Reacciones de venezolanos en Buenos Aires ante la captura de su líder

Impacto Mundial Ante el Arresto

El inesperado operativo de los Estados Unidos en Venezuela, que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, conmocionó al planeta entero. Sin embargo, el impacto fue especialmente agudo entre los casi nueve millones de venezolanos que residen fuera de su nación. Este sábado por la madrugada, muchos de ellos despertaron con una noticia que durante años consideraron imposible. Aunque algunos todavía la describen como un sueño, la ven con profunda esperanza.

Reacciones en Buenos Aires

Debido a una prolongada crisis política y económica, millones de venezolanos decidieron rehacer sus vidas fuera de su tierra natal. En Buenos Aires, casa de una de las comunidades venezolanas más grandes de la región, la noticia se propagó velozmente, incitando reuniones espontáneas en lugares clave como el Centro Venezolano Argentino y el emblemático Obelisco. En esos espacios, ondearon banderas, resonaron cánticos y abundaron los abrazos, lágrimas y consignas celebrando lo que muchos consideran el fin de “décadas de pesadilla y decadencia”.

Elis Urbina, de 36 años, arribó a Argentina en 2017. Desde su hogar, siguió los eventos conforme sucedían, manteniéndose en contacto continuo con su familia en Caracas. “Esperamos esto durante años. Es una emoción indescriptible. Conversé con mis familiares y me informaron de los acontecimientos a medida que ocurrían. Afortunadamente, están a salvo”, comentó, con una sonrisa que reflejaba tanto alivio como expectativa. A pesar del trauma causado por los bombardeos, se mostró optimista sobre el inicio de una nueva era: “Es doloroso y complicado, pero creo que ha llegado el momento de reconstruir. No será fácil, pero lo lograremos.”

Esa misma mezcla de sentimientos fue compartida por María, residente en Argentina desde hace ocho años. La noticia la sorprendió en las primeras horas del día cuando una notificación de una amiga desde Venezuela la hizo entrar en shock. “Mi celular vibró y el mensaje decía que estaban atacando a Venezuela. No lo podía creer. Sentía que algo importante iba a suceder”, explicó. Con una mezcla de rabia contenida, clarificó: “No deseo la muerte de los chavistas. Quiero que paguen por los crímenes contra el pueblo venezolano”. Para ella, la ofensiva es vista como una conquista histórica y un cambio decisivo.

Desde el Obelisco, Dellanira, quien vive en Argentina desde 2015, expresó entre lágrimas: “Deseo ver a mi amada Venezuela finalmente libre”. Para muchos, la celebración sirvió también como un alivio colectivo tras años de exilio, pérdida y separación.

Optimismo y Preocupación

No todas las historias se tiñeron de excitación. Izcardi Rojas llegó a Argentina en 2016 y vive uno de los momentos más difíciles de su vida. Mientras festejaba las noticias sobre Venezuela, otra información le provocó angustia: su hermano Luis, policía en Caracas, fue secuestrado en la madrugada.

“Él no estaba de servicio, pero recibió una llamada para presentarse. Al negarse, lo tildaron de traidor. Poco después, fueron a buscarlo. Actualmente, no sabemos su paradero”, narró Izcardi, quebrado por el llanto. Luis reside en Caracas con su esposa e hijos, y la familia enfrenta una preocupante incertidumbre. “Estamos desesperados. Mi hermana está con ellos y no sabemos cómo actuar. Solo aguardamos noticias”, añadió.

El caso de Luis ilustra el clima de violencia, represalias y tensión que aún impera en Venezuela. Para Izcardi, el día está marcado por sentimientos opuestos: “Es un día de mucha tristeza, pero también de esperanza. Mi hermano es solo una de las tantas víctimas de esta situación tan complicada, pero sabemos que muchos están luchando por un cambio.”

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Mientras la familia Rojas espera novedades, los venezolanos en Argentina continúan movilizándose. A las 17 se organizó una celebración masiva en el Obelisco, símbolo de alivio, expectativa y deseo de regreso. Para muchos, la distancia no ha disminuido el lazo con su país; al contrario, lo mantiene vivo, ansioso y, hoy más que nunca, fortalecido.

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