El retorno de una figura conocida a un emblemático destino luego de casi dos décadas

Retornó desde Europa el pasado octubre, instalándose discretamente en Buenos Aires, y hace aproximadamente veinte días llegó a Punta del Este. En los años 2000, este lugar le permitió convertirse en el referente indiscutible de exclusivas fiestas y eventos estelares, rodeado de famosas celebridades. Tras muchos años de retiro, Gaby Álvarez, lentamente, está retomando su conocida figura y se encontró con Clarín en Casa Suaya, un resort y hotel boutique donde organizó su primer evento único después de casi dos décadas.

Una nueva etapa en su regreso

Acompañado de su característico estilo, luciendo un sombrero y pantalones oscuros, camisa y zapatos blancos, y un pañuelo al cuello, Álvarez se muestra atento a cada detalle antes de un evento que señala su retorno a la escena de la península, donde alguna vez fue una figura clave. Se asegura de que su atuendo esté en perfectas condiciones para las fotos, afirmando que no es obsesivo, pero sí meticuloso.

Motivos detrás de su vuelta

Su regreso se justifica, según él, para estar cerca de su madre, quien ya tiene 88 años. A lo largo de su carrera, vivió en lugares como México, Miami, Nueva York, Madrid e Ibiza, a donde piensa regresar para el verano europeo, siempre ligado al mundo del networking. “Con los años, mis intereses cambiaron. Ahora estoy más involucrado en el sector inmobiliario, colaborando con personas de gran influencia en Europa y Estados Unidos, conexiones forjadas mucho tiempo atrás aquí, en Punta”.

Menciona que “las relaciones son fundamentales en mi existencia, pero reconozco que a esta edad, a mis 48 años, soy más reservado, disfruto de la soledad, y evito los eventos masivos. No me agrada trasnochar, prefiero madrugar para nadar, correr y hacer ejercicio”.

Sereno, reflexiona: “Los días de noches interminables perdieron su encanto; son tiempos diferentes. Hoy me inclino por lo pequeño, íntimo y exclusivo. Lo de hoy (viernes), es más bien una reunión social y un reencuentro con amigos del cine, la moda, la música y empresarios de diversos sectores”.

Se asombra con el lugar con el que vuelve a toparse: “Es un Punta del Este impresionante, de vanguardia, con un crecimiento por doquier, principalmente en José Ignacio, donde hay un gran número de desarrollos inmobiliarios y gourmet. Me impacta también el volumen de turistas, parece ser una de las temporadas más exitosas, superando con creces la época en que era un visitante habitual”.

“Fue una tragedia accidental, y pagué con cárcel por algo trágico en lo que no tenía el control. Es extraño”, comenta Gaby Álvarez. Foto: Ariel Grinberg.

Su retorno gradual, su presencia, parece generar cierta inquietud en el entorno social de Punta del Este. “He retomado mi espacio, sin intención de quitarle el puesto a nadie. Lo que hacen otros, perfecto, los aplaudo, pero yo regreso por lo que una vez tuve y debí dejar por un accidente, una retirada involuntaria. Ahora los clientes tendrán otra opción”, dice con confianza, abordando un tema delicado al que volverá más adelante.

“Pasé 25 años trabajando en Punta del Este, esforzándome, y sin poder compartir festividades con mi madre, pero eran los sacrificios necesarios”, explica. Comenzó su trayectoria a los 18 años, guiado por Javier Lúquez, considerado el mejor RRPP en los años noventa.

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Celebrando quince años de matrimonio, Álvarez tuvo dos ceremonias “por amor, una en Tulum y otra en Nueva York”, junto con la diseñadora Lucrecia Gamundi, a quien describe como “la persona más importante de mi vida después de mi madre”.

“Ella siempre estuvo a mi lado, incluso en los momentos difíciles. Me ayudó a bajar la intensidad, y ahora, mírame, estoy más tranquilo, ¿verdad? Contemplo la vida desde otra perspectiva, con una visión más pausada que me permite reflexionar mejor. Antes era la agitación propia de la juventud, pero no me arrepiento de nada”.

La conversación con Clarín se lleva a cabo en elegantes camastros con reposeras, frente a una piscina en un entorno idílico, mientras se realizan preparativos para recibir a los invitados, entre los que se encuentran Sebastián Ortega, Benjamín Vicuña, Luciana Salazar, Daniela Urzi, Ramiro Marra, Florencia Raggi y Nicolás Repetto, que sorprenderá con la presentación de su primer disco junto a su banda La Juanita.

Abrazos y fotos entre Gaby Álvarez y el actor Benjamín Vicuña, quien asistió acompañado de su novia Anita Espasandin. Foto: Ariel Grinberg

Un tema casi ineludible sobrevuela la conversación con Clarín, del que Álvarez -admite- ha hablado poco. Prefirió el silencio y mantener un perfil discreto, pero no evitó la pregunta, que fue planteada con respeto.

En 2008, Álvarez fue parte de un desafortunado accidente que marcó su vida: el 23 de enero, junto con su asistente de entonces, Ariel Coelho de Oliveira, quien conducía el coche por la ruta 10 hacia José Ignacio, atropellaron a una pareja de argentinos, la publicista Gloria Pérez del Cerro y Fernando Agustín Cichiari, que fallecieron a causa del impacto.

Por este incidente, el relacionista público fue condenado por homicidio culposo a dos años y medio de prisión en el penal de Las Rosas.

“Pasé dos años en la cárcel de Las Rosas, en Uruguay, por un accidente en el que murieron dos personas. Ese momento fue un punto de inflexión en mi vida”, comenta Gaby Álvarez, que vuelve a Punta del Este con intenciones de marcar tendencia. Foto: Ariel Grinberg.

Reconoce que nunca esperó abordar el tema “en este escenario”, pero responde enfrentando la situación.

“Fue una fatalidad, un accidente trágico. Hasta el día de hoy, jamás he conducido un auto en mi vida, no sé manejar y no me interesa aprender. Se han dicho muchas cosas, incluyendo que yo manejaba, pero nunca lo hice. Fue devastador, una marca imborrable que me acompañará siempre y que me destrozó en todos los sentidos. Ese Gaby Álvarez ya no existe; en prisión aprendí a dar vuelta la página y guardar esa experiencia para mí”.

Acepta que tras ese impacto emocional, comenzó a vivir su día a día de forma diferente.

“Empecé a relajarme, a evolucionar como persona, siempre contando con el apoyo de mi familia, amigos y marcas de renombre, que nunca me dieron la espalda y siempre confiaron en mí personal y laboralmente. Incluso, tiempo después, algunas empresas automotoras importantes me ofrecieron trabajo, pero lo rechacé, sentía que no era lo correcto ni necesario, considerando lo que había vivido”.

Gaby Álvarez (derecha) recibió en su fiesta a su amigo Alan Faena, empresario y desarrollador inmobiliario.
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Toma un respiro y continúa: “Fue una experiencia dura de la que aprendí mucho. Hasta hoy, lamento profundamente la pérdida de dos jóvenes vidas y nunca he dejado de pedir disculpas a las familias de las víctimas. Esa tristeza la llevo dentro de mí siempre… Pagado, cumplí con prisión por un accidente que no manejé. Es extraño, pero ha pasado bastante tiempo, no hay enojos ni resentimientos hacia nadie. Solo diré que fue peculiar”.

La conversación se interrumpe brevemente. Un asistente le consulta algo relacionado con el inminente evento y Gaby ofrece una indicación mientras observa su reloj. Momentos después, aparece Daniela Urzi, ex modelo y actual DJ, que lo saluda y le desea “suerte” para su primer encuentro -como prefiere llamarlo- en Punta. Cambia de tema.

“Desde aquí me dirijo a Buenos Aires y luego a Europa, donde tengo mucho trabajo. La idea es regresar lentamente a Punta, donde me han recibido muy bien”.

“Mi esposa y yo elegimos no tener hijos, fue una decisión conjunta en base a ciertas experiencias”, comparte Gaby Álvarez. Foto: Ariel Grinberg

Se retoma el tema del accidente y el tiempo que pasó en prisión. “Fui sentenciado a dos años y cuatro meses, pero por buena conducta me liberaron a los dos años y dos meses. Cumplí la ley al pie de la letra hasta el último día”.

Hace una pausa nuevamente y con cortesía comenta: “Fue muy directa tu pregunta… Nunca había hablado de esto en una entrevista. No tengo nada que ocultar, pero no lo había hecho antes”.

Confiesa que sí le importa la percepción de los demás respecto a lo ocurrido, aunque también afirma que “nunca alguien me ha dicho nada negativo en la calle o en algún evento sobre ese accidente. Jamás. Pero sé que alguien podría pensarlo o decirlo, y me dolería que se creyeran esas ideas incorrectas, ya que tengo una madre, hermanos y sobrinos, que podrían verse afectados”.

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Asegura que personalmente nada lo afecta. “Soy muy fuerte y he podido recomponerme de un fuerte golpe. Como me dijo un amigo antes de que ustedes llegaran: ‘Es muy difícil llevar siempre el cinturón del campeón’. Eso creo y me permite avanzar tranquilo por la vida”.

En sus sueños, comenta que le encantaría, en el futuro, “cuando sea mayor, vivir en una casa en alguna isla con mi esposa Lucrecia, solos y rodeados de perros. Es mi mayor anhelo, ojalá pueda realizarlo. ¿Hijos? Optamos por no tenerlos, fue una elección conjunta y también debido a ciertas vivencias”.

EMJ

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