginales seguros conllevan menos complicaciones y una recuperación más rápida. Aunque también exista un beneficio económico, la principal razón es clínica y de salud pública.”

Aspectos económicos y opiniones diversas

El Gobierno de Mendoza ha firmado acuerdos con maternidades privadas para igualar las tarifas de parto, y serán las clínicas quienes cubran el pago a los doctores. Las mujeres que acudan a dar a luz serán atendidas de manera espontánea, y los doctores que las asistieron durante el embarazo recibirán un pago por derivarlas, sin necesidad de presencia durante el parto.

Montero explicó que OBUM ahora centraliza los pagos de obras sociales y particulares, “manteniendo un 10% de todas las coberturas de la provincia”.

Con la nueva normativa que entra en vigor en julio de 2026, los pagos irán directamente a las clínicas, eliminando la intermediación de OBUM, estableciendo un monto de 1.300.000 pesos por parto, que incluye todo el paquete médico.

Según el plan, los obstetras tendrán que aportar horas de guardia como parte de recibir el pago por derivaciones.

“Los obstetras estarán recompensados de manera más justa y trabajando de forma más organizada”, aseguró Montero.

Estrategias de un nacimiento seguro

Eva Llopis, representante de la OPS en Argentina, subrayó la recomendación de realizar cesáreas solo si hay una indicación médica válida y elogió la estrategia de Mendoza como “innovadora y basada en evidencias”.

Flor Forno, presidenta de OBUM, aseguró que el enfoque económico no busca el lucro del profesional: “No hay un beneficio económico que justifique más cesáreas.”

Forno cuestionó el plan de gestionar los partos con médicos de guardia no relacionados con el embarazo: “Eso afecta el derecho de las familias a elegir su acompañamiento en un momento tan crucial,” afirmando que el enfoque debería ser un “nacimiento respetado”.

Según Forno, al permitir que las clínicas manejen las tarifas de parto y regulen los pagos a los médicos, se pueden afectar los honorarios. “Acordamos con la necesidad de cambios conjuntos para reducir las cesáreas, pero los ingresos de cada área involucrada deben ser considerados”, opinó.

Consecuencias del uso indiscriminado de cesáreas

Para la madre, realizar una cesárea sin motivos médicos puede conllevar un aumento en el riesgo de infecciones, hemorragias y tromboembolismos, así como complicaciones quirúrgicas y relacionadas con la anestesia; además, la recuperación es más lenta y puede haber riesgos en embarazos futuros.

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En cuanto al bebé, existe una mayor probabilidad de problemas respiratorios y de transición pulmonar tardía. También es más común el ingreso a neonatología, y el impacto en el microbioma puede ser negativo, aumentando el riesgo de alergias, asma y obesidad.

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